Pienso que el verano tiene que servir para no hablar de lo cansados que estamos, de las ilusiones que se nos han quedado por el camino…
En el Magazine de La Vanguardia leo que hay que tomarse el verano con filosofía y, unas páginas más tarde, encuentro la entrevista a Ramon Mirabet, ‘un catalán de voz rota’, que asegura: “cada vez me emociono más, quizás demasiado”. Ramon tiene 34 años, por lo que lo de la emoción no se debe a eso que me pasa a mí, que en cuanto me descuido, se me caen unas lagrimicas.
Hace unos cuantos artículos hablé de ‘la aventura de entusiasmar nuevamente a un mundo cansado’, frase de un Gran Canciller de mi Universidad. Y se me ha ocurrido empalmar la filosofía con la que hay que tomarse el verano con las emociones de Ramon y con el mundo cansado.