No se trata de decirnos constantemente cosas bonitas para halagarnos, aunque a veces no estaría de más, sino, sobre todo, salirnos un poco de esa moda cansina de la queja, procurar no pensar tanto en que los demás tienen más suerte o que nosotros nunca recibimos lo que merecemos…
En tiempos difíciles, y todas las épocas han considerado difíciles sus propios tiempos, es la actitud lo que marca la diferencia. Y la actitud depende mucho de la psicología que cada uno se ha ido forjando, del balance que hacemos con nosotros mismos cuando nos pasamos cuentas de cada cosa que nos sucede.















