Escribe el Dr. Ballesteros: El Papa es perfectamente consciente de que los males que afligen a la Unión Europea en estos momentos tienen que ver con los egoísmos nacionales, unidos a la arrogancia y al desprecio a los más débiles o peor situados.
El discurso que acaba de dirigir el Papa a los dirigentes europeos, con motivo del 60 aniversario del Tratado de Roma, es un discurso valiente que afronta los retos que tiene planteada Europa y les da una respuesta que podríamos resumir en tres palabras: discernimiento, unidad, solidaridad. Para ello apela al espíritu de los Padres Fundadores, a los que cita con profusión para lograr que su ejemplo y sus palabras saquen a Europa de su actual estancamiento.
