Escribe Leopoldo Abadía: Esta noche, noche de Reyes. Me he portado bien. Por lo menos, eso es lo que me parece, aunque, tratándose de mí, tiendo a una cierta benevolencia. Pero me parece que buena voluntad no me ha faltado.
Sin embargo, creo que la buena voluntad se da por supuesta. Lo malo es cuando a la buena voluntad se une la ignorancia absoluta o la dejación absoluta en manos de Dios de algo que es responsabilidad nuestra...
Se produjo una inundación. Un hombre bueno, al ver el peligro, subió al tejado de su casa, con la firme convicción de que "Dios me ayudará".
Llegó una canoa. El hombre rechazó la ayuda, "porque Dios me ayudará". Se repitió la escena dos veces más. Rechazada dos veces más la ayuda, el hombre se ahogó. Llegó al Cielo. Se quejó a Dios. "No me has ayudado". Dios contestó: "Te mandé tres canoas".
