Escribe Juan Meseguer: El “sé tú mismo” contemporáneo convierte en verdad incontestable la idea de que todo en mí es valioso por el hecho de ser mío. Que una sociedad tenga entre sus ideales más altos la autenticidad es una excelente noticia. ¿Y cómo no iba a serlo si en el paquete van valores como la sinceridad, la coherencia o la independencia de criterio? Pero no es este el mensaje que suele llegar a quienes oyen hoy el consejo “sé tú mismo”.
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miércoles, 13 de julio de 2022
Sé tú mismo… y piensa como yo
sábado, 10 de septiembre de 2016
Ser auténtico en tiempos convulsos
Escribe Enrique Rojas: España está ardiendo. Son momentos históricos repletos de confusión e incertidumbre. El desencanto recorre los caminos del país en forma de torrentera, imparable. Hoy la vida española es caminar por el desierto. Y la proeza, no entregarse al mejor postor. No existe una crisis de la política (que sí), ni de las instituciones (que sí), sino de la persona. En la sociedad actual hemos ido produciendo, fabricando seres humanos cada vez más endebles, frágiles, inestables, resbaladizos sin criterios sólidos. Son tiempos de extravío, masas de gente a la deriva.
Dice un texto clásico: corruptio optimi pessima: la corrupción de los buenos es la peor. Los desastres de alguna parte de la vida política española asoman con altivez y alarde. La regeneración de la vida española necesita tiempo. Y su restauración es un tema complejo: no es fácil recuperar al enfermo en estas condiciones.
Soy un optimista nato. Siempre veo la parte buena de las personas y de mi entorno.
Hoy quisiera referirme a la aspiración de ser auténtico. La autenticidad está encaramada en la cumbre donde habitan las personas de categoría. Hoy estamos de rebajas en este sentido y vemos a nuestro alrededor tanta gente que lleva una doble o triple vida.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Verdad y misericordia
Nuestra sociedad es hoy muy sensible a la autenticidad, particularmente como valor humano. Se aprecia a las personas que realmente viven de acuerdo con lo que piensan y se esfuerzan en reflexionar a partir de lo que viven. Sabemos también que no es tan fácil ser así de coherente, y quizá eso sea, para la mayoría, más una meta que una realidad.
Con motivo del próximo sínodo sobre la familia cabe redescubrir la relación entre doctrina y vida, o “pastoral”. Se trata de una relación esencial y necesaria, pues no cabe separar estos dos aspectos del cristianismo, como no cabe poner a un lado la verdad y a otro lado la caridad y la misericordia.
Profundicemos en esta relación entre doctrina y vida cristiana, teniendo en cuenta que todo deriva de la Persona de Cristo, y que el Evangelio es tanto doctrina como vida, vida y doctrina, a la vez verdad y caridad.
domingo, 27 de julio de 2014
El reto de la autenticidad
Se trata de ajustar el pensamiento a la realidad, a la verdad, y esto requiere reflexión y estudio; es necesario que ese pensamiento norme el decir y el hacer, lo cual exige un serio esfuerzo de la voluntad
Uno de los valores generalmente reconocidos en la actualidad es, sin duda, la congruencia, a pesar de que tantas veces resulte escasa. Un ejemplo evidente en nuestro país es la corrupción, que todo mundo rechaza teóricamente, pero que resulta frecuente en la práctica. La falta de coincidencia entre lo que se piensa, se dice y se hace es, precisamente, lo contrario a la congruencia, también llamada autenticidad.
La persona auténtica atrae, porque se percibe que en ella no existe falsedad, ni artificio, ni afectación; se desenvuelve con sencillez y naturalidad; es siempre la misma, aunque las circunstancias varíen; se encuentra identificada consigo misma y con su situación en el mundo. En Hamlet, hay un momento en que la reina dice a su hijo: Hamlet, parece que estás triste; y él le responde: ¿Parece? Yo no sé parecer.
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