No hay que ocultar que cuando se quiere dar un cambio a la propia vida se enfrenta una dificultad de orden mayor porque lo que hay que cambiar es a uno mismo.
Luis Ballesteros es un profesor de Filosofía que tras toda una vida en las aulas enseñando Historia del Pensamiento en un colegio, dedica semanalmente un tiempo a visitar la cárcel de Picassent, donde sigue haciendo lo mismo con un grupo de reclusos, inverosímilmente atraídos por pensar.
