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viernes, 5 de abril de 2019

El clamoroso silencio sobre la libertad en China


Las conversaciones entre Roma y Pekín no han hecho más que empezar. El objetivo final no debería ser el restablecimiento de relaciones diplomáticas, sino la vigencia del derecho básico a la libertad religiosa.
Durante el reciente viaje del presidente Xi Jinping a Europa, se celebró una insólita minicumbre en el Elíseo, a la que asistieron Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker.

viernes, 10 de marzo de 2017

‘Las dificultades en la fe nos hacen más resistentes’

La petición de un seminarista chino: “Les pido oraciones por mi diócesis y mi vocación, para que el Señor me ayuda a servir con fidelidad a la Iglesia en China”.
Aunque la Constitución china establece que los ciudadanos tienen “libertad de creencia religiosa”, solo se permiten “actividades religiosas que controla la Administración Estatal y siguen las normativas nacionales. Quienes celebran actos de culto fuera de este marco son considerados delincuentes y tratados como tales.
Sacerdotes secuestrados, asesinados y encarcelados son frecuentes en este país. El último asesinado fue el padre Pedro Wei Heping, sacerdote de 41 años, que murió en noviembre de 2015 en extrañas circunstancias.
El seminarista chino Dong Yanzhao, que estudia en Teología Moral en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), relata cómo fue su infancia y juventud bajo la persecución de la fe.

domingo, 8 de marzo de 2015

El sueño del régimen chino: riqueza sin democracia

   Hacer pronósticos sobre el futuro de China es tarea ardua. Los analistas occidentales han vivido durante mucho tiempo de las ilusiones de Tiananmen, de una época en la que se pensaba que China podía ser otra ficha del dominó que arrastró en su caída a la mayoría de los regímenes comunistas. Pero China era y sigue siendo distinta. Las tesis sobre el desarrollo económico y la paralela ascensión de las clases medias no han demostrado su vigencia. Por el contrario, los comunistas chinos se aferran al poder y ejercen un hábil y riguroso control político y económico.

   Ahora el Partido Comunista Chino (PCCh) está vendiendo a su pueblo uno de los bienes más apreciados en un mundo de cambios vertiginosos: la estabilidad. La administra con una dosificada mezcla de autoritarismo, nacionalismo y extensión de la prosperidad económica para un gran número de personas. No es un partido revolucionario sino un partido en el poder. El PCCh ha abandonado en la práctica las teorías de Marx, aunque muchos turistas chinos sigan haciendo una parada obligada en la casa-museo del filósofo alemán en Tréveris, y aunque el régimen ha conservado la iconografía de Mao, venerado no tanto como continuador del marxismo sino como un patriota y liberador de China tras un siglo de humillaciones extranjeras.

viernes, 6 de febrero de 2015

La ambigüedad del gobierno chino ante los cristianos


La ambigüedad del gobierno chino ante los cristianos
   El gobierno comprueba que los creyentes tienden a actitudes más cívicas y sus organizaciones cubren una serie de servicios sociales que alcanzan donde el Estado no llega.
   El crecimiento de cristianos en China se sitúa en torno al diez por ciento anual y el total de cristianos (más protestantes que católicos) podría rondar hoy los cien millones. Aunque se trata de “cifras optimistas” y no demostrables, pues un recuento resulta hoy imposible, en el reportaje del diario El País que recoge ese dato se menciona un detalle significativo: “la mayoría de los nuevos conversos son jóvenes urbanos”.
   Recuerdo que hace unos diez años, las estimaciones para los católicos eran de cinco millones para los que integraban la Iglesia “clandestina” (perseguida) y otros cinco para los de la Iglesia “patriótica” (controlada por el gobierno). La distinción entre clandestina y patriótica, aunque todavía presente, es cada vez menos significativa y Benedicto XVI hizo mucho a favor de una total (aunque dolorosa) reconciliación.

domingo, 12 de octubre de 2014

Cristianos en Hong Kong: avisados del peligro

   
Hong Kong
   Católicos y protestantes residentes en Hong Kong han estado en primera línea de las protestas de estos días. Entre los manifestantes que bloqueaban las principales arterias de Hong Kong, una universitaria de 21 años, Wendy Lo, confesaba a un periodista occidental cómo hallaba inspiración en los textos bíblicos para participar en las protestas contra la injerencia de Pekín en el autogobierno local. 

   La joven aludió al pasaje en que la reina judía Ester se presentó osadamente ante el rey persa, sin pedir permiso, para interceder a favor de su pueblo. “La historia me hizo reflexionar acerca de hablar por mí misma. Si los residentes de Hong Kong no hablamos por nosotros mismos, ¿quién lo hará?”. Sucede que en la protesta pacífica se advierten, además de los signos cristianos materiales, la inspiración y los gestos del evangelio. 

jueves, 19 de julio de 2012

La fe de los cristianos superará la opresión del régimen de Pekín

   El régimen chino no deja de reprimir las libertades y se ensaña de modo especial con los católicos
      Están a punto de comenzar los Juegos Olímpicos de Londres, y algunos recordamos con nostalgia la esperanza para los derechos humanos que se abrió hace ocho años, cuando el CEI concedió la organización de ese gran evento deportivo a la ciudad de Pekín.

