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martes, 7 de agosto de 2018

La carcoma de la envidia

No tiene sentido entristecerse porque otros son mejores, entre otras cosas porque estaríamos abocados a una tristeza permanente, pues es evidente que no podemos ser nosotros los mejores en todos los aspectos.
Cervantes llamó a la envidia la carcoma de todas las virtudes y raíz de infinitos males. Todos los vicios −añadía− tienen un no sé qué deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabia.
La envidia no es la admiración que sentimos hacia algunas personas, ni la codicia por los bienes ajenos, ni el desear tener las dotes o cualidades de otro. Es otra cosa.

martes, 21 de noviembre de 2017

Contra envidia, alabanza

Ejercitarse en alabar lo valioso, y más en particular, alabar a quien envidiamos, es una forma de hacernos más capaces de ser felices y nos introduce en un camino interior de autoconocimiento y aceptación.
Posiblemente, la forma más insidiosa de bizquera que aqueja al alma humana consiste en no poder evitar detestar lo que se admira: la envidia. En pocos sentimientos se hace visible la fractura interior que nos cruza como en la imposibilidad de dejar de aborrecer a quien se admira, al mismo tiempo y por la misma razón.

jueves, 24 de agosto de 2017

¿Envidiosos o también resentidos?

Escribe Jose Manuel Otero: «Lo más grave del resentimiento es que no tiene cura, porque su única medicina es la generosidad. Y esta nobilísima pasión, como dice el maestro Marañón, nace con el alma: se puede fomentar o disminuir, pero no crear en quien no la tiene. Actualmente, hay un caldo de cultivo especialmente favorable para los resentidos: las redes sociales en las que siguen emboscados bajo los seudónimos»

sábado, 1 de abril de 2017

La envidia no es cristiana

Ni el católico que se hace el simpático y calla o niega las verdades de su fe para ganar el aplauso o la indiferencia (tan confortable) del mundo ni el que envidia el furor musulmán están actuando conforme a las enseñanzas de su religión.
De un tiempo a esta parte, entre los vapuleados católicos cada vez se escucha más esta frase o alguna variante: "Nos lo hacen a los cristianos, pero con los musulmanes no se atreven". No parece una frase muy acertada ni muy católica, si me permiten la redundancia. Reconoce una superioridad apabullante de los musulmanes en la defensa de lo suyo. Y no cae en la cuenta de que son dos religiones tan diferentes que no se pueden comparar.