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lunes, 17 de diciembre de 2018

DD HH, condición sine qua non para la paz

¿Qué podemos hacer ante la aparición de nuevos derechos humanos, que no son humanos…? ¿Hace falta una nueva Declaración? ¿Hace falta una situación de terror como la que se vivía hace 70 años?
70 años después de la Declaración Universal, los derechos humanos atraviesan una gran crisis. Están atrapados entre el “progresismo” libertario occidental y el activismo de los 57 estados de la Organización de Cooperación Islámica que someten los derechos humanos a la sharia. Para salir de este callejón sin salida, habrá que reafirmar el arraigo de los derechos humanos en la naturaleza humana. No nos queda otra.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Actualidad de los derechos humanos



La promoción de los derechos humanos corresponde a un ideal común de la humanidad e incide en el logro de la paz.
El 18 de abril de 2008, en la Sede de las Naciones Unidas, el Papa Benedicto XVI señalaba, entre otras consideraciones, la importancia de proteger los derechos humanos, también en un ámbito internacional:
“Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales”.

viernes, 13 de julio de 2018

Setenta años después de la Declaración Universal de Derechos Humanos

Escribe el doctor Andrés Felipe: La Declaración Universal de los DD.HH. cumple 70 años en medio de una ofensiva que le desprende de todo el trasfondo antropológico.
En la nueva concepción del ser humano, la autonomía moral, por la que uno es capaz de definir y redefinir su identidad hasta lo más esencial, es el centro.
En diciembre de 1948, y después de un intenso proceso de debates y negociaciones liderados por Eleanor Roosevelt −representante de los Estados Unidos− y Charles Malik −representante del Líbano− decenas de países firmaron el documento fundante del sistema internacional de protección de derechos humanos: la Declaración Universal de Derechos Humanos

sábado, 23 de diciembre de 2017

Visión cristiana de los derechos humanos

Escribe Salvador Bernal: El domingo 10 era conferido el Premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para abolir las armas nucleares. Lo recordó el papa Francisco a la hora del Ángelus en Roma: “Tal reconocimiento tiene lugar en coincidencia con el Día de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos y esto subraya el fuerte vínculo entre los derechos humanos y el desarme nuclear. 
De hecho, empeñarse por la tutela de la dignidad de todas las personas, en modo particular de aquellas más débiles y desfavorecidas, significa también trabajar con determinación para construir un mundo sin armas nucleares. Dios nos dona la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común: tenemos la libertad, la inteligencia y la capacidad de guiar la tecnología, de limitar nuestro poder, al servicio de la paz y del verdadero progreso (cfr. Carta Encíclica Laudato si, 78, 112, 202)”.
En cierto modo, los derechos humanos relacionados con el medio ambiente y el cuidado del planeta, como la mayor parte de los incluidos en la que suele llamarse “tercera generación”, son antes obligaciones éticas generales que derechos exigibles de modo semejante a los de primera generación. Estos suelen incluirse en la parte dogmática de las Constituciones modernas, al menos desde la mexicana de Querétaro en 1917. 

jueves, 8 de junio de 2017

Los derechos humanos no son el caballo de Troya de Occidente

Berlín.— “Ortodoxia y derechos humanos” se tituló la conferencia que Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, pronunció la semana pasada en Berlín, en la Academia de la Fundación Konrad Adenauer. Gran parte de su discurso se refirió a las relaciones entre las Iglesias cristianas y los derechos humanos, “que con razón están considerados como uno de los grandes logros políticos de la historia hacia un mundo más libre, más justo y más humano”.

Bartolomé I no omitió señalar que al principio, las declaraciones de derechos humanos fueron recibidas con reservas por las Iglesias cristianas, que veían en ellas una “expresión de la autosuficiencia del hombre”. Pero “hoy en día, los derechos humanos forman parte del núcleo del testimonio de la Iglesia en el mundo”.

sábado, 26 de noviembre de 2016

¿Te atreves a nadar a contracorriente?

