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miércoles, 4 de agosto de 2021

Elementos básicos para la sanación de la Iglesia después de Traditionis Custodes

 

Donde no hay teología y santidad se suple con ideología y demagogia que, inevitablemente, desembocan en el abandono de la noción clásica de autoridad[1], basada en la filosofía del ser y el derecho natural, para degenerar en la justificación del despotismo absolutista, ahora totalitarismo, propio del Estado moderno: «La autoridad, no la verdad, hace la ley»[2], escribía Hobbes. 

Así, es preciso resaltar los caminos que se han de recorrer por fuerza, con la finalidad de que se produzca la curación de la Iglesia de la herejía modernista, lo que conducirá a un renacimiento espiritual sólido, fecundo y duradero, capaz de ser la alternativa a la degradada civilización occidental que ha optado por su desaparición por vía de suicidio[3].

jueves, 27 de junio de 2019

Ponerse de rodillas para reconstruir la Iglesia

“El mundo y la Iglesia están muriendo porque faltan adoradores”… “El Occidente ha negado a Dios para darse gloria a sí mismo”(Card. R. Sarah).
Algunas personas miran a la Iglesia católica y dicen: Esta Iglesia ha servido su propósito, cambiémosla, hagamos una nueva Iglesia según nuestra imagen. Piensan: La Iglesia ya no tiene credibilidad, ya no escuchamos su voz en los medios. Está demasiado afectada por los escándalos.
La enseñanza del Evangelio es demasiado exigente: ¡Háganlo más fácil! Dilúyelo con el relativismo y la laxitud. En el futuro, preocúpate más por las cuestiones sociales.

jueves, 23 de agosto de 2018

¿Está cambiando, cediendo, la Iglesia?

En el texto de un artículo en una revista que incluye el adjetivo de “cristiana” en su presentación, encontré este párrafo que, en líneas generales, quiere seguir una cierta tendencia  “cultural” (?), que pretende animar a la “Iglesia” para que acoja la ”presión de la sociedad”, y  cambie muchas cosas de la práctica de la vida cristiana.
Quizá el autor de esas líneas no ha tenido en cuenta que la Iglesia a lo largo de sus ya 2.000 años de existencia de peregrinación en la tierra, no ha cedido nunca a ninguna “presión” en ninguna de las verdades que componen el tesoro que el mismo Cristo le ha dejado en heredad; un tesoro de verdades que son la Luz del mundo; y mucho menos, se ha dejado influir en estas cuestiones por ninguna “presión de la sociedad” que nadie sabe exactamente qué es, y que cualquier grupito puede manejar, manipular, etc. a su antojo. 

miércoles, 28 de abril de 2010

CARTA A LOS CATÓLICOS

Os presento este interesante artículo del profesor Cabellos sobre la carta dirigida a todos los obispos por el teólogo Hans Küng (en la fotografía)

En la Iglesia de Cristo suceden cosas extraordinarias aunque sean de ordinaria administración. Pienso que ahí hemos de fijar la atención cuando queramos resolver cualquier problema existente. He leído con atención la carta dirigida a todos los obispos por el teólogo Hans Küng.

Es obvio que mi nivel no es el suyo, ni mi curriculum tampoco. Pero aquí no respondo a esa carta. Me dirijo a los católicos al filo de ese escrito, porque justamente echo en falta en él lo más maravilloso de la Iglesia, el punto de apoyo para cualquier reforma posible.

Es muy elemental lo que escribo: se trata de creer en el Depósito Revelado. Y creer con alegría; no como soportando un pesado fardo. Porque la fe es para vivir y morir con alegría.

En el Credo afirmamos nuestra fe en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Aunque sus miembros pequemos, el Cuerpo de Cristo —la Iglesia— es santo, tiene una finalidad santa: la salvación de las gentes; se organiza esencialmente con medios santos: la oración y la vida sacramental; su Cabeza es el Dios hecho hombre; y como decían los clásicos, las cosas santas han de ser tratadas santamente.

Sé que muchas veces no lo hacemos así, pero eso no varía nada la esencia de la Iglesia. Quizá más bien la refuerza, al permanecer incólume en medio de tantos avatares en su historia bimilenaria.


Pablo Cabellos. Doctor en Teología
Levante
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