
Necesitamos autores que no “estén de moda”, que no digan lo que dice todo el mundo, sino que, en la mejor estirpe socrática, lleguen a nuestro corazón despertando a nuestra cabeza tantas veces amodorrada por el consumismo dominante.
Entre mis lecturas del último mes destacan los dos libros de aforismos de Carlos Marín-Blázquez. Leí primero su Contramundo (Homo Legens, Madrid, 2020) y ahora estoy con otro libro anterior, más breve, titulado Fragmentos (Sindéresis, Madrid, 2017). Se trata de libros que no pueden leerse de corrido; al menos yo no puedo hacerlo, pues muchos de sus breves textos me dejan bloqueado pensando, en particular cuando dicen cosas que no entiendo o con las que me parece que no estoy de acuerdo. Muchos aforismos han de ser descifrados, ya que requieren un tiempo pausado de reflexión para descubrir su más hondo sentido.


