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lunes, 8 de noviembre de 2021

Varón y mujer: ¿naturaleza o cultura?


Si damos una mirada a los últimos siglos de nuestra historia, comprobamos que el movimiento feminista ha cambiado profundamente nuestra convivencia, tanto en la familia como en la sociedad. 

Estos cambios parecían, al principio, justos y necesarios; más tarde, se los ha caracterizado –con creciente preocupación– como dañinos y exagerados; y, en la actualidad, son (y quieren ser) plenamente destructivos. Para ilustrar esta afirmación, describiré brevemente las tres grandes etapas, en las que se desarrolla el proceso de “liberación” de la mujer. Estas tres etapas muestran un cierto desarrollo cronológico de ideas y hechos, en Occidente. Sin embargo, no están estrictamente separadas en la realidad, sino que se encuentran intercaladas y mezcladas en muchos países. Vivimos en sociedades multiculturales, en las que se pueden observar simultáneamente los fenómenos más contradictorios.

sábado, 6 de marzo de 2021

Por qué hay leer a Camille Paglia

«Camille Paglia es un antídoto frente a los Idus de marzo del feminismo radical español -altivo, pancartista, faltón, acusica, vocinglero y teatral- que, sí o sí, toma la calle. Ese feminismo que se define como anticapitalista, antiliberal, marxista, ecologista, antimilitarista, pacifista, transfeminista, ciberfeminista y separatista, porque hay que tener la mínima relación con el hombre»

 No se confundan. No recomiendo la Camille Paglia -el ‘huracán Camille’, como se la denomina en Estados Unidos- que abusa de la performance con el objetivo de mostrarse -ella así lo manifiesta- «desagradable y molesta». No recomiendo la iconoclastia ni -de nuevo sus palabras- la «egomanía furiosa» de un personaje preocupado por la provocación y el cultivo de una imagen insolente. Pero, sí recomiendo la Camille Paglia que reflexiona y ensaya.

martes, 10 de marzo de 2020

Mujeres que hacen historia...

Hoy toca un post en honor a cada mujer. Y debe comenzar en el contexto de la gran dignidad de cada persona, por el maravilloso hecho de serlo. Tanto si es un varón, como si es una mujer
Una persona es algo tan grande, con una belleza tal, y de gran trascendencia, que no se puede comparar con otra realidad, excepto con otra persona. Es un valor absoluto en sí misma.
La persona está diseñada para los demás, es un ser relacional, un “ser de aportaciones”, y un “ser destinado al amor”. Porque, debido a su grandeza, únicamente las personas son capaces de amar, y solo ellas merecen ser amadas. 

jueves, 16 de enero de 2020

Feminismo

Es de agradecer el empeño por mostrar la verdad, lo natural, en un ambiente, como es el mundo occidental, donde se quiere imponer lo que es equívoco, irracional, y con gran frecuencia inmoral
Es de agradecer la publicación de una breve obra de Alice Von Hildebrand que tiene el controvertido título de “El privilegio de ser mujer”. Un libro donde descubrimos los valores de siempre sobre la naturaleza humana que el movimiento feminista quiere destruir. Es de agradecer el empeño por mostrar la verdad, lo natural, en un ambiente, como es el mundo occidental, donde se quiere imponer lo que es equívoco, irracional, y con gran frecuencia inmoral.

viernes, 24 de mayo de 2019

La servidumbre voluntaria de lo estúpidamente correcto

La Generalitat valenciana abrió hace algunas semanas un expediente sancionador a El Corte Inglés por el cartel de la campaña del Día de la Madre. En él se veía a una mujer y el lema: “100% Madre (97% entregada, 3% egoísmo, 0% quejas)”.
 Dicen esos/as político/as valenciano/as que es por “fomentar el estereotipo de madre que resigna a las mujeres a cumplir con su papel de buena madre basado en la entrega, por encima del resto de identidades”. ¿Qué quieren? ¿Que se fomente “el papel de mala madre”?

jueves, 16 de mayo de 2019

Persona y Feminismo

Conviene distinguir entre feminidad real y feminismo ideológico.O, como lo explica la profesora estadounidense Christina Hoff Sommers, feminismo de la libertad frente a feminismo de género.
La mujer es agente necesario de la regeneración socio-cultural, hay que ir más allá del dogmatismo ideológico y del relativismo.
Son palabras de mi colega, el profesor Doménec Melé, que ha impartido una enriquecedora sesión sobre este tema, en el Fin de semana de descanso, networking y crecimiento personal I-WiL de este año.

miércoles, 23 de enero de 2019

Feminismo y violencia contra la mujer

La lectura del reciente libro de la profesora norteamericana Camille Paglia, “Feminismo pasado y presente”, ayuda a despejar no pocas de las nubes ideológicas que acompañan a determinadas formas de feminismo hoy en boga. 

