Escribe Jose María Bastero: «Ante la crispación política generalizada y el sesgo de los partidos en el poder, ha llegado el momento de que la sociedad civil asuma la responsabilidad de intentar modificar el rumbo moral que está implantando el Gobierno. Y esto entraña que los ciudadanos de a pie con una vida digna y respetuosa con el pluralismo, vayamos configurando una sociedad distinta, cuyo nervio sea la trascendencia y la dignidad de toda persona humana»
La pandemia de la que estamos saliendo -Dios quiera que de manera irreversible- ha sido algo no previsto por la comunidad científica internacional y ha creado una crisis que ha afectado a todos los ámbitos de la vida: la salud, la economía, la movilidad, las relaciones sociales. Ante esta situación tan complicada, llama la atención que los partidos gobernantes, en vez de intentar una gran alianza social y política para afrontar unidos los problemas causados por el Covid, se hayan dedicado a librar una batalla perseverante para erradicar de la vida social cualquier referencia a los valores trascendentes y en especial a todo lo cristiano.



