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viernes, 4 de octubre de 2019

Disfrutar en el trabajo

Esta vida es para disfrutar, pues si no disfrutamos habremos perdido el tiempo, ya que «el tiempo que se disfruta es el verdadero tiempo vivido»
En las últimas semanas han venido a visitarme dos brillantes antiguos alumnos que trabajan en campos muy distintos de la investigación y la enseñanza y me han dicho ─los dos han pasado ya de los cuarenta─ que se aburren en su trabajo y que desearían jubilarse. Se me ha venido el alma a los pies. No es solo la famosa “crisis de los 40”.

jueves, 9 de mayo de 2019

El corazón del trabajo: la visión de san Josemaría



Con fragmentos de la predicación de san Josemaría, este vídeo ilustra las diferentes dimensiones que comprende la santificación del trabajo, mostrando así qué significa encontrar a Dios en la vida ordinaria.

lunes, 14 de mayo de 2018

‘El trabajo bien hecho acerca más a la felicidad que la mera diversión. Una cosa es ser feliz y otra, estar contento’

Álvaro Sánchez León entrevista a Toni Nadal.
Toni Nadal ha sido el entrenador del tenista español más grande de la historia durante 27 años. 75 títulos en su vitrina de transparente discreción. Lo suyo no ha sido preparar a un tenista. Lo suyo ha sido sacar el máximo talento a una persona y aprovechar la oportunidad para convertirse él en un referente social auténtico.
El cazatalentos se llama Toni. Vio a Rafa Nadal dentro del bloque de mármol cuando su sobrino tenía tres años. Durante casi tres décadas le ha ayudado a perfilar un prodigio de talentos. Socrático de Manacor. Alérgico a los superlativos y a los fanáticos. Asceta de la fuerza de voluntad. Cartel electoral de la meritocracia. El trabajo bien hecho es el secreto asequible de su felicidad. Derriba a los ídolos humanizando sus derrotas y convierte en victorias la reflexión sobre los errores. 

martes, 1 de mayo de 2018

‘Hacer divinos los caminos humanos de la tierra’


El 1 de mayo es el Día Internacional de los Trabajadores. El fundador del Opus Dei enseñó a descubrir el hondo sentido del trabajo, “medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora”.


San Josemaría se fijaba en el ejemplo de Cristo, que se pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea: “En el Evangelio encontraréis que Jesús era conocido como faberfilius Mariæ, el obrero, el hijo de María: pues también nosotros, con orgullo santo, tenemos que demostrar con los hechos que ¡somos trabajadores!, ¡hombres y mujeres de labor!”.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Trabajo de Dios

Somos protagonistas del designio divino de poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas
«No os digo: abandonad la ciudad y apartaos de los negocios ciudadanos. No. Permaneced donde estáis, pero practicad la virtud». Lo decía un santo del siglo IV y lo repetía San Josemaría, al proclamar que en la vida ordinaria, hecha de trabajo, nos espera Dios.

viernes, 27 de octubre de 2017

‘El porqué de cada trabajo cambia el modo de trabajar’

Reflexiones del Prelado del Opus Dei a partir de la pregunta: ¿Qué significa verdaderamente santificar el trabajo?
El prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, ha participado en un congreso sobre el trabajo celebrado en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma). Recogemos algunas frases de su intervención oral, pronunciadas durante el coloquio académico que duró una hora.
El congreso interdisciplinario sobre el trabajo se organizó en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma) con ocasión de los 500 años de la Reforma protestante.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Santificar el trabajo. ¿Y esto qué es?