 Quien es una de las precursoras de los estudios feministas, no tiene ningún problema a la hora de llamar a las cosas por su nombre y reconocer, por ejemplo, que “estamos en un momento en el que hay una especie de callejón sin salida en el pensamiento contemporáneo”, o que “existe una generación perdida de mujeres que salen de estos programas de estudios de género”. 

sábado, 7 de abril de 2018

Feminismo y revolución sexual

Escribe Jaime Nubiola: No soy puritano ni defiendo el puritanismo, sino que pienso que las grandes perdedoras en la llamada “revolución sexual” han sido las mujeres
El pasado 8 de marzo una muchedumbre inmensa de mujeres −y algunos hombres− inundaron las calles de muchas ciudades europeas y americanas con un clamor unánime en favor de las mujeres y su dignidad tantas veces vulnerada por los hombres. 
No eran manifestaciones partidistas, sino transversales; eran signo de un desarreglo mucho más profundo en nuestra sociedad: el de la injusta desigualdad de mujeres y hombres tanto en el espacio laboral como en la distribución de tareas en la vida familiar.

sábado, 8 de abril de 2017

Thérèse Hargot: la antropología cristiana libera a la mujer

Es feminista y no creyente pero afirma que la visión del hombre que tiene la Iglesia “es verdadera” y lo aplica desde los anticonceptivos a la idea de familia.

Es belga, está casada, tiene tres hijos, una licenciatura en Filosofía y un máster en Ciencias Sociales por la Sorbona de París. Y tiene sólo 32 años. Pero Thérèse Hargot no sólo contradice la "antítesis contemporánea (que tiene su símbolo en la anticoncepción) según la cual la maternidad y la carrera son inconciliables", pues estudió estando ya casada y con hijos, sino que, bella y para nada vulgar, demuestra también que la mujer vale por su modestia. Femenina hasta la médula, Thérèse es también la viva demostración de que confiar en el hombre no es sinónimo de "debilidad"; es más bien lo contrario.

martes, 16 de agosto de 2016

Feminismo alternativo

Nada más lógico que el feminismo esté hondamente arraigado en el corazón de los cristianos.
Estos días, muchas ciudades y pueblos de España celebran sus fiestas entre la festividad de la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto, y la Natividad, el día 8 de septiembre. Coinciden tradicionalmente con la recolecta agrícola. Cuando lo comentaba con mi amigo, éste me preguntó a bocajarro si había alguna contradicción entre ser católico y feminista. La verdad, le respondí, es que no. El feminismo cristiano no se explica sin algo tan sencillo como que, en la tradición católica, sea precisamente una mujer la reina del universo, superior a los hombres y a los ángeles.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Multitask, protectora y empática

Vale la pena regresar una vez más a lo esencial, a veces a lo obvio, y preguntarse qué aporta la mujer a la humanidad
   Cuántas mujeres podemos identificarnos con una escena similar:
   Una tarde cualquiera, después del trabajo, salgo al supermercado para comprar lo necesario para una cena que haré para mis amigas; en el camino pago la luz que está por vencer la planilla, mientras estoy en fila llamo a mi papá que ayer se sentía mal y quiero saber qué le dijo el doctor.
   Pago la luz y salgo apresurada; en el camino me topo con la periodista a quien le ofrecí un artículo y le digo que esta tarde lo termino sin falta; llego al supermercado y agarro las cuatro cosas que necesito y en la caja la señora mayor que está atrás me pide que le permita pasar primero. No solo se lo permito, sino que la ayudo a sacar las cosas de su carrito, luego paso yo, ayudo al chico que empaca las bolsas, salgo a toda prisa con mis víveres y suena el celular.

jueves, 2 de octubre de 2014

El feminismo, ¿destruye la familia?


