Un buen confesor debe aprovechar la ocasión para hacer del confesionario “un lugar de evangelización”.
Lo ha dicho el Papa con motivo del curso sobre el fuero interno[1] promovido por la Penitenciaría Apostólica.
El “discernimiento” entra en el confesionario. Con motivo del Curso anual sobre el fuero interno promovido a mediados de marzo por la Penitenciaría Apostólica en Roma, el Papa Francisco, al recibir en audiencia a los participantes, ha trazado un sintético pero apasionado vademécum para poder ser “buenos confesores”. Y una de las palabras más utilizadas en la reflexión que ha compartido con los sacerdotes ha sido precisamente “discernimiento”.
