Escribe Ignacio Sánchez Cámara: El ateísmo no conduce a la liberación del hombre, sino a su esclavitud. Cuando se eclipsó en Europa el cristianismo, lo que surgió no fue la libertad sino el terror totalitario.
LA liberación del hombre se ha vinculado con cierta frecuencia a la supresión de Dios.El ideal kantiano de que la Ilustración entrañaba la mayoría de edad del hombre se ha tergiversado concibiéndolo como la supresión de la tutela de Dios. Pero nadie llegó tan lejos ni tan genialmente en esta dirección como Nietzsche. Su ateísmo posee dos caras, tal vez antagónicas, tal vez complementarias. Por un lado, para él, la «muerte de Dios» provocará el mayor cataclismo de la historia. Nada será ya igual.