El feminismo, ¿destruye la familia?
Acertado análisis de la Dra. Burggraf sobre este tema de actualidad
Existe una promoción de la mujer absolutamente razonable y conveniente: consiste en que tanto el hombre como la mujer sean aceptados en su ser persona. Mas, por otra parte, hay un feminismo radical que ha jugado un papel decisivo en la destrucción de la familia tradicional. 
Es sorprendente que un hecho ontológico elemental, como es la posibilidad de ser padre o madre y las capacidades que de ello se derivan, haya causado tantos extravíos. Desde el punto de vista cristiano, debido a la maternidad precisamente, a la mujer corresponde una "precedencia específica sobre el hombre" (Juan Pablo II, Mulieris Dignitatem)

1. Introducción

   Hace poco, leía un artículo en que, con gran profusión de palabras, se pretendía explicar, por qué el feminismo destruye la familia. Quedé un poco sorprendida y comencé a pensar en ello. ¿Realmente destruye el feminismo la familia? Sin querer, recordé un suceso que me ocurrió hace algún tiempo en Sudamérica. En Santiago de Chile, me habían dicho que una persona, conocida como una enérgica feminista, quería discutir conmigo acerca del tema de la mujer. Se trataba de la fundadora y rectora de una universidad privada. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sumisas y censoras

   
        La polémica suscitada por la versión española del libro de la periodista italiana Costanza Miriano, Cásate y sé sumisa, ha servido para revelar la vocación censora que  ha arraigado en algunos sectores políticos, cuando se trata de defender un pensamiento único en cuestiones de género. Enmendando la plana a Voltaire, estos políticos y estas feministas han amenazado: “No estoy de acuerdo con lo que dices, y estoy dispuesto a recurrir al fiscal para que no puedas expresarlo”.  Les ha bastado leer el título para exigir que el libro se retirara de las librerías y hasta han advertido que estaban dispuestos a recurrir al brazo secular de la fiscalía para  castigar al culpable por “favorecer la violencia de género”.

martes, 21 de agosto de 2012

Hacía más falta en mi casa que en la Casa Blanca

   Anne-Marie Slaughter, profesora de relaciones internacionales en Princeton y mujer de convicciones feministas, ha causado conmoción con un artículo en que reflexiona sobre su experiencia en un alto cargo político, del que dimitió para atender a su familia 

      Su ensayo “Por qué las mujeres aún no pueden tenerlo todo”, publicado en la revista ‘The Atlantic’ (julio-agosto 2012), alcanzó en pocos días 725.000 lecturas en la versión digital. Es el artículo más leído en la historia de la revista, y el más recomendado en Facebook, más de 180.000 veces. 

lunes, 15 de noviembre de 2010

El feminismo radical y el marxismo


TemesD´Avui.org
El feminiAlmudi.org - "El feminismo radical"smo radical no busca la igualdad o equidad entre los sexos, sino una confrontación lo más exacerbada posible. El método es atacar la familia de todas las formas posibles. La base intelectual de esta ideología es el marxismo más antiguo, pues aunque económica y políticamente ha sido vencido, no ocurre igual en la tardomodernidad que lo usa de un modo muy consciente.
     Cito del libro Del sexo al género de Isabel Llanes, publicado recientemente en la editorial Eunsa, lo siguiente.
«Para Marx toda la historia es una lucha de clases, de opresor contra oprimido; es una batalla que sólo podrá resolverse cuando los oprimidos se percaten de su situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura de los oprimidos. En su visión de futuro creía que la sociedad debía ser totalmente reconstruida para emerger una sociedad sin clases, libre de conflictos, que aseguraría para todos una paz y una prosperidad plenas, utópicas…».
     Engels relata la historia de la mujer y dice que la primera opresión se dio contra ella por el matrimonio, el hombre se hace propietario de la mujer. La liberación de la mujer pasa por la destrucción de la familia.
     En esta línea, la feminista Sulamith Firestone, declara que eso se consigue cuando la mujer se apodera del control de la reproducción, el control sobre su propio cuerpo. Incluyendo, claro está, la anticoncepción y el aborto.
     El uso sexual será indiferente y polimorfo, heterosexual, homosexual, bisexual, travestido, lo importante es la igualdad total entre hombre y mujer y se debe superar la barrera reproductiva como sea. Son muchas mujeres, desde Simone de Bauvoir hasta las más recientes, las que aborrecen la maternidad.
     El fin de esos feminismos no es una vida mejor de la mujer sino deconstruir la sociedad, usando el famosos verbo del posmoderno Derrida. Esto se consigue a través del lenguaje, de la educación, de la propaganda, de los cambios de leyes. El enemigo ya no es la discriminación (no defendida hoy por nadie) sino la misma distinción de sexos, pues si no hubiera hombres y mujeres no existiría la subordinación.
     Como lo biológico se puede cambiar muy poco, se tiende a cambiar lo cultural que rodea al sexo. Así se tratará de desmaternizar a las mujeres, pues la maternidad sería una alienación y una esclavitud femenina. El término ‘familia’ se deconstruye, llamando con ese nombre a cualquier relación sexual o reproductiva.
     Es posible seguir, pero sugiero leer el libro de Llanes que detalla este feminismo radical.
     Los marxismos económico y político fueron vencidos en su mismo terreno al generar pobreza y miseria y destruir la vida social. El feminismo radical seguirá desgraciadamente el mismo camino: frustración de la mujer, esterilidad, enfermedades mentales crecientes, suicidios, pobreza.
     Cabe decir, que si fueron suficientes setenta años para desvelar la mentira económica y política del marxismo, es muy posible que dure menos este engaño renovado, pues la familia es mucho más fuerte que los problemas económicos, y el amor interpersonal entre hombre y mujer más poderoso que la separación entre amor y sexo. 
ENRIQUE CASES
ALMUDÍ
 

