Ni un segundo de odio, ni un pensamiento de rencor hacia “los que mataron al abuelo”
Hace una semana vi la película La conspiración.
La historia es sencilla: USA, mediados del XIX. Los estados del sur
acaban de perder la guerra. Un puñado de sureños despechados trama un
complot y asesinan al presidente Lincoln.
Para honrar al presidente y dar una lección, las más altas autoridades
federales amañan un juicio en el que se condena a la horca, sin defensa
real, a cuatro personas; entre ellas, una mujer inocente. Esta mujer es
el personaje principal de la trama, junto con el abogado que intenta
defenderla.