Todos queremos −necesitamos− sentirnos integrados, acogidos, queridos; pero no a cualquier precio.
Que sí, que a casi todo el mundo nos da cosa.
Sí, hombre, sí: lo de decir que el rey va desnudo. Por más que sea verdad.
Esto no viene de hoy. Ni ocurre solo aquí; que el cuento de El traje nuevo del emperador se publicó allá por 1837 y… en Dinamarca.
Aunque a veces te dé cosa, hoy quiero animarte a que seas tú mismo; a que no te calles. Más aún: a que −cuando proceda− hables con la espontaneidad y el desparpajo del niño de aquella historia. El único entre el público que soltó esa verdad que tantos conocían.

domingo, 19 de junio de 2016

Sociedad, valores y cristianismo

Es mucho lo que la historia nos puede enseñar: no en vano se la considera “maestra de vida”. Desde hace dos mil años se ha ido perfilando el concepto de persona y de dignidad como atributo inalienable de todo ser humano. Kant lo precisó con acierto al afirmar que toda persona es un fin en sí misma. Esto supone que nunca se debe instrumentalizar al hombre.

miércoles, 8 de junio de 2016

Buscar lo que une



Escribe Alfonso Aguiló: Puede que las ideas provoquen distancia entre los seres humanos, pero tenemos en común nuestra naturaleza humana, y eso es muchísimo. Con independencia de nuestras ideas, muchas veces tan diferentes, los hombres podemos vivir en armonía, pues, al fin y al cabo, el hecho de ser humanos nos hace miembros de una misma familia universal.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Por qué imponer un modelo único de escuela, laico y público?

Para que los padres puedan elegir la enseñanza de sus hijos, tiene que haber distintos modelos educativos
Desde hace demasiado tiempo se está utilizando la escuela, la enseñanza, como blanco de las luchas ideológicas, sin que los distintos componentes de la sociedad se pongan de acuerdo sobre cómo debe ser la comunidad educativa en el Siglo XXI.
En el caso concreto de España se han aprobado ocho leyes orgánicas sobre la educación en los últimos 35 años, y ninguna de ellas ha tenido la virtud de conseguir un consenso sobre el papel que deben tener los tres principales protagonistas o sujetos de la educación: los padres, los profesores y los alumnos.
La “escuela” no es ningún protagonista ni sujeto de la educación, sino simplemente la estructura física que da abrigo a la práctica de la educación. La Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobado por la ONU, en su artículo 26 dice:
“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Entre la vida y la muerte

   Como la historia de las civilizaciones no es cuestión única y exclusivamente de hombres, siempre renacerán civilizaciones de vida que devolverán al mundo la alegría de vivir, la sonrisa de los niños y de las niñas…
   Para estos próximos días se anuncian, entre otras, dos manifestaciones sobre un asunto de interés general: la vida y la muerte del ser humano.
   Dos manifestaciones. Una por el SI a la vida del concebido y vivo en el seno de su madre; pidiendo el reconocimiento del derecho a nacer; o mejor, a seguir viviendo, porque nacer ya ha nacido, con libertad y alegría, no ya en el vientre, sino en los brazos y de la mano de su madre y de su padre.
Otra (tuvo lugar ayer), por el NO a la vida del concebido y vivo en el seno de la madre; negándole el derecho a salir del seno materno y a saltar y a dormir, libre y gozoso, en los brazos y de la mano de su madre y de su padre.

lunes, 13 de agosto de 2012

¿Miedo a la libertad?

         Eso de impedir por ley que las personas pertenecientes al Opus Dei puedan ocupar cargos públicos, ya no es un tema de comprensión, sino de lectura de varios derechos fundamentales

      Cualquiera que siga lo que vengo escribiendo en la prensa valenciana, sabe que tengo sumo aprecio por la libertad, porque es el don más grande que Dios ha otorgado al ser humano y porque, desde la perspectiva cristiana, no hay salvación sin libre albedrío. Debo reconocer que cuando alguien capitidisminuye la libertad de que gozan los miembros del Opus Dei en tantísimos asuntos opinables, me cansa. Pero los seudointelectuales no tienen ni aceptan razones. Escribió Séneca: «El vulgo defensor de su propio mal, se levanta contra la razón».

