En la verdadera compasión, el que da, lo mismo que el que recibe, puede ser transformado para lo mejor
Me picó la curiosidad al ver en The Independent Review, una revista de corte claramente liberal, un artículo firmado por Robert Higgs y Elizabeth Bernard Higgs, titulado “Compasión: un factor crítico para conseguir y mantener una sociedad libre”. El argumento lo desarrollan desde el punto de vista del pensamiento liberal (en el sentido europeo del término). Parten del principio de no agresión, como clave en una sociedad que admita la libertad de sus ciudadanos, pero van más lejos:“incluso en un mundo en el que todos observen ese principio faltará algún trazo esencial requerido para que las personas florezcan y se preserven los derechos”.
“Algo que faltará será la compasión hacia los demás −compasión entendida no solo como un sentimiento de empatía, sino como un compromiso personal en esforzarse voluntariamente en la reducción de los sufrimientos de los otros y en actuar así con todas las personas”. “Incluso la sociedad más libre que podamos imaginar incluiría muchas personas que no pueden solucionar sus problemas por sí mismos, de modo transitorio o permanente. Algo hay que hacer con ellos, y no podemos olvidarnos de este tema”. Como buenos liberales, la solución, dicen, tiene que venir de cada uno de nosotros, no podemos delegarla en el Estado.