Mostrando entradas con la etiqueta CORRUPCIÓN SOCIAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CORRUPCIÓN SOCIAL. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de noviembre de 2018

Una respuesta a la corrupción

Hasta que no haya una voluntad política y moral de hacer frente a sus verdaderas raíces, esta lacra seguirá creciendo como un cáncer en nuestras instituciones políticas, económicas y educativas.
A veces parece que España está viviendo una especie de pesadilla permanente de corrupción, ya sea en forma de plagio de títulos universitarios, robo o desviación de fondos públicos, o exámenes públicos comprometidos. En estas circunstancias tan lamentables, el creciente cinismo del ciudadano promedio hacia sus instituciones públicas es perfectamente entendible.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Santiago Posteguillo y la sociedad de nuestro tiempo

¿Qué relación encuentro entre la Roma dominadora y la situación actual?
Lamentablemente, he descubierto a Posteguillo con algún retraso. Acabo de leer la trilogía de Trajano, que me ha hecho pensar. Antes que él, Roma fue gobernada por un loco −Domiciano−, que no se detuvo ante nada para sembrar el horror, la muerte y la inmoralidad en la vida pública y privada. Le sucedió Nerva, que adoptó como hijo a Trajano para que le heredara en el mando del Imperio. Y así fue. Trajano fue un gran emperador, pero no deseo escribir historia. Me fijo en primer lugar en el buen hacer del profesor de la Universidad Jaime I de Castellón, que ha trabajado a conciencia: ha visitado lugares, ha leído clásicos, investiga en bibliotecas…

jueves, 2 de marzo de 2017

La corrupción, problema ético antes que político o jurídico

Escribe Salvador Bernal: Me permito insistir una vez más en que, a pesar del cambio cultural, perviven valores y derechos realmente universales, que claman por la adhesión de todos.
Ante el auténtico guirigay producido por recientes sentencias en España, con editoriales de prensa, declaraciones de políticos y magistrados −incluidas reacciones cínicas ante los nombramientos periódicos de fiscalías−, llego a la dura conclusión de que la corrupción ha penetrado demasiado en el imaginario colectivo de una cultura creadora de todo un género literario: la picaresca.
Antes de que llegase a España el “todo vale” cultural, se practicaba con normalidad el “lo hacen todos”, para justificar cualquier tipo de conducta. Lo recordaba estos días por dos motivos. El primero, la lectura de un suceso ocurrido al comienzo de los noventa, en la vida de Jorge Mario Bergoglio, cuando era obispo auxiliar de Buenos Aires, encargado de la vicaría de Flores. Lo cita Austen Ivereigh a partir del diálogo de 2011 con el rabino Abraham SkorkaSobre el Cielo y la Tierra.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La mentira como arma política de destrucción masiva

Escribe Salvador Bernal: Parafraseando al Santo Padre, pienso en una corrupción de la verdad más dañina quizá que el fraude o el tráfico de influencias, que tanto desacredita a los políticos.
“Todos lo hacen”. No es verdad ese intento de justificar conductas ilícitas, aunque ciertamente estén extendidas en una sociedad infectada por la corrupción. Utiliza el argumento el hijo, para conseguir que los padres autoricen comportamientos que no les agradan. O el trabajador o el ejecutivo que no están dispuestos a arriesgar para influir de veras en un cambio de signo ético en su propio ambiente profesional.

O el ciudadano que defrauda a la Hacienda pública, por muy voraz que sea ésta en sus exacciones. No es verdad. Y tal vez la mentira sea aún más dañina que los abundantes fraudes que buscan el beneficio económico. Articula la era de la posverdad, teorizada ya con carácter general en el mundo anglosajón, a partir del negacionismo climático.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Ser auténtico en tiempos convulsos

Escribe Enrique Rojas: España está ardiendo. Son momentos históricos repletos de confusión e incertidumbre. El desencanto recorre los caminos del país en forma de torrentera, imparable. Hoy la vida española es caminar por el desierto. Y la proeza, no entregarse al mejor postor. No existe una crisis de la política (que sí), ni de las instituciones (que sí), sino de la persona. En la sociedad actual hemos ido produciendo, fabricando seres humanos cada vez más endebles, frágiles, inestables, resbaladizos sin criterios sólidos. Son tiempos de extravío, masas de gente a la deriva.

Dice un texto clásico: corruptio optimi pessima: la corrupción de los buenos es la peor. Los desastres de alguna parte de la vida política española asoman con altivez y alarde. La regeneración de la vida española necesita tiempo. Y su restauración es un tema complejo: no es fácil recuperar al enfermo en estas condiciones.
 Soy un optimista nato. Siempre veo la parte buena de las personas y de mi entorno.

