Creo que no se puede olvidar que para los niños la separación de los padres es un drama
Hace un par de años, en una parroquia de Roma donde era catequista, estaba tratando el tema de la Anunciación. Aproveché, por tanto, la ocasión para hablar un poco de la familia terrena de Jesús. En un cierto momento, no recuerdo en relación con qué, una niña afirmó: “Mi gran miedo es que mis padres se divorcien…”.
Después de esa externalización, le siguieron los comentarios de los compañeros, que, uno detrás de otro, empezaron a decir: “Sí, también el mío”. Y lo dijeron todos.
