Francisco pregunta a los jóvenes si quieren realmente permanecer adormecidos y embobados, y que otros decidan el fututo por ellos, o más bien luchar por su futuro
En la vigilia de oración, durante la Jornada Mundial de la Juventud, los jóvenes se han encontrado con los rostros de tantos otros, de todo el mundo, que no son anónimos sinomiembros de una misma familia. “Nuestra respuesta a este mundo en guerra −les ha dichoFrancisco− tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia” (Palabras durante la Vigilia de oración,Cracovia, 30-VII-2016).
Después de la muerte de Jesús y antes de Pentecostés, los apóstoles estaban encerrados por miedo, atenazados por el entorno, arrinconados en una pequeña habitación, quietos y paralizados. “En ese contexto −señala el Papa−, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. La cosa cambia totalmente”.








