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martes, 21 de abril de 2020

Dignidad

No me atrevo con los porqués de algunos comportamientos vesánicos desde instancias que deberían garantizar la dignidad de las personas.
Después de un viacrucis de seis años en el que arrastraron su nombre y su fama por primeras páginas y telediarios de todo el mundo, después de gastar, a sus 78, trece meses de vida en la cárcel, la corte suprema australiana ha absuelto por unanimidad al cardenal Pell, acusado de dos delitos de abusos sexuales a menores. 
La pasión de Pell terminó en plena Semana Santa y en medio del alud noticioso de la pandemia, así que muchos medios no encontraron espacio para dar la noticia.

martes, 3 de abril de 2018

El retorno del odio


Escribe Ignacio Sánchez Cámara: "La restauración de la concordia es muy difícil porque basta para impedirla que una parte no la quiera. Crearla es cosa, al menos, de dos. Para romperla basta uno. Los sembradores del odio siguen con su disgregadora y odiosa tarea. 

¿Ha vuelto el odio o, simplemente, estaba latente? Acaso poco importe. No conviene olvidar que el odio es fuerte y la concordia frágil. Los defensores de la concordia debemos ser más fuertes que los promotores del odio. Nos va en ello la civilización, la libertad y el bienestar."

viernes, 5 de mayo de 2017

La belleza y el tormento

Escribe Leopoldo Abadía: La amabilidad me parece maravillosamente necesaria, en unos momentos en que noto que unos cuantos van sembrando odio.
Leo un artículo de un amigo mío, a quien respeto y quiero mucho. En un momento determinado, habla de este “mundo tan bello y tan atormentado”.
Y vuelvo a acordarme, por enésima vez, sabiendo que enésima es más que milésima, rozando la millonésima, de la señora que me preguntó qué mundo íbamos a dejar a nuestros hijos y de la otra señora que le dijo que lo correcto era preguntarse qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Estamos creando la ideología del odio

Escribe Pablo Cabellos: Muchos filósofos y literatos han escrito sobre el odio como lo más opuesto al amor, mostrando queel odio puede generar aversión, sentimientos de desastre, destrucción del equilibrio armónico
Hace muchos años escuché a un sacerdote algo sucedido durante la II República Española. Transitando por donde trabajaban unos obreros, recibió gruesos insultos de los mismos. 
Uno de ellos, como a modo de explicación, le dijo: es el odio. Y seguramente tenía razón. La República suscitó nuevas expectativas, también en el mundo católico. Pero ya en el periodo constituyente se perfila un marcado anticatolicismo. Enseguida, en 1932, fracasa en Sevilla un pronunciamiento militar de signo monárquico. No fue ni el primer intento ni el último de cambiar los acontecimientos por la fuerza. La vida política se va tiñendo de radicalismo y es progresivamente violenta. Cuando la CEDA gana las elecciones de 1933, trata de modificar los excesos anteriores. Pero en ese periodo −el odio− surge el intento revolucionario izquierdista que triunfó en Asturias, mientras fracasaba en Madrid y Cataluña.