sábado, 26 de noviembre de 2011

Qué le pido al nuevo gobierno de España

  En una sociedad que (…) me parece obsceno que los políticos se preocupen de que la prima de riesgo suba cinco décimas

      Dentro de unos días habrá nuevo gobierno en España fruto de las elecciones del pasado 20 de noviembre. En la reciente campaña electoral quedó claro que el principal problema al que se deberá enfrentar será la crisis. Dios quiera que, en beneficio de todos, este nuevo gobierno sepa encontrar pronto un remedio eficaz contra este mal. 

      Pero para encontrar el remedio antes se debe diagnosticar correctamente el mal. Y me temo que en esta tarea han fallado los principales partidos. En efecto, durante estas semanas se ha hablado de la crisis económica, pero pienso que se olvidan de que existe una crisis de valores mucho más grave que la económica.

      En una sociedad que desprecia a algunos de sus miembros hasta matarlos en el seno de su madre porque van a nacer con defectos, o aniquila una institución básica como la familia dando carta de ciudadanía a uniones tan contrarias a la naturaleza como el llamado matrimonio homosexual, o impide que los padres ejerzan un derecho humano tan elemental como educar a los hijos en sus propias convicciones, me parece obsceno que los políticos se preocupen de que la prima de riesgo suba cinco décimas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Un ciudadano del mundo

Weiler
Joseph Halevi Horowitz Weiler es un hombre peculiar, extraordinario casi. Un judío errante que nació en Sudáfrica y ha vivido en Israel, el Reino Unido, Italia y EEUU. 

«Nunca he estado más de 10 años en un mismo sitio», afirma Joseph Weiler con una voz extrañamente parecida a la de Leonard Cohen. Sus pobladas cejas le confieren un aspecto fiero que se esfuma al hablar: su sentido del humor supera al entrecejo. 
      Hijo y nieto de rabinos, por sus venas corre sangre de sionistas polacos y rusos. Su madre nació en el Congo belga y se educó en un convento católico, «¡donde decía Moisés en vez de Jesús!». Dirigió una unidad de 11 tanques en Israel, y ahora da clases en la Universidad de Nueva York. 
      Está considerado como uno de los mayores expertos del mundo en la Unión Europea, pero su pasión es la literatura. «Mi mejor libro es una novela», afirma en referencia a Der Fall Steinmann, un bestseller en Amazon. Ahora prepara la segunda: «La literatura es el acceso más profundo a la condición humana, por eso la amo»
      Esta entrevista empezó en Pamplona, donde fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Navarra, y terminó en Madrid. En medio, varios correos sobre su querida Europa. El miércoles por la noche, un día antes del baile griego, supo adelantarse a los pasos de Yorgos Papandreu.

Es usted un ciudadano del mundo con una fuerte identidad judía. ¿Por qué le resulta tan importante el aspecto religioso?
Hay varias respuestas a esa pregunta. Una es la familia en la que crecí. Otra, que perdí a dos hermanos defendiendo al pueblo judío. ¿Y quién soy yo para romper un contrato de 5.000 años? Le hice la circuncisión a mi segundo hijo con mis propias manos. 

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El Mundo (Entrevista de Ana Romero)

lunes, 28 de marzo de 2011

PREPOTENCIA DE LA LEY

Prepotencia de la ley
      Acertadas reflexiones del Dr. Cabellos: No hay soberanía ni Estado de Derecho alguno cuando se pisotea al hombre por la mitad más uno de los votos

      No sólo en España, sino en buena parte del mundo occidental, se comenta la pérdida de libertad que supone un exceso legislativo. Y no me parece mala ni sobrada la advertencia porque podemos estar yendo hacia una cierta tiranía blanda, querida o consentida por nosotros mismos en aras de seguridades diversas.

      En tal situación, quizá resulten instructivas unas palabras que no están escritas anteayer, sino hacen un cúmulo de años. Nada nuevo bajo el sol, pero puede estar cumpliéndose el aforismo de que si no aprendemos las lecciones de la historia estamos condenados a repetirla. Y está claro que no es muy saludable repetir ciertas historias.

