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viernes, 8 de mayo de 2020

Servicio, entrega, ejemplo

Los "héroes" en esta pandemia están siendo "personas comunes" que, como ha destacado el Papa, han comprendido que nadie se salva solo y dan lo mejor de sí mismos. Éste es el tema de apertura de la revista ‘Palabra’ en mayo.
Enfermos y los más vulnerables, miles de médicos, y enfermeras, familias, voluntarios de Cáritas, capellanes y religiosas dan lo mejor de sí mismos.
Junto a acciones más institucionales de la Iglesia, como miles de voluntarios de las Cáritas parroquiales, capellanes o religiosas que se entregan en la atención de enfermos y vulnerables, miles de médicos y enfermeras, camioneros o madres de familia, dan también la vida sirviendo.

viernes, 22 de junio de 2018

Autoridad y ejemplaridad

La autoridad no se impone, surge del prestigio ético que uno tenga y de su ejemplaridad en la conducta.
El político francés Edouard Herriot decía a principios del siglo XX: “En las naciones libres, la autoridad sólo depende del ejemplo”. Realmente parece que no hemos avanzado mucho cien años después, más bien estamos perdiendo el concepto de autoridad.
La genuina autoridad, en cualquier campo de la vida humana, no es imposición despótica, sino prestigio moral que depende del ejemplo. No se impone, surge del prestigio ético que uno tenga y de su ejemplaridad en la conducta.

jueves, 26 de octubre de 2017

El buen y el mal ejemplo

¿Cómo debe ser un ambiente para que las influencias en la escuela sean positivas?
Hay mucha literatura sobre los efectos que produce en el aula la presencia de otros compañeros diferentes, mejores o peores, y es interesante observar la diversidad de posibilidades en que se puede traducir esa influencia. Una diversidad y unos efectos que pueden observarse fuera de la escuela: en la vida familiar, la empresa, los vecinos o amigos.
El modelo más invocado a lo largo de siglos, curiosamente, es el de la "manzana podrida" (bad apple en inglés). El ejemplo clásico es el de un alumno indisciplinado o poco estudioso que perjudica a sus compañeros y molesta al profesor, o que corrompe a otros con sus malas ideas o costumbres, o que desune a los demás malmetiendo a unos contra otros.

domingo, 24 de abril de 2016

Amor de padres

Nuestros hijos nos observan, se fijan, adivinan… ¡Saben más que los ratones coloraos! Nos hace pensar en la importancia del ejemplo

martes, 21 de mayo de 2013

Ejemplaridad

  
   Si bien es necesario distinguir lo profesional de lo personal, lo público de lo privado, es falso separarlos. No estoy de acuerdo con este artificial reparto de territorios.


  Son muchas las expectativas que están puestas en los profesores. No sólo se espera que sean profesionalmente competentes, sino que se les pide, y aun exige, que sean ejemplares. Esto no acontece en las demás profesiones en el que sólo se tiene en cuenta la competencia profesional. Lo que ese trabajador,  ingeniero, médico o arquitecto sea en su vida privada, no es un criterio relevante para lo “estrictamente profesional”. Si bien es necesario distinguir lo profesional de lo personal, lo público de lo privado, es falso separarlos. No estoy de acuerdo con este artificial reparto de territorios. 

lunes, 3 de enero de 2011

Elogio a la Ejemplaridad

Excelente artículo sobre un valor humano y cristiano fundamental.

Todos, y no sólo los jóvenes, necesitamos anclajes en los que apoyarnos para no sentirnos solos; comprobar que en la nunca aprendida tarea de vivir otros han sido más fuertes o más perseverantes o más nobles que nosotros. Espejos en que mirarnos para seguir remando hacia adelante
Año tras año la llegada de la Navidad actualiza en la conciencia de los creyentes la idea central de Almudi.org - "Elogio a la Ejemplaridad"la fe cristiana: su estricta vinculación con la persona de Cristo. Toda la riqueza dogmática del cristianismo, toda su trascendencia moral en el curso de la historia y toda su hermosura litúrgica vienen a sustanciarse en último término en la fidelidad a esa condición arquetípica de Jesús, en una auténtica “imitatio Christi” que aspira a reproducir en cada uno de nosotros el itinerario personal de aquel galileo que pasó por la vida “haciendo el bien” hace ya más de dos mil años.
      Así lo formuló Tomás de Kempis a comienzos del siglo XV. Se trataba de “conformar con Él” toda la vida del creyente. Y más tarde Erasmo de Rotterdam, que situó al Dios Hijo en el centro del Universo convirtiendo la visión medieval de Dios en una auténtica “cristología” que dignificó la condición humana e hizo posible la apertura del mundo moderno.
      La probada historicidad de Cristo no hace más que potenciar ese valor ejemplarizante de su persona, dando espesor real a su figura y encauzando la moral cristiana hacia un ámbito de intimidad en el que cada uno tiene que hacerse a sí mismo la pregunta definitiva: de qué modo y en qué grado es fiel a ese modelo de conducta.
      Como han subrayado los teólogos más solventes de nuestro tiempo, el cristianismo no es primariamente ni un movimiento social ni un humanismo liberador sino un camino de salvación personal sugerido por un arquetipo de perfección encarnado en la historia por la figura de Cristo. Un itinerario de salvación que en su versión más cabal aspira a una identificación mística con la persona de Jesús, a una experiencia personal de Dios al que, como decía Antonio Machado, los verdaderos creyentes, desconcertados por su silencio, andan siempre buscando “entre la niebla”

Rogelio Reyes
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