
No importa si, peleando en defensa de la verdad, nos derrotan, porque la verdad, donde vive nuestro yo eterno, no puede ser vencida
Antes de derribar a don Quijote sobre la arena de la playa de Barcelona, el bachiller Sansón Carrasco (disfrazado para la ocasión de Caballero de la Blanca Luna) fija expresamente las reglas del desafío.
Si don Quijote resulta vencido, tendrá que retirarse en su aldea durante un año; pero antes tendrá que declarar que Dulcinea del Toboso no es la dama más hermosa del orbe. Haciéndolo abjurar de la dama de sus pensamientos, Sansón Carrasco pretende, en realidad, que el retiro de don Quijote sea definitivo; pues un caballero que dimite de su causa se convierte en un hombre sin misión.


















