El deseo de ser padre o madre no puede ser elevado a derecho individual que justifique disponer del cuerpo de una mujer y apropiarse de la vida de un niño.
Comenté en su día el primer balance sobre los "estados generales" de la bioética en Francia, no sin envidia por el rigor del trabajo realizado antes de abordar legalmente las grandes cuestiones sociales. No he hablado, en cambio, de las propuestas elaboradas por el comité nacional de ética, publicadas en septiembre.



