En 1905 Chesterton publicó un libro titulado Herejes, en el que daba nombres y apellidos. Los herejes no eran otros que los grandes intelectuales de la época. Según Chesterton, todos ellos estaban equivocados, y el motivo de su herejía no era otro que “esquivar el problema de qué es lo bueno”[1]. Hablaban de progreso, dignidad o justicia, pero apenas abordaban el tema de lo bueno.
Esta es la crisis que me propongo abordar en esta conferencia: la crisis sobre el bien, o mejor dicho, la falta de reflexión sobre lo bueno. Para ello me voy a apoyar en uno de los intelectuales que sí reflexionó sobre esta cuestión: el novelista ruso Fiódor Dostoievski.