Un congreso en Roma explora el sentido del trabajo a 500 años de la Reforma Protestante.
Javier López Díaz, profesor de Teología en la Universidad de la Santa Cruz (Roma), es el alma de un congreso que empieza este jueves en Roma. Le hemos preguntado por la ética protestante y el trabajo, por la visión del Opus Dei sobre “santificar el trabajo” y por las diferencias entre la concepción católica y la protestante de la vida laboral.

sábado, 27 de junio de 2015

Trabajar por amor

Artículo del Prelado del Opus Dei, con motivo del 40 aniversario de la marcha al Cielo de san Josemaría Escrivá de Balaguer
La nueva encíclica del Santo Padre Francisco enlaza con las páginas iniciales de la Sagrada Escritura: Dios formó al ser humano −hombre y mujer− y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo guardara (Génesis 2, 15). Luego hizo desfilar a todos los animales y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba (Génesis 2, 19). Era un acto de amor por parte de Dios, un modo de expresar su confianza en cada ser humano, a quienes encomendaba la tarea de desarrollar las potencialidades que Él mismo había puesto en las criaturas.
Cada uno de nosotros es guardián y custodio de la creación. Como nos recuerda el Papa, Dios colocó al ser humano en ese jardín no sólo para cuidar lo existente, sino para que produzca frutos con su tarea de labranza, con su trabajo: “la intervención humana que procura el prudente desarrollo de lo creado −afirma Francisco− es la forma más adecuada de cuidarlo, porque implica situarse como instrumento de Dios para ayudar a brotar las potencialidades que él mismo colocó en las cosas” (Laudato si’, 124).
Si la humanidad se esfuerza en acoger el designio creador, cualquier tarea humana noble podrá convertirse en instrumento para el progreso del mundo y la dignificación de la persona.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Unidad de vida en la profesión

Para poder ofrecer el propio trabajo a Dios, hay que realizarlo bien: con buena intención, con criterio recto y una conducta exterior que manifieste esos deseos interiores. Nuevo editorial sobre el trabajo.
Opus Dei - Unidad de vida en la profesiónFoto: BillyWilson
Todo trabajo honrado puede ser oración; y todo trabajo, que es oración, es apostolado. De este modo el alma se enrecia en una unidad de vida sencilla y fuerte[1].
Trabajo, oración, apostolado: tres términos que, para quien se sabe hijo de Dios no resultan ámbitos diversos, sino que se van fundiendo en la vida como notas de un acorde, hasta componer una única partitura armónica.

martes, 11 de noviembre de 2014

Prestigio profesional

   «La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado»[1]. Como a los primeros discípulos, Cristo nos ha llamado para que le sigamos y le llevemos otras almas: venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres[2].
   Valiéndose de esta comparación del Señor, San Josemaría enseña que el prestigio profesional tiene una función en los designios de Dios para quienes han sido llamados a santificar a los demás con su trabajo: es un importante medio de apostolado, anzuelo de pescador de hombres[3].
   Por esto señala a quien se acerca a la formación que ofrece el Opus Dei que busquen el prestigio en su profesión: Tú también tienes una vocación profesional, que te "aguijonea". —Pues, ese "aguijón" es el anzuelo para pescar hombres. Rectifica, por tanto, la intención, y no dejes de adquirir todo el prestigio profesional posible, en servicio de Dios y de las almas. El Señor cuenta también con "esto"[4].

miércoles, 15 de octubre de 2014

Santificación del trabajo y cristianización de la sociedad


Santificación del trabajo y cristianización de la sociedad
   Este artículo sobre el trabajo desarrolla el mensaje principal de san Josemaría: que la propia tarea bien hecha y ofrecida al Señor es medio para acercarse a Dios y cristianizar la sociedad
   Las luces y sombras de la época que vivimos están patentes a los ojos de todos. El desarrollo humano y las plagas que lo infectan; el progreso civil en muchos aspectos y la barbarie en otros...: son contrastes que tanto san Juan Pablo II como sus sucesores han señalado repetidas veces[1], animando a los cristianos iluminar la sociedad con la luz del Evangelio. 
   Sin embargo, aunque todos estamos llamados a transformar la sociedad según el querer de Dios, muchos no saben cómo hacerlo. Piensan que esa tarea depende casi exclusivamente de quienes gobiernan o tienen capacidad de influir por su posición social o económica y que ellos sólo pueden hacer de espectadores: aplaudir o silbar, pero sin entrar en el terreno de juego, sin intervenir en la partida.