      Rosmini, que es el autor referido, escribía: «La libertad es el ejercicio no impedido de los propios derechos» —se está refiriendo a los derechos humanos—. «Los derechos son anteriores a las leyes civiles. El fundamento de la tiranía es la doctrina que enseña lo contrario. Las leyes civiles pueden ser justas o injustas, en cuyo caso, y con otras palabras, son tiránicas. Si las leyes civiles no ofenden los derechos que les son previos, o se limitan a proteger su ejercicio, de modo que no sea impedido por obstáculo alguno, son justas, y el pueblo que vive bajo tales leyes es libre. Pero si las leyes civiles pretenden ser superiores a los derechos que les preexisten, pretenden ser su patrón y su fuente, son injustas; y el pueblo que posee un gobierno fundado sobre tales teorías de la omnipotencia de la ley civil es esclavo».

      Hoy día no es fácil reconocer la ley natural, que encierra esos derechos humanos precedentes o toda otra ley de los hombres. Recuerdo que, en una ocasión, la Reina de España fue tildada de anacrónica por referirse a la ley natural. Tal calificativo encierra justamente ese concepto prepotente de las leyes civiles que nos hacen esclavos. 

      No es una sutileza que la Declaración Universal de los Derechos del Hombre se llame justamente así: declaración, porque no otorga nada, sino que enuncia la existencia de esos derechos de modo universal, es decir, poseídos por todos sencillamente por formar parte del género humano. Y eso es justamente la ley natural, tan maltratada e ignorada actualmente porque esa ley de funcionamiento de la naturaleza humana está demandando un Creador. Y justamente la omnipotencia de la ley —del hombre en última instancia— está supliendo la Omnipotencia de Dios.

      ¿Y por qué tal actitud nos esclaviza? Es obvio que por despojarnos de algo intensamente propio y no otorgado por nadie. Es cierto que existe la soberanía popular, pero no de modo ilimitado. No hay tal soberanía ni Estado de Derecho alguno cuando se pisotea al hombre por la mitad más uno de los votos. 

      Y no escribo esto desde una reticencia antidemocrática sino todo lo contrario, puesto que la mejor salvaguarda de la democracia misma es la protección de las señales identitarias del ser humano. No creo que sea preciso volver a recordar que el nazismo logró democráticamente el poder y luego realizó el terrible holocausto. Se ve, pues, necesario algo más para custodiar a la persona, algo que no quiero llamar un dique porque parecería sofocar la libertad; más bien son unos buenos indicadores de autopista, que ni sacan por donde no toca ni conducen al abismo.

Pablo Cabellos Llorente
Levante-Emv / Almudí

viernes, 4 de febrero de 2011

EL DERECHO A LA VIDA NO ES ALGO CONFESIONAL

   El debate sobre la eutanasia está servido en nuestro país, especialmente, desde hace unos meses. Se intenta conmover a la opinión pública sobre un pretendido ensañamiento terapéutico y se ofrece la pretendida "nuerte digna" como solución. Este acertado artículo del Dr. Bernal pone el acento en la auténtica solución del problema en el caso de los enfermos terminales: los cuidados paliativos.

