Lo afirma de nuevo la Comisión Europea, que no es poco, aunque lo más importante no lo dice Bruselas.
Más niños, más riqueza. Lo afirma de nuevo la Comisión Europea, que no es poco, atemorizada por las predicciones demográficas: en 2030 trabajarán 20 millones de personas menos. Y a menos población, menos mano de obra −cualificada o no− para pagar las pensiones y la cobertura por desempleo.
Esto sucede, continúa, porque las madres trabajadoras tienen unas condiciones laborales precarias. Por eso nacen pocos niños y trabajan menos mujeres. De modo que consideran urgente favorecer la vuelta de las madres a sus empleos después de los meses de lactancia. Según la UE, si una mujer cuenta con tiempo suficiente para recuperarse del parto y la garantía de que conservará su puesto, es probable que siga trabajando después de tener un hijo y que se anime a tener más.