martes, 22 de junio de 2010

La liberación no es lo que prometía


Muchas mujeres descubren cuánto han perdido con el feminismo.

          La clásica proclama del feminismo rezaba: “Una mujer necesita un hombre lo mismo que un pez necesita una bicicleta”. La atractiva escritora Lori Gottlieb, madre soltera y antigua feminista, es de las muchas que desmienten tal aserto: “Cada mujer que conozco -no importa el éxito o la ambición que tenga, ni su seguridad emocional y financiera- siente pánico (…) si llega a los treinta y ve que aún no está casada”.

          Glosando la aludida frase, sin obviar su incorrección política, Gottlieb insiste: “Pregunta a cualquier mujer soltera de cuarenta años qué es lo que más desea en la vida, y seguramente no te dirá que lo que quiere es un trabajo mejor, una cintura más estrecha o un apartamento más grande. Lo más seguro es que te diga que lo que de verdad quiere es un marido y, por extensión, un hijo”.

          Gottlieb confiesa que “es precisamente el no haberme casado lo que me hizo concluir que casarse es la mejor opción”. En una reunión casual con mujeres casadas, Gottlieb dice que “escucho letanías de quejas sobre sus maridos y me siento muy segura en mi decisión de esperar al hombre perfecto, sólo para darme cuenta de que ninguna de ellas se cambiaría por mí ni por un segundo”. Gottlieb no es sino una más de “esas mujeres solitarias que descubren cuánto han perdido gracias al feminismo”, según expresión de Tessa Cunningham.
  
El éxito antes que el hogar

         Hoy, cerca de una de cada cinco mujeres que ronda los cuarenta años no tiene ningún hijo, una proporción que dobla la estadística de 1976. Las encuestas muestran que un setenta por ciento de mujeres se arrepienten de no haberlo tenido, y la familia ideal sigue constando de dos o tres niños, pero cada vez son menos las personas que viven en este tipo de familia.

          El problema, según el sociólogo David Brooks, es que “las mujeres tienen más opciones sobre el tipo de vida que quieren llevar, pero no tienen más opciones sobre cómo secuenciar su vida”. “Las mujeres”, explica Cunningham, “adoctrinadas en la idea de que los hombres llevan vidas mejores, terminan valorando el éxito y el estatus sobre el hogar”, de modo que la decisión de tener niños se pospone indefinidamente, por presión laboral impuesta o voluntaria.

ALBA
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miércoles, 24 de marzo de 2010

La ONU promoverá la “igualdad de género”


Aunque no se enteró mucha gente, del 1 al 12 de marzo tuvo lugar en Nueva York la cumbre “Pekín +15”. O sea, la Comisión de la ONU sobre el Estatuto de las Mujeres se reunió con delegadas y activistas de los distintos países. El objetivo era revisar el grado de cumplimiento de la Declaración y la Plataforma de Acción adoptadas en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995). El resultado más tangible es que la burocracia de la ONU contará con una nueva agencia, dedicada a la “igualdad de género”.

Una de las resoluciones más controvertidas es la que crea, dentro de Naciones Unidas, una agencia para impulsar la “igualdad de género”. Según el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, se trata de “un nuevo órgano que se enmarca dentro de la nueva arquitectura en política de género que está llevando a cabo Naciones Unidas para cumplir su objetivo de potenciar el papel de las mujeres en el mundo”.

