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lunes, 29 de septiembre de 2025

Trascendencia I

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) es el observatorio astronómico más potente del mundo, un sucesor del Hubble que opera en luz infrarroja para estudiar las primeras galaxias, la formación estelar y planetaria, y buscar biomarcadores en exoplanetas, con un espejo principal de 6.5 metros compuesto por hexágonos de oro y un escudo térmico gigante que lo mantiene a temperaturas extremadamente frías. 

Sus imágenes suscitan despiertan un asombro que no para de crecer. El Big Bang ocurrió hace aproximadamente 13.800 millones de años. Este evento marcó el inicio del universo, cuando toda la materia y la energía estaban concentradas en un punto extremadamente pequeño y denso, que luego explotó y comenzó a expandirse, dando lugar al espacio y al tiempo tal como los conocemos. 

lunes, 6 de abril de 2020

Más Dios y más ciencia

John C. Lennox, doctor en matemáticas, nos pone al día sobre los científicos que plantean objeciones a la existencia de Dios
Qué paradoja. Dios y la ciencia. Probablemente los dos temas más importantes de conversación en este tiempo de pandemia. Qué paradoja para una reseña cultural en una Semana Santa en la que la pasión de Dios es la pasión de toda la humanidad.
Necesitamos más que nunca a Dios y necesitamos más que nunca a la ciencia. Quizá porque hayamos olvidado más que nunca a Dios y porque la humanidad, y quienes tienen en su mano a la ciencia, se hayan olvidado del sentido del auténtico conocimiento de la naturaleza.

sábado, 7 de enero de 2017

Reyes Magos y Ciencia



Escribe el Dr. Fernández de Buján: Nada volvió a ser lo mismo. De nuevo a la vida ordinaria, de nuevo a su estudio… pero ahora que han visto la Verdad… nunca perderán el camino.
Celebramos hoy con los Magos la Epifanía. A través de ellos, Dios se manifiesta a todo el orbe. De estos entrañables personajes solo sabemos lo que el Espíritu ha revelado en el Evangelio de Mateo. No consta que sean Reyes ni cuántos son. Se les nombra como «magos», que significa sabios. En Herodoto y Jenofonte «magos» son una casta sagrada de medos y persas, con saberes astronómicos y creencias adivinatorias. Para señalar su procedencia el evangelista utiliza un término ambiguo: «Oriente». En el contexto cultural judío sería más allá del Jordán.

martes, 20 de septiembre de 2016

Ilusionados e ilusos


No son pocas las voces que anuncian nuevos tiempos jamás soñados por la Humanidad. En cierto sentido, hay motivos para pensar así. La revolución tecnológica y biológica a la que estamos asistiendo no tiene precedentes históricos. Sin embargo, puede confundirnos con su esplendoroso desarrollo. Tengo un amigo que, en cierta ocasión, se hizo un trabalenguas y se refirió al matrimonio roto y consumido (sic) queriendo decir rato y consumado. Y a nosotros nos puede suceder otro tanto: confundir los deseos (desiderium, referente a las estrellas) con las realidades; el sueño con la vigilia, hasta hacerse irreconocible: no saber si estamos dormidos o despiertos (...).

martes, 22 de septiembre de 2015

La evolución, entre ciencia, razón y fe

Estupendo y extenso artículo del Dr. Lorda que aconsejo vivamente a todos
La evolución es un tema que interesa a las ciencias, a la filosofía y también a la teología cristiana. Vamos a buscar los puntos de diálogo
Seguiremos este itinerario: 1. Una introducción donde aprovechamos dos citas, de Chesterton y Tolstoi para situar nuestra reflexión. Además, pensaremos en lo que se requiere para hacer verdadera ciencia. 2. Nos plantearemos qué está demostrado científicamente sobre la evolución y qué no. 3. Trataremos sobre las afirmaciones que se inspiran en las ciencias pero son filosofía (o ideología). 4. Añadiremos lo que se puede decir desde la fe cristiana.

