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domingo, 25 de diciembre de 2022

Si el ego no te deja tranquilo, mándalo a comprar humildad


“Recortas y moldeas tu cabello pero nunca te acuerdas de moldear el Ego”. Albert Einstein

Hay un tipo de ego que no ofrece tregua ni descanso: es aquel que sufre porque el mundo no está a su medida, el que se lamenta por no tener siempre la razón.

Ahora bien, hemos de tener en cuenta que no hay peor esclavitud que la de quien vive apegado al ego, porque ser feliz es del alma, porque quien es capaz de dejarlo ir con humildad, puede conectarse al mundo de nuevo desde el corazón.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Humildad, virtud de dos


Estas son palabras de un condenado a muerte que tuvo la suerte de una conversión profunda en la cárcel. Y lo que cuenta es su propia experiencia

“¡El orgullo! Hay que desconfiar de él como de la más espantosa de las calamidades. Aunque hayamos vencido a todos los vicios, permanece inalcanzable, infiltrándose en nuestros más nobles pensamientos. Es tenaz, sutil y envuelve nuestra alma como la campanilla se enreda en la planta. Crece en el odio, pero también acompaña a la búsqueda de la perfección. Mientras que los demás vicios, por virulentos que sean, permanecen bien definidos y es fácil atacarlos de frente, el orgullo se desliza y confunde nuestra alma hasta el punto de dejarla desconcertada. No creer más que en la propia miseria. Estas líneas pueden no estar bien escritas, pero son sinceras, y quizá ayuden a alguien. Pero ¿quién me asegura que no tienen a la soberbia como telón de fondo?” (p. 182).

viernes, 13 de agosto de 2021

‘Dios necesita corazones de niños para trabajar’


La escritora María Vallejo–Nágera comparte sus reflexiones sobre la inocencia y la sencillez que requiere la fe: «Los sabios y los que saben mucho son unos cobardes para las cosas de Dios»

Habla como si tocara las palabras con algodones. Hay un primor alegre y una emoción tersa en su voz. Elude las ironías dolientes y las posturas engoladas de esos eruditos que deslumbran al lector con vocablos inusuales. El cariño y la suavidad con que se expresa rezuman convencimiento sereno. 

No apela a la tragedia, a lo tremendo, al miedo, aunque el Purgatorio y los milagros son recurrentes en sus libros. Y eso que, de los catorce que ha publicado, el primero, El patio de los silencios −con el que estuvo cerca de ganar el Premio Planeta−, era «un libro ateo» con un sacerdote como personaje negativo. Según su propio testimonio, aquella editorial la tenía como niña mimada, tras esa novela que no dejaba, precisamente, en buen lugar a la Iglesia.

lunes, 17 de agosto de 2020

El poder de la humildad

 

En su obcecación, el soberbio lo estropea todo, comenzando por uno mismo, al tener una imagen suya deformada, irreal

Nos hemos preguntado alguna vez cómo caemos a los demás, qué cualidades debemos tener para estar bien considerados, para ser tenidos en cuenta. Nos gusta dar una buena imagen. Ahora, nos fijamos enseguida en el físico: si soy sexi, si estoy en forma, si soy guay; después en el poder adquisitivo: tengo posibles; la personalidad: tengo tirón, soy interesante… Pero lo que hace a una persona atractiva va por otro lado, nos cae bien el sencillo, auténtico, directo, templado, en definitiva: humilde.

lunes, 10 de agosto de 2020

¿A quién me agarro yo?

Nos viene muy bien saber que hay una mano amiga, siempre tendida a la que agarrarse

En italiano se le llama al bastón la “terza gamba”, otra pierna para impulsarnos, para sostenernos y tener más estabilidad. 

Todos necesitamos apoyarnos en algo, si un edificio tiene buenos cimientos resiste, si fallan, con facilidad se viene abajo. En el reino de lo efímero todo es cambiante, todo fluye y se desparrama por todas las esquinas. Pero anhelamos lo sólido, lo duradero, un puerto donde refugiarnos en la tormenta. ¿Tengo un agarradero, un puerto, una roca?

domingo, 13 de enero de 2019

Humildad

La humildad consiste esencialmente en la conciencia del puesto que ocupamos frente a Dios y frente a los hombres, y en la sabia moderación de nuestros deseos de gloria. Nada tiene que ver con la timidez, la pusilanimidad o la mediocridad. 