   No me olvido del “no matarás”. Tampoco, de la memorable encíclica de Juan Pablo II sobre el “evangelio de la vida”, que exigió una rectificación del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la valoración moral de la pena de muerte. Pero, después de seguir de cerca el último debate en el Senado de Francia sobre la asistencia médica para morir, esto es, la eutanasia, me confirmo en la amplitud de gentes de bien que valoran y defienden el derecho a la vida.
   A priori daba la impresión contraria, porque tres proposiciones se habían reunido en una sola, patrocinada por representantes de tres potentes partidos: Jean-Pierre Godefroy (socialista), Alain Fouché (UMP fundada por Chirac) y Guy Fischer (comunista). De hecho, la votación fue reñida, sin unanimidades partidistas. Como destaqué en su día, me alegró la reacción contraria de un viejo socialista como Robert Badinter, ministro de justicia con François Mitterrand, fautor de la abolición de la pena de muerte en Francia. La negativa a la eutanasia salió por 170 votos contra 142, después de un intenso debate.
   No resulta fácil, como es sabido, oponer razones jurídicas –por sólidas que sean  a argumentos de fuerte carga sentimental, como el sufrimiento de las personas allegadas cuando nada parece poder hacerse por un enfermo. Fue el caso, reiterado estos días, de Vincent Humbert, un joven tetrapléjico al que su madre ayudó a morir en 2003. "Para no vivir situaciones como esta, quiero una ley que ayude a la persona que pide morir", repitió Jean-Pierre Godefroy.
   En el debate se vio también el juego de las encuestas de opinión. Del modo de plantear las cuestiones se deriva ya el sentido de las respuestas. Porque nadie quiere los encarnizamientos terapéuticos, tampoco el legislador francés. Se ha podido comprobar ahora demoscópicamente que la mayoría no quiere la eutanasia en sí, sino una asistencia adecuada en el final de la vida: justamente lo previsto por la llamada ley Leonetti de 2005, cuya existencia desconocía más del 70% de los encuestados, y eso que fue aprobada prácticamente por unanimidad y en primera lectura.
   La gran defensa política del derecho a la vida corrió a cargo del primer ministro François Fillon, que publicó un extenso artículo en el diario Le Monde la víspera de la votación en el Senado. Animaba a un diálogo sereno y a un debate responsable sobre el fin de la vida. Pero, desde el primer momento, cuestionaba la capacidad de la sociedad para legislar sobre si alguien tiene el derecho a matar: “¡estimo que este límite no debe ser cruzado!”
   Se difundieron también muchos textos de médicos de relieve. Tres personalidades de la sanidad francesa habían precisado, también en las páginas de Le Monde, que “proporcionar ayuda activa para morir supone una ¡paradoja insuperable!” Porque difícilmente se encontrarán dos palabras más antagónicas: ayudar y morir. Más aún para un profesional de la salud. Los autores eran Anthony Dubout, Jean Leonetti, y el Prof. Josy Reiffers. Representan a importantes federaciones de hospitales, que incluyen servicios de urgencia, reanimación, neonatología, oncología, y también unidades de cuidados para enfermedades de larga duración o residencias de ancianos.
   Con la ley de 2005 el personal sanitario puede “trazar un camino entre el encarnizamiento terapéutico y el abandono culpable. Permite, dentro de condiciones transparentes y respetuosas de los derechos de los enfermos y de sus próximos, cuando es necesario por la evolución de la enfermedad, pasar de los cuidados curativos a los cuidados paliativos. Se trata de acompañar a la muerte, de aceptarla para poder acogerla. No de favorecerla, menos aún de manera activa, como sugiere el título de las tres proposiciones de ley en términos escalofriantes”.
   Ciertamente, ninguna ley garantizará que todas las situaciones difíciles sean abordadas con serenidad. Además, se preguntan: ¿sería humana una sociedad que pretendiera “gestionar bien” la muerte de unos y otros, sin angustias ni tergiversaciones? No ocultan la necesidad de avanzar en la formación y organización de los equipos médicos sobre estos temas. Y confían en los estudios del Observatorio nacional sobre el final de la vida. Siempre sobre la base de que “la ley, como la medicina, no es omnipotente. Hay situaciones en que el derecho tiene muchas dificultades para discernir lo que es debido”.
   En esa línea, se expresó el Manifiesto de la Alianza por los Derechos de la Vida Humana, planteado desde el pluralismo social y político, pero con la convicción de que no existe un derecho a la muerte, hasta ahora excluido por el Consejo de Europa, del que derivaría un deber de los profesionales de la salud. En el caso de Francia, supondría cortar el avance conseguido en la medicina paliativa.
   Ese es el camino, como comprobé en el Centro de Cuidados Laguna, a donde enviaron a mi hermano mayor desde el Clínico de Madrid, con un cáncer incurable. Como comentaba uno de los sobrinos, “todo fue más fácil y la calidad de vida de mi padre subió sustancialmente en sus días finales”.