Introducción con dos citas

Dos citas literarias sobre la evolución
a. Comentario de Chesterton en El hombre eterno:
La mayoría de las historias acerca de la humanidad comienzan con la palabra evolución y con una exposición bastante prolija de la misma (...). Realmente, es mucho más lógico empezar diciendo: ‘En el principio, un poder inimaginable dio lugar a un proceso inimaginable’. (...). Un suceso no es más o menos comprensible en función del tiempo que tarda en producirse. Para un hombre que no cree en los milagros, un milagro lento será tan increíble como uno rápido (...). Lo que importa en último término es conocer la causa del proceso. Por eso, todo el que realmente entienda este asunto se dará cuenta de que detrás ha habido y habrá siempre una cuestión religiosa o, al menos, filosófica o metafísica (Chesterton 2004, I, 1).

martes, 26 de mayo de 2015

Un mundo inteligible



Recuerdan esos cosmonautas rusos que fueron al espacio y con algo de sarcasmo llamaron a la Tierra diciendo: "Estamos en el cielo y no hemos encontrado a Dios". Cualquier persona bíblica sabe que nunca encontrarás a Dios de esa manera. ¡Por supuesto que no! Uno no encuentra a Dios en el cosmos que Él ha hecho. Dios es la fuente creadora de todo lo que existe en el cosmos.

Bien, ese es un enfoque a la pregunta de Dios que comienza con nuestro propio deseo profundo. Aquí tienen un segundo enfoque y viene de J. Ratzinger quien escribió un gran libro en 1968 llamado,"Introducción al Cristianismo". En ese libro él formula este argumento y lo que me gusta es que muestra la relación entre la religión y la ciencia. Muy a menudo, esas dos cosas son vistas como enemigas, pero él dice que no, que en su profundidad la religión y la ciencia se unen. He aquí por qué:

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cómo se utilizó la ciencia para deshumanizar al embrión


La fundamentación biológica de las leyes que afectan al embrión humano es mucho menos sólida de lo que parece y esconde interesadas interpretaciones.
El profesor honorario de la Universidad de Navarra, Gonzalo Herranz, acaba de presentar su última obra “El embrión ficticio” (Ed. Palabra). Herranz es catedrático emérito de Anatomía Patológica, y en la investigación bioética ha logrado una proyección internacional como miembro del Comité Internacional de Bioética, de la UNESCO, miembro del Grupo de Trabajo que redactó los principios de Ética Médica Europea, y experto en diferentes ocasiones ante el Parlamento Europeo. También es miembro de la Academia Pontificia para la Vida.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Hacer ciencia no es jugar a Dios

  
   La Ciencia no nos traerá la respuesta para la pregunta fundamental sobre el sentido, porque el quehacer científico solo se puede centrar en el cómo es la realidad, no en el porqué ni el para qué. Sin embargo, el conocimiento racional de la realidad, para el que estamos dotados, es un impulso escrito en nuestra propia naturaleza.

   Hay noticias científicas que tienen garantizados titulares de portada en todos los medios. Así ocurre ahora con la publicación de hallazgos sobre la síntesis de un cromosoma completo, copia de otro ya existente en la naturaleza. Los comentarios oscilan entre la exageración interesada de la importancia real del trabajo y las elucubraciones —casi siempre inexpertas— sobre la forma en que estos resultados tienen necesariamente que impactar en nuestra concepción del mundo. De los primeros, sorprenden afirmaciones como que ahora se podrán crear algas capaces de absorber gas carbónico y producir hidrocarburos, cuando eso es lo que hacen ya de forma natural muchas especies de algas. 
 

jueves, 21 de febrero de 2013

Ciencia y fe

   Ayer asistí a una espléndida conferencia del profesor Ayllon en el marco de los Diálogos de Teología 2013 organizados  por la Biblioteca sacerdotal Almudí y la Facultad de Teología de Valencia. Comparto con vosotros su exposición.

