No la llegué a conocer muy a fondo. Cuando ella era pequeña, yo iba a jugar a su casa porque su hermano Javier era uno de mis ‘mejoresamigos’ en algunos años de primaria.
Para demostrar que existió esa amistad que perdura, Javier (a quien mando un fuerte abrazo) y yo, cada vez que nos vemos, recitamos el teléfono de nuestros padres y nuestras fechas de nacimiento, aunque, como él dice, yo juego con ventaja porque su teléfono era muy fácil y él nació el mismo día que uno de mis hermanos.
Mientras escribo esto, Javier está volando a Abidjan, para repatriar el cuerpo de Teresa, fallecida en un accidente ayer mismo en Costa de Marfil.