En un brillante artículo Juan Manuel de Prada critica la filantropía.
La filantropía ama a la Humanidad en general y se escaquea del hombre en concreto, según nos enseñase Dostoievski
PARA entender la entraña de la filantropía, que es una parodia aberrante y azufrosa de la caridad, habría que entender primero la entraña de las ideologías, que no son sino herejías del cristianismo que divinizan al hombre y le prometen el paraíso en la Tierra, olvidándose de la salvación de su alma. Pero, olvidando la salvación del alma, tales herejías no son como los ingenuos piensan crudamente carnales, sino, por el contrario, radicalmente idealistas; porque sólo siendo idealistas, sólo urdiendo sublimes y pomposas espiritualizaciones que «desencarnen» la realidad, pueden aspirar a imponer sus falsos dogmas, que la cruda y carnal realidad se encarga sistemáticamente de refutar.