   Mi propósito en esta conferencia es poner de manifiesto la muy estrecha relación entre fe y ciencia; tan estrecha que la fe cristiana ha hecho posible la ciencia, y la ciencia bien enfocada predispone a creer
     
1. ¿Qué fe y qué ciencia? − 2. ¿Por qué nace la ciencia en la Europa Cristiana? − 3. Relación de complementariedad − 4. La argumentación cosmológica − 5. El caso Flew − 6. El caso Hawking − 7. Fe y ciencia en Pascal
1. ¿Qué fe y qué ciencia?
      Cuando hablamos de fe y ciencia, ¿de qué fe estamos hablando?
      La respuesta es sencilla: de la única fe que se plantea la relación con la razón, con la ciencia. ¿Qué sucede con las demás religiones? Pues sucede que:
• Unas pertenecen al ámbito del sentimiento, no de la razón.
• Otras, al ámbito de la burocracia del Estado.
• y otras creen que Dios modifica a su gusto las leyes del Universo. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

Promesas rotas

Alguien tiene que escribir la verdadera historia de las relaciones ciencia-ideología

      Algún día se escribirá esa historia: la de cómo las ideologías dominantes forzaron la ciencia del siglo XX y, esperemos que solo en parte, la del siglo XXI. Mientras no se haga, seguirá hablándose del antagonismo entre razón y fe, entre religión y progreso, con descuido de la más estridente evidencia: que el progreso científico y humano se ha dado y sigue dándose (piénsese, por ejemplo, en los derechos de las mujeres) en los países de cultura cristiana. Entre tanto, mientras nadie explique, por ejemplo, cómo las revistas científicas rechazan papers que no están de acuerdo con lo políticamente correcto, se mantendrá la falsa oposición. 

miércoles, 11 de julio de 2012

EL BOSÓN DE HIGGINS Y EL SHOW DE TRUMAN


sombra de un átomo
   El Show de Truman es una película de Peter Weir, de 1998. Como muchos recordarán, cuenta la historia de un personaje que, sin saberlo, es el protagonista de un exitoso programa de televisión cuyo único objeto es retransmitir su vida en directo. Truman vive en un inmenso plató televisivo, que contiene pueblos, carreteras, montañas y cientos de actores. 

   Sólo al final de la historia consigue embarcarse en un velero para huir de su gigantesca jaula y, al otro lado de un mar ficticio, tropieza con la pared del estudio televisivo.

   En ocasiones, la cosmología actual, liderada por la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad, recuerdan al protagonista de El show de Truman. En su afán por llegar a una explicación definitiva del universo, se topa con el límite infranqueable que le imponen sus propios presupuestos epistemológicos. Se afana por recrear las condiciones que dieron lugar al surgimiento de la materia pero, al final del camino, siempre hay una frontera que apela a respuestas situadas más allá de la propia física. Las teorías sobre el origen del cosmos y el comportamiento de la materia han resultado ser bastante convincentes en la descripción del “cómo”, pero completamente mudas para quienes buscan un “porqué”.

sábado, 23 de junio de 2012

Cicerón y la malla de Eddington


Cicerón y la malla de Eddington
«La religión no es enemiga de la razón ni de la ciencia. No existe un solo argumento científico contra la existencia de Dios, y sí algunos filósofos a su favor, aunque no quepa quizá una estricta demostración de su existencia. La ciencia es ajena a la religión, pero tal vez más aliada que enemiga»

      La religión no es el opio, sino el alma del pueblo. Y un pueblo sin alma es un pueblo desalmado. Toda crisis profunda es religiosa. Acaso uno de los mayores errores de nuestro tiempo sea la creencia, relativamente extendida, de que la religión es superstición enemiga de la ciencia, y que su presencia pública es indeseable en una democracia. No creo equivocado pensar que la crisis que vivimos y padecemos es, en su raíz, religiosa.