Lo que resulta más inquietante es el concepto de “igualdad de género” al que va unido la agencia. Junto a reivindicaciones muy plausibles, este concepto abarca cuestiones tan discutibles como los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; categoría inventada para promover el aborto.

ACEPRENSA
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viernes, 12 de marzo de 2010

RETOS ÉTICOS DE UNA SOCIEDAD GLOBALIZADA


Interesante artículo de temesdavui.org sobre los retos éticos presentes en la sociedad actual

El documento de la Comisión Teológica Internacional, publicado el pasado mes de junio (2009), bajo el título “En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la Ley Natural”, presenta una exposición actual de un tema tan clásico como el de la llamada “ley natural”. Este documento ofrece sin duda luces nuevas a una tradición filosófica y teológica de más de veinticinco siglos (1).

El concepto de ley natural está presente ya en la filosofía griega, principalmente en la escuela estoica, y en las grandes tradiciones sapienciales y religiosas (hinduismo, budismo, taoísmo, tradiciones africanas e Islam), como señala el documento.

El interés creciente que suscita o, quizá más bien, la actualidad de esta cuestión viene motivada, entre otras razones, porque constituye una especie de “vacuna” frente al relativismo preponderante en nuestra cultura que encuentra en el llamado “positivismo jurídico” su expresión más acentuada.

Esta es la cuestión que se plantea la profesora Janne Haaland Matláry en uno de los epígrafes de su libro “El tiempo de las mujeres. Notas para un nuevo feminismo” (Madrid, 2000), donde afirma que “el principal problema de la democracia occidental moderna es la reducción de las cuestiones éticas a cuestiones de índole pragmática o política. Esto resulta evidente en la falta de respeto por la vida humana en sus aspectos no funcionales: los no nacidos, los discapacitados, los ancianos y los enfermos; y en el hacer depender la eliminación de un ser humano de decisiones pragmáticas tomadas por mayoría” (Ed. Rialp, Madrid 2000, pp. 157-159).

Miquel Masats i Roca
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lunes, 15 de febrero de 2010

ESENCIA DE MUJER


La lucha por la igualdad entre los sexos en derechos y deberes ha sido larga, dura y cruenta, jalonada incluso por la muerte de mujeres valientes, que en tiempos difíciles dieron su vida por la consecución de tal ideal. Basta recordar a Olympe Marie de Gouges, guillotinada en 1791, por pretender que la Declaración de Derechos del “hombre y del ciudadano” se aplicara también a las mujeres. Gracias a ellas, hoy existe una igualdad al menos formal, reconocida en nuestra Carta Magna, y podemos acceder prácticamente a cualquiera de los trabajos realizados por los hombres.

Sin embargo, como señaló Sigrid Undset, feminista de inicios del siglo XX, “el movimiento feminista se ha ocupado tan sólo de las ganancias y no de las pérdidas de la liberación”. Y es que, en este arduo proceso hacia la igualdad, las mujeres hemos sufrido un enorme daño colateral, al dejar en el camino algo que nos es consustancial: la esencia femenina, la feminidad.

Asumimos de forma espontánea, y sin queja alguna, que los roles masculinos eran los justos y oportunos, que debíamos imitarlos para lograr la igualdad, que éramos nosotras, y no ellos, las que teníamos que cambiar. Y así lo hicimos, ocultando nuestros sentimientos y afectividad por miedo a ser tachadas de débiles o blandas, intentando ser frías y competitivas y adoptando un aspecto varonil, nos traicionamos a nosotras mismas, sacrificamos nuestra alma femenina, a cambio de ser aceptadas en el universo masculino y nos transformamos en “hombretonas”, imitando los comportamientos y maneras de vestir de los varones.

Recordemos cómo la gran jurista Concepción Arenal, a mediados del XIX, accedió a las aulas de Derecho de la Universidad Complutense bajo ropajes de caballero, para colmar su deseo e interés por esta licenciatura. O cómo Clara Campoamor, en 1931, para lograr el derecho al sufragio femenino, renunció expresamente a su condición de mujer: “Señores Diputados: Yo, antes que mujer, soy ciudadano”.

María Calvo Charro
Presidenta de EASSE-España. Doctora en Derecho
ANÁLISIS DIGITAL
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