
Leonardo Polo se propone hacer compatibles tres visiones del «hombre»: la moderna, la clásica y la cristiana. La conciliación entre ellas es posible gracias a una verdad que las estructure y ponga en su sitio
Cuando la pandemia cumplió un año, en marzo de 2021, me propuse traducir al inglés el texto Lo radical y la libertad, del profesor y filósofo Leonardo Polo. Polo siempre hizo un uso muy suyo del español a la hora de filosofar; conservar sus ideas en otro idioma requeriría de un esfuerzo creativo similar.
No se me ocurrió mejor cura −toda una terapia de choque− para una distracción constante, enfermiza y estéril, callada factura de doce meses de trabajo en casa, de crispación política y de ausencia de horizontes comunes.