martes, 8 de abril de 2014

Haz lo que amas o ama lo que haces


Haz lo que amas o ama lo que haces
   De san Josemaría aprendí hace muchos años que todos los trabajos tienen la misma dignidad y que en todo caso el más importante es aquel que se hace con más amor
   Hace unos días leí el artículo de Miya Tokumitsu “In the Name of Love” en el que se mostraba indignada contra aquellos que repiten el lema “Do what you love”, “Haz lo que amas”, como clave del éxito profesional. Si la entendí bien, le parecía una afirmación elitista porque solo pueden hacerla realidad en su vida unos pocos privilegiados egocéntricos, mientras que la mayor parte de la humanidad está reducida a la esclavitud en unos trabajos odiosos. Me pareció que esta autora estaba confundida, quizá porque miraba desenfocadamente la realidad del trabajo humano.
   Cada mañana cuando llego a la Universidad me cruzo con media docena de las que antes se llamaban “señoras de la limpieza” −eran mayores que yo, ahora son mucho más jóvenes y van siempre bien arregladas− que terminan su jornada de trabajo. Me gusta ver cómo algunas de ellas al salir encienden un cigarrillo al fresco de la mañana, con expresión −me parece a mí− de satisfacción en el rostro por el trabajo realizado. Casi siempre pienso que su trabajo ha sido probablemente mucho más útil que el que voy a intentar hacer ese día: la limpieza de mi Universidad es proverbial, no así la calidad de las clases que imparto o de los textos que intento escribir. De san Josemaría aprendí hace muchos años que todos los trabajos tienen la misma dignidad y que en todo caso el más importante es aquel que se hace con más amor. Como en el amor hay cantidad, me pregunto a diario quién pone más amor en su trabajo si ellas o yo.

martes, 12 de noviembre de 2013

Cruz y resurrección en el trabajo

"¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces". Así resumía san Josemaría el camino que se debe seguir para santificar la tarea ordinaria. Reproduzco un nuevo artículo de la serie sobre el trabajo.

Con la luz recibida de Dios, San Josemaría comprendió profundamente el sentido del trabajo en la vida del cristiano llamado por Dios a identificarse con Cristo en medio del mundo. Los años de Jesús en Nazaret se le presentaban llenos de significado al considerar que, en sus manos, el trabajo, y un trabajo profesional similar al que desarrollan millones de hombres en el mundo, se convierte en tarea divina, en labor redentora, en camino de salvación[1].

Opus Dei - Foto: José María Moreno
Foto: José María Moreno
La conciencia de que el cristiano, por el Bautismo, es hijo de Dios y partícipe del sacerdocio de Jesucristo, le llevaba a contemplar en el trabajo de Jesús el modelo de nuestra tarea profesional. Un modelo vivo que se ha de plasmar en nosotros, no simplemente un ejemplo que se imita. Más que trabajar como Cristo el cristiano está llamado a trabajar en Cristo, unido vitalmente a Él.

Por eso nos interesa contemplar con mucha atención el quehacer del Señor en Nazaret. No basta una mirada superficial. Es preciso considerar la unión de su tarea diaria con la entrega de su vida en la Cruz y con su Resurrección y Ascensión al Cielo, porque sólo así podremos descubrir que su trabajo —y el nuestro, en la medida que estemos unidos a Él— es redentor y santificador.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El descubrimiento de la santificación del trabajo en el siglo XX

  
   Ediciones Rialp ha culminado la publicación del gran manual de teología espiritual de Ernst Burkhart y Javier López sobre Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría. 

   En el tercero y último volumen, se dedica gran espacio a la santificación del trabajo. La cuestión entra a finales del XIX en el ámbito de la doctrina social de la Iglesia, que no tenía entonces el estatuto académico actual propio de la Teología moral. Aparte de precedentes iniciativas locales, se consolidó con la encíclica de León XIII Rerum  novarum, de 1891.

Luego, poco a poco, el trabajo fue alcanzando un valor en sí. Un hito importante fue la institución de la fiesta de san José Obrero, por Pío XII, en 1955. Los pontífices posteriores, y sobre todo la constitución Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, rebasan los límites de la cuestión social, y profundizan en el sentido cristiano del trabajo y su inserción en el plan creador y redentor.