      El régimen chino sigue alternando la zanahoria y la estaca. De vez en cuando, ante la presión internacional, libera a disidentes más o menos conocidos e, incluso, permite que se exilien junto con sus familias. Pero no deja de reprimir las libertades y se ensaña de modo especial con los católicos. Es una pena, más allá de lo olímpico, que tampoco se consolide el acercamiento hacia el Vaticano que comenzó después de la elección de Benedicto XVI, quien no ha ahorrado gestos afectuosos hacia el pueblo chino.

martes, 2 de agosto de 2011

¿Por qué está inquieto el Dragón?

¿Por qué está inquieto el Dragón?
Mientras, las familias católicas chinas siguen rezando el rosario, siguen alentando a sus hijos a agradecer a Dios la vocación sacerdotal y a ordenarse en la clandestinidad por obispos fieles a Roma, al Papa, a Cristo

   Se terminan ya, en estas latitudes, los preparativos espirituales, técnicos, organizativos, para la Jornada Mundial de la Juventud. La Iglesia, con sacerdotes de tantas partes del mundo, se dispone a vivir una nueva, perenne, Pentecostés.

      Mientras tanto, el gobierno chino, además de no conceder visados para que algunos jóvenes católicos puedan venir a vivir ese abrazo fraterno, esa comunión de fe, con el Papa y con toda la Iglesia en Madrid, continúa su empeño en crear conflictos con la Santa Sede.

      Son ya tres las ordenaciones episcopales no aprobadas, ni autorizadas, por la Santa Sede, y en muy poco tiempo.
      ¿Por qué esa preocupación para tratar de "gobernar la Iglesia" a través de esas ordenaciones ilícitas de obispos, como ya le achacan algunos comentaristas?

      Es cierto que para una actuación semejante las autoridades del partido comunista chino necesitan la colaboración, pasiva o activa, en este caso siempre es de alguna manera activa, de algunos sacerdotes indignos que se prestan a su juego. Desde el Vaticano se les recuerda que quedan inmediatamente excomulgados, fuera de la comunión con toda la Iglesia, con Cristo, y que su ordenación episcopal es ilícita.

      «¿Pueden nuestros líderes tomarse un poco de tiempo, dado su compromiso en la lucha de poder, y prestar atención a esta "pequeña comunidad" de católicos? ¿Por qué no se permite a nuestros hermanos y hermanas vivir pacíficamente su vida de fe? ¿No es un derecho reconocido en la constitución?».

      Con estas palabras el cardenal Zen, obispo emérito de Hong-Kong, pregunta a los políticos las razones de su empeño diabólico para crear desorden y confusión entre los fieles y sacrificados católicos chinos, y levanta su voz valiente contra las razones que los políticos han dado recientemente.

      «Podríamos entender que el Gobierno saliera a defender a sus títeres diciendo que son "políticamente correctos", o alabar su valentía resistiendo la presión extranjera —la Santa Sede, se entiende—; pero ahora han salido a alabar su "ardiente fe católica", y decir que las ordenaciones sin el mandato papal son necesarias para el "normal gobierno de la Iglesia y por las necesidades de las actividades pastorales y evangelizadoras"».

      Quizá Paul Lei Shiyin, Joseph Huang Bingzhang y otros sacerdotes, indignos también por su conducta moral, en su miserable afán —y lamento tener que escribir así, pero sé que me quedo corto— no recuerdan a otros sacerdotes vendidos a las alabanzas de la revolución francesa, de Napoleón, del poder temporal, a las insidias de Enrique VIII, que acabaron después siendo asesinados por quienes les promovieron en su día, para servirse de ellos contra la Iglesia, contra Cristo. El Señor les dará tiempo de arrepentirse; y yo rezo para que lo aprovechen. ¿Lo harán?.

      «Nadie sabe cuánto durará este severo invierno, dice el cardenal Zen, y con él tantos obispos mártires chinos, pero nuestros fieles no tienen miedo, o superarán sus miedos con fe y oración, y tendrán la gracia del cielo para imitar a los mártires canonizados y a los innumerables héroes que viven la fe, para dar un testimonio valiente de Nuestro Señor Resucitado».  

      Y mientras, las familias católicas siguen rezando el rosario, siguen alentando a sus hijos a agradecer a Dios la vocación sacerdotal y a ordenarse en la clandestinidad por obispos fieles a Roma, al Papa, a Cristo.

      En la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud se rezará, y se rezará con mucha Fe, por esta iglesia perseguida y martirizada en China.
      ¿Está inquieto el Dragón por la Fe de esos católicos chinos que «rechazarán a estos 'oportunistas' y se mantendrán siempre al lado del Papa?».

Ernesto Juliá Díaz
ReligionConfidencial.com / Almudí