Para las breves homilías matutinas de Santa Marta, Francisco no se sirve de textos escritos ni tampoco de apuntes; pero para llegar a decir lo que dice hacen falta muchas horas de preparación espiritual.
En la conversación que abre el libro con la colección de homilías y discursos pronunciados como Arzobispo de Buenos Aires, Francisco explica cómo nacen sus homilías en Santa Marta y la importancia de hablar teniendo presente la concreta vista de la gente.
En el seminario, cuando aún no era sacerdote, Jorge Mario Bergoglio era contrario a las homilías escritas, y el profesor que un poco asombrado le preguntaba por qué, le respondió: “Si se lee, no se puede mirar a la gente a los ojos”. Es una de las anécdotas contadas por el Papa Francisco en la conversación con el P. Antonio Spadaro que introduce el libro Nei tuoi occhi è la mia parola[1] (Rizzoli), un volumen de mil páginas que recoge homilías y discursos en Buenos Aires entre 1999 y 2013.