      Nunca ha habido una gran política sin el poder de la religión. Tal vez, la unidad de España sólo comenzó a resquebrajarse cuando se quebró la unidad religiosa. Las conquistas de Roma solo fueron posibles bajo el estímulo del impulso religioso. Cicerón afirmó que los romanos no habían superado a Hispania en población, ni a los galos en vigor, ni a Grecia en arte, «pero en piedad, en devoción religiosa hemos superado a todas las razas y naciones». 

lunes, 11 de julio de 2011

Fe y razón, Teología y Ciencia

Fe y razón, Teología y Ciencia
«La fe recta orienta a la razón hacia su apertura a lo divino, para que ésta, guiada por el amor a la verdad, pueda conocer a Dios más de cerca» (Benedicto XVI)

     “La teología es ciencia de la fe”, dice la tradición. Pero aquí surgen diversas preguntas. Ante todo, ¿no son distintas la ciencia y la fe hasta el punto de que no pueden entrar en relación? Es la cuestión que aborda el discurso de Benedicto XVI en la entrega del premio Ratzinger de teología (30-VI-2011). 

Teología e historia, Teología y praxis
      Esta dificultad —explicaba— se plantea ya en la época medieval, pero con el concepto moderno de ciencia (identificada por el método experimental), el problema se agudiza. Y así se entiende que durante la Edad Moderna la teología se limitara a defender su validez científica, primero en el campo de la historia y después en el campo de la praxis humana, estudiada por ciencias como la psicología y la sociología. En cada uno de estos dos campos, historia y praxis, se ha conseguido enriquecer la teología y mostrar su utilidad para la vida. 

      «Ahora bien —objeta el Papa respecto a la vinculación teología e historia—, si la teología se repliega totalmente en el pasado, deja hoy la fe a oscuras». Por otra parte, «si la praxis sólo se refiere a sí misma o vive únicamente de los préstamos de las ciencias humanas, entonces queda vacía y sin fundamento» (porque, en efecto, la praxis no se explica por sí misma: necesita preguntarse por su raíz y su finalidad). 

      En consecuencia, deduce Benedicto XVI, siempre en referencia a la teología: «Estas vías, por lo tanto, no son suficientes. Por útiles e importantes que sean, se convertirían en subterfugios si la pregunta verdadera quedara sin respuesta». Y la pregunta es: «¿Es verdad lo que creemos o no?»; de modo que «en la teología está en juego la cuestión sobre la verdad, que es su fundamento último y esencial». 

Cristo y la verdad
      Dando un paso más, el Papa recuerda la afirmación de Tertuliano, cuando escribe que Cristo no dijo “Yo soy la costumbre”, sino “Yo soy la verdad” (cf. Virg. 1, 1). La costumbre puede relacionarse con las religiones paganas, según las cuales «se hace lo que se ha hecho siempre; se observan las formas cultuales tradicionales, esperando mantenerse así en la justa relación con el ámbito misterioso de lo divino». Y añade que la revolución cristiana consistió precisamente en «su ruptura con la ‘costumbre’ por amor a la verdad».  

      El Evangelio de San Juan enseña que la verdad es Cristo, el Logos, la razón. Ahora bien: «Si Cristo es el Logos, la verdad, el hombre debe corresponderle con su propio logos, con su razón. Para llegar hasta Cristo, debe seguir el camino de la verdad. Debe abrirse al Logos, a la Razón creadora, de la que se deriva su propia razón y a la que ésta lo remite». Y así se comprende que la fe cristiana tenía que replantear la relación entre la fe y la razón, y por tanto entre la teología y la ciencia. 

Dos usos de la razón: experimental y "personal"
      En un tercer paso, Benedicto XVI recurre a San Buenaventura, que contempla un doble uso de la razón; por una parte un uso inconciliable con la naturaleza de la fe; de otra parte, el uso propio de la naturaleza de la fe (cf. Comentario a las Sentencias). 

      En primer lugar habla de la violencia o el despotismo de la razón, que se convierte en juez supremo y último de todo; incluso quiere poner a Dios “a prueba” (cf. Salmo 95, 9), someterlo a experimentación. Esto es, según el Papa, lo que ha sucedido en la Edad Moderna en el ámbito de las ciencias naturales. «La razón experimental se presenta hoy ampliamente como la única forma de racionalidad declarada científica. Lo que no pueda verificarse o falsificarse científicamente cae fuera del ámbito científico». Hay que reconocer, señala, que este método es legítimo en su ámbito, y con él se han logrado obras grandiosas. «Pero semejante uso de la razón tiene un límite: Dios no es un objeto de la experimentación humana. Él es Sujeto y se manifiesta tan sólo en la relación de persona a persona, lo que forma parte de la esencia de la persona». En suma, el uso experimental de la razón es insuficiente para tratar con Dios. 