 La humildad no nos prohíbe tener conciencia de los talentos recibidos, ni disfrutarlos plenamente con corazón recto; solamente nos prohíbe el desorden de jactarnos de ellos y presumir de nosotros mismos. La humildad descubre que todo lo bueno que existe en nosotros procede de Dios, porque de su plenitud hemos recibido. Todo lo bueno es de Dios, del hombre es propio la deficiencia y el mal. 

martes, 20 de noviembre de 2018

Neoadeptos

En Roma los ciudadanos que no podían devolver sus deudas quedaban reducidos a servidumbre como «addictus»: seguían siendo nominalmente libres pero sojuzgados a una servidumbre. Se entiende que el idioma haya desplazado el uso del término hacia quienes han desarrollado una dependencia que limita su autonomía. 

Podría ser, sin embargo, que hubiéramos restringido excesivamente su uso a extremos psicopatológicos, oscureciendo así toda una gama de adicciones sostenidas libre aunque ofuscadamente. Por ejemplo, de un tiempo a esta parte es frecuente encontrar personas afablemente sociables pero con las que la conversación colapsa si surge un intercambio de opiniones sobre, por decir algo, los derechos de los animales, las dietas veganas o vegetarianas, las corridas de toros, el lenguaje inclusivo o el machista, el idioma nativo o el patrio, la homosexualidad, la independencia, la nación, la constitución o la bandera. 

viernes, 4 de agosto de 2017

Las mil caras de la soberbia

Ganar terreno a la soberbia es clave para tener una psicología sana, para mantener un trato cordial con las personas, para no sentirse ofendido por tonterías, para no herir a los demás..., para casi todo.
Un escritor va paseando por la calle y se encuentra con un amigo. Se saludan y comienzan a charlar. Durante más de media hora el escritor le habla de sí mismo, sin parar ni un instante. De pronto se detiene un momento, hace una pausa, y dice: "Bueno, ya hemos hablado bastante de mí. Ahora hablemos de ti: ¿qué te ha parecido mi última novela?"

lunes, 17 de abril de 2017

Educar en humildad

Escribe Alfonso Aguiló: Una de las primeras paradojas de la soberbia es que ciega tanto a las personas que les hace mostrarse de modo contrario a lo que desean.
No hace mucho podía leerse en la prensa una curiosa noticia: “Pagar 30.000 libras para que enseñen humildad a tu hijo: Avenues llega a Londres”. Hubo un tiempo en que los colegios más exclusivos ofrecían ese valor añadido a través de sus instalaciones deportivas, idiomas o cursos de intercambio. Sin embargo, lo que ahora parece que muchos buscan en las escuelas de élite es que enseñen humildad. Y las familias más pudientes hacen cola para poder pagar esas cantidades en Avenues, The World School.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Tres manifestaciones de amor verdadero

¿Qué cualidades de esos amores, de suyo nobles y necesarios, hablan de su verdad e intensidad? Aquí unas preguntas que te ayudarán a saber si de verdad amas a tu pareja:

1. Abnegación: Se expresa por ejemplo cuando el esposo deja dormir a su amada que acaba de dar a luz, atendiendo al bebé por la noche para luego irse con ánimo a trabajar; o la esposa que apoya un exiguo presupuesto trabajando fuera del hogar, para regresar cansada y atender a los hijos sin perder la paz.

jueves, 8 de octubre de 2015

Una vida en diálogo con los demás

Saber escuchar y estar abierto a las opiniones de los otros, son condiciones indispensables para vivir la caridad; sólo así el diálogo mutuo será ocasión ordinaria de acercarse a la Verdad
“El horno prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en su conversación. El fruto muestra cómo se cultivó un árbol; así, la palabra, los pensamientos del corazón humano”[1]. Una nota esencial de la madurez personal es la capacidad de diálogo, una actitud de apertura hacia los demás que se manifiesta en la cordialidad del trato y en un sincero deseo de aprender de cada persona.
“Conocer a otras personas, otras culturas, nos hace siempre mucho bien, nos hace crecer (…). El diálogo es muy importante para la propia madurez, porque en la confrontación con otra persona, en la confrontación con las demás culturas, incluso en la confrontación con las demás religiones, uno crece: crece, madura. Cierto, existe un peligro: si en el diálogo uno se cierra y se enfada, puede pelear; es el peligro de pelear, y esto no está bien porque nosotros dialogamos para encontrarnos, no para pelear. Y, ¿cuál es la actitud más profunda que debemos tener para dialogar y no pelear? La mansedumbre, la capacidad de encontrar a las personas, de encontrar las culturas, con paz; la capacidad de hacer preguntas inteligentes: ‘¿Por qué tú piensas así? ¿Por qué esta cultura hace así?’ Escuchar a los demás y luego hablar. Primero escuchar, luego hablar”[2].

