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viernes, 24 de mayo de 2019

La servidumbre voluntaria de lo estúpidamente correcto

La Generalitat valenciana abrió hace algunas semanas un expediente sancionador a El Corte Inglés por el cartel de la campaña del Día de la Madre. En él se veía a una mujer y el lema: “100% Madre (97% entregada, 3% egoísmo, 0% quejas)”.
 Dicen esos/as político/as valenciano/as que es por “fomentar el estereotipo de madre que resigna a las mujeres a cumplir con su papel de buena madre basado en la entrega, por encima del resto de identidades”. ¿Qué quieren? ¿Que se fomente “el papel de mala madre”?

jueves, 31 de enero de 2019

Vamos a contar mentiras

Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas. Tralará. Es curioso, en un mundo donde se vende la libertad por todos sitios, estamos cada vez más esclavizados. 

Se nos entusiasma con una libertad libertaria con la que nos da la impresión de dominar la situación, de ser nosotros mismos, cuando en realidad nos tiene aprisionados en nuestras ocurrencias, en nuestro “me da la gana”. 

viernes, 16 de marzo de 2018

Forzar la realidad

Brno, 1965. Arrojada en el rincón de un jardín, abandonada y olvidada, yace una estatua. Representa a un hombre maduro, vestido con el hábito agustino monacal. Ese hombre es Gregor Mendel. 

Hace años que las autoridades del mundo soviético lo consideran anticomunista y contrario a los intereses del proletariado. La historia de ese hombre y esa estatua comienza un siglo antes, en 1865, en ese mismo lugar. Gregor Mendel pasea por el jardín del monasterio observando las plantas de Pisum sativum, unos guisantes que él cultiva y con los que lleva años experimentando. Ya ha presentado ante la Sociedad de Ciencias Naturales de Brno sus resultados. 

lunes, 5 de junio de 2017

¿Una sociedad adolescente?

En la novela de Philip Roth, “La mancha humana”, la vida del decano Coleman Silk se viene abajo tras preguntar un día por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia real o se han desvanecido como humo negro?”, pregunta en el aula. 

Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en las palabras de Silk, pues jamás había visto al estudiante, el profesor es acusado de racista, cesado como decano y despedido. En poco tiempo se encuentra rechazado por la comunidad universitaria y rehuido por sus amigos y conocidos.