      Después Buenaventura alude a otro uso de la razón: un uso “personal”, pues entre personas el conocimiento es movido por el amor. En palabras de Benedicto XVI, «el amor quiere conocer mejor a aquél que ama. El amor, el amor verdadero, no hace ciegos, sino videntes». Y por eso, deduce, los Padres de la Iglesia consideraron precursores del cristianismo, fuera de Israel, a aquéllos que estaban sedientos de la verdad, y por tanto estaban en camino hacia Dios: los “filósofos”. 

      Observa el Papa: si falta este segundo uso de la razón, esta dimensión “personal”, entonces las grandes cuestiones de la humanidad se abandonan a la irracionalidad. Y aquí se encuentra la importancia de una teología auténtica, al poner en conexión la fe con la razón: «La fe recta orienta a la razón hacia su apertura a lo divino, para que ésta, guiada por el amor a la verdad, pueda conocer a Dios más de cerca». Hay que tener en cuenta que «la iniciativa de este camino la tiene Dios, que ha puesto en el corazón del hombre la búsqueda de su rostro». 

Humildad, grandeza y reto de la Teología
      Por lo tanto —deduce Benedicto XVI— forman parte de la teología, de un lado, la humildad que se deja “tocar” por Dios, y, de otro, la vinculación al orden de la razón. Tal es la grandeza y el reto de la auténtica teología, «que preserva al amor de la ceguera y le ayuda a desarrollar su fuerza visual». Y así «la razón, cuando recorre el camino trazado por la fe, no es una razón alienada, sino razón que responde a su altísima vocación». 

      Podemos concluir: la razón humana tiene dos usos, un uso experimental y otro uso “personal”. El primero es legítimo con tal que no estorbe al segundo, necesario para abordar las cuestiones más importantes. Entre ellas está la fe, como respuesta a Dios. De esta manera, cada una desde su ámbito, «la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad» (Juan Pablo II, enc. Fides et ratio, n. 1). 

Ramiro Pellitero. Universidad de Navarra
AnalisisDigital.com

miércoles, 17 de marzo de 2010

Creatividad académica


En 2007, a los 89 años, fallecía Arthur Kornberg, discípulo de Severo Ochoa con quien compartió el Nobel en 1959. Hasta sus últimos días mantuvo un laboratorio y un despacho en la Universidad de Stanford. Científico dotado de una especial brillantez intelectual pudo ver en vida cómo su hijo Roger alcanzaba también el Nobel. Son numerosos los ejemplos demostrativos de que la creatividad académica y científica se extiende hasta edades más allá de la convencionalmente establecida como de jubilación. El envejecimiento es un hecho biológico incontrovertible, como lo es la ampliación de la expectativa de vida con calidad y capacidad intelectual suficiente.

Son cambios que deberían llevar aparejados otros, como la revisión de pautas de organización social, establecidas con acierto en otras épocas, pero necesitadas de modificación a día de hoy. El aumento de la duración de la vida va acompañado de una reducción de la natalidad, con lo que el propio sistema de protección social se resiente.

En el mundo universitario el acierto está tanto en propiciar oportunidades para las nuevas generaciones, como en aprovechar la experiencia de quienes, voluntariamente y en condiciones adecuadas, estén dispuestos a ampliar su prestación. La disminución de la creatividad se compensa por la experiencia acumulada, para seguir aportando una tarea eficaz. En nuestra universidad pública hemos pasado por diversas oscilaciones, sin acertar en lo que sería necesario.

En los ochenta, muchos de los profesores que habían alcanzado la condición de numerarios, en duras oposiciones y a edades no muy jóvenes, se vieron sorprendidos por el adelantamiento de su jubilación forzosa, medida que fue revocada en los noventa. Nuestra universidad necesita una gestión diferente. En especial para cambiar los procesos de selección del profesorado, así como el desarrollo de su carrera hasta la jubilación.

ABC
César Nombela