Salvador Bernal

martes, 1 de febrero de 2011

Julio Ariza en La Gaceta: «Ladrones de almas»

JulioAriza   En un excelente artículo que ayer publicaba el diario La Gaceta, Julio Ariza, Presidente del Grupo Intereconomía, recordaba las recientes declaraciones del ideólogo socialista Peces-Barba en las que niega el derecho primigenio de los padres a la educación de sus hijos.

   ‘La batalla por la educación -subraya Ariza-  es la batalla por el alma del hombre y, como consecuencia, la batalla por la civilización. (…) La transmisión de lo que somos y lo que creemos es lo que permite que se mantenga esa trama de valores, conocimientos y actitudes que llamamos civilización. Pero puede borrarse de un plumazo, como han demostrado regímenes como el maoísta en China, y como está empezando a suceder en nuestro propio mundo’.

   ‘En nuestras manos está -concluye el Presidente de Intereconomía-  que los ciudadanos, que se dicen dueños de su destino político, lo sean también de una tarea más trascendental y sagrada: la educación de sus propios hijos. Permitir a cuatro desaprensivos que nos arrebaten el alma de nuestros niños significa renunciar a lo más profundo de nuestra dignidad humana, y desde luego algunos no lo vamos a tolerar’.
Transcribimos a continuación el texto completo de este importante artículo de Julio Ariza sobre una de las cuestiones más cruciales de nuestro tiempo.
Leer también en nuestra página ‘La sociedad civil pone en su sitio a Peces Barba’.
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PROFESIONALES POR LA ÉTICA

sábado, 27 de noviembre de 2010

EL HUEVO DE LA SERPIENTE

   Magistral artículo de De Prada. Los derechos humanos han dejado de ser definiciones objetivas, para convertirse en acuñaciones moldeables según la conveniencia social del momento, según las preferencias ideológicas de una determinada formación política que ostenta coyunturalmente una mayoría parlamentaria  

Al establecer que son 'inherentes' a la persona, los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos quisieron significar que eran derechos de naturaleza prepolítica, constitutivos de la persona , y también apolíticos, porque no son construcciones del poder, que independientemente de su orientación ideológica debe luchar por su preservación. En los últimos años, sin embargo, se está imponiendo una nueva versión de los derechos humanos que no es sino el camuflaje con el que se trata de satisfacer intereses particulares, a veces de naturaleza criminal. Los derechos humanos han dejado de ser definiciones objetivas, para convertirse en acuñacio­nes moldeables según la conveniencia social del momento, según las preferencias ideológicas de una determinada formación política que ostenta coyun­turalmente una mayoría parlamentaria.

   Quienes promueven esta desnaturalización de los derechos humanos actúan de forma muy astuta: su objetivo es crear artificialmente una 'opinión publica' favorable a la que es obligatorio adherirse, si no se quiere ser arrojado al infierno de los réprobos. Para lograrlo desarrollan un activismo incansable en las conferencias internacionales, donde se redactan textos en los que se habla de derechos inexistentes (por ejemplo, el llamado 'derecho a la salud reproductiva y sexual'); tales textos carecen de valor jurídico, pero tienen una gran importancia política, pues por estar bendecidos desde instancias corno la ONU crean un espejismo de 'consenso internacional' y aparecen revestidos de una legitimidad de la que en realidad carecen. Paralelamente, desde organismos internacionales como la turbia organización Mundial de la Salud –especialista en proclamar epidemias fantasmagóricas de gripe- se fabrican argumentos seudocientífico que a fuerza de ser repetidos, se convierten en verdades inatacables.

