Artículo del Prelado del Opus Dei en ‘La Vanguardia’, con motivo de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta
“Recuerdo vivamente su figura menuda, doblada por una existencia vivida al servicio de los más pobres entre los pobres, pero siempre llena de una inagotable energía interior. La energía del amor a Cristo”. Eran unas palabras emocionadas que pronunció Juan Pablo II, al poco de fallecer la madre Teresa de Calcuta. La conocía bien.
A todos nos llegó el impacto de aquella figura menuda, con los años encorvada, pero con un ánimo sorprendente y una impresionante misión de servir a los más desamparados. Ella se definía así: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.


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