domingo, 24 de agosto de 2014

Saber estar

   
   “La educación universitaria --decía el Card. J. Newman-- proporciona a la persona capacidad de estar a la altura de las circunstancias en cualquier puesto de trabajo que ocupe. La capacita para acertar en el trato con los demás y comprender su mentalidad, así como manifestar la suya propia. Proporciona capacidad de entenderse con nobleza, sabiendo conllevarse mutuamente. 
   Una persona así formada es capaz de hablar con gente de todas las clases sociales. Sabe cuándo hablar y cuándo callar, conversar y escuchar. Sabe preguntar cosas pertinentes y aunque nada pueda aportar, sabe sacar lecciones de lo que los demás dicen. En todo tiempo está disponible sin ser pesado. Es un compañero agradable, alguien con quien contar. Sabe cuándo estar serio y cuándo alegre. Tiene tacto para decir cosas graciosas así como para volver a la seriedad cuando conviene.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Saberse vulnerables

   
   Cada persona debe aprender de los tropiezos de otros, aprender a verse capaz de cometer los mismos errores que nos sorprenden tanto en los demás y en los que quizá a nosotros nos parece imposible caer
El caudal de las noches vacías es la última novela de Mercedes Salisachs, que ha escrito con gran dificultad, a sus 96 años y aquejada de una grave enfermedad. La autora ha explicado que quiso escribir esta obra postrera porque tenía necesidad de hablar sobre una situación que observa cada vez con más frecuencia en las relaciones entre hombre y mujer.
El protagonista, Guillermo, es un sacerdote comprometido con su labor pastoral, con dotes literarias y don de palabra, atractivo, culto, pero un poco imprudente, que un buen día se encuentra aceptando, sin un motivo muy claro, ser profesor particular del hijo de una adinerada mujer divorciada. Sin pensarlo mucho tampoco, acepta poco después la invitación de esa mujer para pasar las vacaciones con ellos y así continuar la educación del hijo, que ha experimentado un enorme progreso gracias a las indudables cualidades de su nuevo profesor.

sábado, 10 de agosto de 2013

La carreta vacía

   Dr. Aguiló: Tengo el convencimiento de que la soberbia es la clave de casi todos los conflictos humanos; formas de soberbia más o menos elaboradas, más primarias o más sutiles, pero siempre la soberbia está en la raíz de las actitudes que los provocan. Buenas reflexiones útiles para todos

      «Caminaba despacio con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y me preguntó: “Además del canto de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?”. Agucé el oído y le respondí: “Oigo el ruido de una carreta”. “Eso es —dijo mi padre—, una carreta, pero una carreta vacía”. Pregunté a mi padre: “¿Cómo sabes que está vacía, si aún no la hemos visto?”. Entonces mi padre respondió: “Es fácil saberlo, por el ruido. Cuanto más vacía va la carreta, más ruido hace”.

      Me convertí en adulto, y ahora, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación, siendo inoportuna o arrogante, presumiendo de lo que tiene o de lo que es, mostrándose prepotente o menospreciando a los demás, tengo la impresión de oír de nuevo la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía va la carreta, mayor es el ruido que hace”. La humildad hace callar a nuestras virtudes y permite a los demás descubrirlas, y nadie está más vacío que quien está lleno de sí mismo»

domingo, 14 de abril de 2013

Tiempos de humildad

Los tres últimos papas, de manera diversa cada uno de ellos, han visto en la humildad una luz evangélica con la que mirar la historia cotidiana 

      El Concilio Vaticano II consideró deber de la Iglesia escrutar los signos de los tiempos para interpretarlos a la luz del Evangelio. Sin embargo, no faltan personas que intentan justamente lo contrario: desean desentrañar el mensaje de Cristo a través de los sucesos del mundo.

      Los tres últimos papas, de manera diversa cada uno de ellos, han visto en la humildad una luz evangélica con la que mirar la historia cotidiana. Basta recordar la figura acartonada de Juan Pablo II predicando incansablemente sin importarle las duras críticas hechas a su imagen. Basta contemplar la renuncia y el desaparecimiento de Benedicto XVI, quien había aludido a la humildad como una virtud no tratada antes del cristianismo.