   Los documentos sin valor legal emanados de las conferencias internacionales y las manipulaciones seudocientíficas son luego esgrimidos por los lobbies promotores de estos 'nuevos derechos que actúan siguiendo un plan conjunto que tiene como objetivo modelar la opinión pública e introducir en el lenguaje político las manipulaciones seudocientíficas mencionadas. Paralelamente, los distintos Gobiernos de los Estados, acogiéndose a la apariencia de legitimi­dad que les proporcionan los documentos sin valor jurídico de los organismos internacionales, promueven legislaciones nacionales que consagran los 'nue­vos derechos', creando el espejismo de que responden a una demanda social. La sociedad, para entonces, ha dejado de resistirse; y a quienes aún se oponen se les considera contrarios al progreso, a la tolerancia y a los derechos humanos. No importa que, en realidad, sean sus únicos defensores, porque los concep­tos de progreso, tolerancia y derechos humanos han sido usurpados. Y todo el que ose discutir tales falsos derechos se convierte de inmediato en un intolerante, en un retrógrado, en un fanático, en un ser asocial... en un delincuente incluso. Porque lo que se pretende es que, de aquí a unos pocos años, todo el que se oponga a esta redefinición de los derechos humanos sea condenado a la muerte civil.

   Quienes promueven la redefinición y desnaturalización de los derechos humanos afirman que no existe otra moral que la que determina la ‘opinión pública’- esa opinión pública que previamente han modelado asu antojo- o las mayorías parlamentarias. Y así por ejemplo, se nos hace creer que el aborto es aceptable por la sencilla razón de que la mayoría vota a su favor, o porque existen partidos que gozando de una abultada representación, defienden que sea lega­lizado. Entonces. hemos de concluir, también que el genocidio debería aceptarse, si quien lo perpetra fuese elegido democráticamente, como los alemanes de los años treinta hicieron con Hitler. ¿Por que no? Es pura lógica.

   Pero es la lógica del mal. Si nos rebelamos contra el genocidio, ¿por qué no lo hacemos contra esta redefinición de derechos que está desarrollándose ante nuestros ojos? Porque hemos sido sobornados; porque el poder ha sabido aprovecharse de nuestras debilidades, de nuestros intereses egoístas, dándoles categoría de derechos. Somos más esclavos que nunca, porque hemos renunciado a nuestra capacidad de discernimiento moral. Éste es el drama de las democracias occidentales, éste es el huevo de la serpiente que están incubando y que acabará destruyéndolas.
 JUAN MANUEL DE PRADA
XLSEMANAL

viernes, 27 de agosto de 2010

No se debe invocar la libertad religiosa para negarla


          La Cámara de apelación del Tribunal de Derechos humanos del Consejo de Europa puede tardar meses en dictar sentencia sobre la presencia de crucifijos en las escuelas públicas de Italia. Pero en el debate, que finalizó el pasado 30 de junio, se han producido intervenciones de máximo interés para la comprensión de un problema tantas veces enmarañado con argumentos incongruentes.

          Uno de los aspectos que más atención ha despertado ha sido el respaldo a Italia de diez Estados, casi todos procedentes del antiguo telón de acero. La defensa de la postura a favor del crucifijo fue encomendada a un prestigioso jurista norteamericano de religión Almudi.org - Libertadhebrea, Joseph Weiler, de la New York University, que no dudó en acudir a la sala con la kipá. Weiler es autor del libro Una Europa cristiana.

          Nicola Lettieri, en su intervención en nombre de Italia, afirmó que no era casual que la "contestación política" a las tesis de la demandante y de la sentencia en primera instancia recurrida, vienen en gran parte de países que han sufrido duramente el ateísmo de Estado. A su juicio, resulta escandaloso que se invoque subrepticiamente la "libertad religiosa" para negar la "libertad religiosa". Esos argumentos no pueden engañar a quienes tienen aún abiertas las heridas causadas por la persecución oficial contra la libertad de cultos. Lettieri insistió en que "los principios invocados en el debate se introdujeron en la Convención europea de derechos humanos justamente para defender a los ciudadanos de esas naciones".

          En realidad, acentuar la dimensión negativa de la libertad religiosa (libertad de no creer en ninguna religión), conduce a negar su dimensión positiva y a negar el derecho a la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos. Como se ha repetido tantas veces, no se busca la libertad, sino sustituir unas creencias por otras, en este caso, el cristianismo por el ateísmo. De hecho, la promotora del recurso jurídico, Soile Lautsi, es una atea militante, que pertenece a la Unión de ateos y agnósticos racionalistas.

ALMUDÍ
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miércoles, 7 de julio de 2010

Estrasburgo no debe deconstruir derechos humanos básicos


          En España se sigue hablando de la sentencia que el Tribunal europeo de derechos humanos dictó contra Italia el 3 de noviembre de 2009 sobre la presencia de crucifijos en escuelas públicas. Parece formar parte del argumentario del fundamentalismo laicista, que dedica últimamenteAlmidi.org - Salvador Bernal mucho espacio a la libertad religiosa. Se olvida que fue una decisión en primera instancia. En la Cámara de apelación de ese Tribunal del Consejo de Europa terminó la vista del recurso el pasado 30 de junio. En el debate se han producido intervenciones de máximo interés para la comprensión del problema.

          Recuerdo a un sacerdote español que vivía en Estocolmo y decidió solicitar la nacionalidad sueca, después de años de residencia. La concesión llevaba consigo, ipso iure, la inscripción en la Iglesia luterana oficial. Tuvo que incoar luego un procedimiento administrativo para modificar los datos registrales. Hoy quizá no habría sucedido, porque Suecia dejó de ser Estado confesional al comienzo de 2000. 

           Pero lo siguen siendo otros países europeos, como Dinamarca, donde se mantiene ese tipo de registro civil que incluye la inscripción en la confesión oficial. Salvo error por mi parte, el caso ha llegado a Estrasburgo. Otros asuntos proceden de Grecia, también confesional, donde hasta el año 2000 era obligatoria la casilla de la religión en los carnets de identidad. 

          Estos ejemplos muestran la complejidad del problema. Ciertamente, hay tradiciones históricas que deben reformarse para ampliar las libertades ciudadanas. Pero otras son perfectamente compatibles y, desde luego, sería un contrasentido invocar la libertad religiosa para negarla, como afirmaba en Estrasburgo el representante italiano. Nicola Lettieri señaló que no era casual que la "contestación política" a las tesis de la sentencia recurrida viniera en gran parte de países que sufrieron duramente el ateísmo de Estado, y están sin cerrar las heridas causadas por la persecución oficial contra la libertad de cultos. Lettieri insistió en que "los principios invocados en el debate se introdujeron en la Convención europea de derechos humanos justamente para defender a los ciudadanos de esas naciones".

SALVADOR BERNAL
ReligionConfidencial.com / Almudí
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jueves, 18 de febrero de 2010

Encuentro con Nicolás Jouvé sobre los aspectos ciéntificos de la nueva ley del aborto


La Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo (conocida como reforma de la ley del aborto) fue votada ayer en la Comisión de Igualdad del Senado y previsiblemente será votada el próximo 24 de febrero en el pleno de esta cámara antes de su regreso al Congreso de los Diputados

Con este motivo y en el marco de sus encuentros interdisciplinares con expertos, Profesionales por la Ética ha dialogado sobre este proyecto con Nicolás Jouve de la Barreda, catedrático de Genética de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alcalá. Autor de más de 200 publicaciones científicas, ha participado en numerosos congresos y encuentros científicos de ámbito internacional. Además, preside la asociación CíViCa, ciencia, vida y cultura: www.investigadoresyprofesionales.org

A su juicio, ¿cuáles son las novedades más significativas de la Ley que reformará el aborto en España?

De acuerdo con la declaración de intenciones del Gobierno, la principal novedad de la reforma de la ley del aborto es su reconocimiento como un derecho de la mujer. Pero además, y no menos importante la incursión en el campo educativo de la llamada ideología de género, plasmada en el proyecto como una ley que pretende reducir el número de abortos en España, por la generalización de la anticoncepción y la información sexual desde la escuela. Otra novedad es la desatención a la recomendación del Tribunal Constitucional de dar protección jurídica al concebido no nacido. Esto es particularmente manifiesto por la generalización del diagnóstico genético prenatal para que alguien pueda decidir qué vida es digna o no de ser vivida.

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