Hoy quisiera referirme a la aspiración de ser auténtico. La autenticidad está encaramada en la cumbre donde habitan las personas de categoría. Hoy estamos de rebajas en este sentido y vemos a nuestro alrededor tanta gente que lleva una doble o triple vida.

sábado, 27 de febrero de 2016

Sin regeneración ética, no habrá regeneración política en España

Escribe Salvador García Bernal:
Confieso que me agotan las continuas declaraciones contra la corrupción, cuando tan poco hace la mayor parte de los responsables para erradicarla. Y, a riesgo de repetirme, me permito insistir -sin pretender erigirme de ningún modo en maestro de moral- en la necesidad de la ética personal en la acción pública, frente al endurecimiento de la sensibilidad colectiva, a pesar del número y entidad de las conductas inciviles.
No recuerdo si la iniciativa de la fiscalía especial contra la corrupción fue del PSOE, con el respaldo del PP, o al revés. Pero temo muy mucho que, desde entonces, ha crecido la delincuencia: alguno dirá que, gracias precisamente al trabajo del ministerio fiscal… Aunque, en realidad, no es fácil saber –tan penosamente lenta resulta la administración de justicia‑ si han aumentado o no los delitos tipificados en las leyes penales. Sí ha crecido, y no sin frecuentes desmesuras antijurídicas, la abundancia de información sobre hechos supuestamente condenables: salen día sí y día no en los medios, mientras trascurren meses y años de “instrucción”, sin acto judicial que anule la presunción de inocencia.

lunes, 23 de marzo de 2015

«¿Por qué aumenta la corrupción?», por Domènec Melé

   
Por su agudeza y actualidad propongo hoy la lectura de un breve análisis del Profesor del IESE Domènec Melé, publicado en el blog de Ética Empresarial de dicha escuela de negocios, sobre las causas de la corrupción en España.
¿Por qué aumenta la corrupción?
Domènec Melé / Ética Empresarial
   En el último Corruption Perception Index de Transparency Internacional (2013) donde figuran, en primer lugar los países menos corruptos, España ha bajado al puesto 40, cuando en 2011 era el 31 y diez años atrás el 23. Me temo que el año próximo será aún peor, después de los escándalos de este año, incluyendo la “operación púnica”, el mayor escándalo del año en curso. Uno se pregunta por qué. Creo que las causas de la corrupción son múltiples y probablemente interdependientes. Conocerlas es un primer paso para actuar con medidas de prevención y disuasión.
Me atrevo a apuntar 10 posibles causas, y dejo en el aire otras tantas preguntas:

viernes, 28 de noviembre de 2014

De ‘Donuts’ y política

De ‘Donuts’ y política
   La persona −el alma− necesita que se cuide la familia y, por tanto, la vida completa, de principio a fin; necesita que los intereses del político no sean económicos, sino “el hombre en cuanto persona dotada de una dignidad trascendente”
   El centinela, cuando ve que las revelaciones del espíritu del rey muerto a su hijo Hamlet no llevarán buenas noticias, dice aquello de “algo huele a podrido en el Estado de Dinamarca”. El pobre Marcelo −el centinela en cuestión− se huele que hay hechos censurables que serán causa de mala suerte, como así acaba siendo.
   Sé que resulta un tópico, eso de mencionar el olor danés shakesperiano, pero los hechos son los que son: en nuestra casa −no sólo aquí, sino también allende las fronteras−, en la política, hay muchas cosas que huelen mal, y no es un suposición. Los corruptos salen como hongos a diestro y siniestro y, desconcertados, muchos ciudadanos deciden enfocar la mirada hacia quien presente la mano “libre de pecado”, y que ofrezca el mejor dulce, aunque sea de plástico.

domingo, 5 de octubre de 2014

El retorno de la Esclavitud

El retorno de la Esclavitud
   Lúcido y severo análisis del Dr. Juliá que no debe conducirnos al pesimismo sino a avivar más, si cabe, nuestra responsabilidad personal como miembros de la sociedad.
   Por este camino, Occidente no necesitará ningún enemigo que le dé la puñalada al corazón; se la está dando a sí mismo. La “civilización de la nada” ya está servida
   Y no escribo “esclavitud” entre comillas, porque se trata de la esclavitud en el sentido más real, y pleno de la palabra que señala la Academia: “Esclavitud: estado de esclavo. Esclavo: persona que por estar bajo el dominio de otra carece de libertad”.
   Cambian los esclavos, cambian los traficantes de esclavos: la esclavitud sigue idéntica a sí misma: compra de un ser humano, y pleno dominio sobre él, sobre su vida, sobre toda su persona.

jueves, 5 de junio de 2014

Acabar con la corrupción


Acabar con la corrupción
   El amor puede sanar muchas heridas en una humanidad rasgada por sobornos y otras perversiones
   Todas las acepciones del verbo corromper indican maldad. La más suave quizá sea la situada por el DRAE en primer lugar: alterar y trastrocar la forma de algo. Las restantes son peores: echar a perder, dañar, pudrir, sobornar, pervertir o seducir a alguien, estragar, viciar… Y así hasta oler mal que supongo se puede emplear en sentido real y figurado, aunque quizá sea más pestífero el figurado que el puro hedor a carne podrida.
No es infrecuente leer y hablar de corrupción política, económica, policial, de datos y hasta de jueces. Esa podredumbre es objeto de estudios variados, se establecen baremos de países o regiones más corruptos, pero el hecho es que está ahí, atravesando el ancho mundo y no parece que pongamos remedios eficaces, tal vez porque, sobre todo en los centros de poder, existen muchos intereses que impiden su extirpación. Hoy por ti, mañana, por mí. Hoy te encubro y disimulo gritando, mañana me tapas y tú levantas la voz. Incluso sucede como en El Gatopardo, la conocida novela de Lampedusa, donde se lee que es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

domingo, 4 de mayo de 2014

La importancia de la ética personal contra la corrupción

La importancia de la ética personal contra la corrupción
   El futuro depende del avance en la ética personal, vía de solución radical para este tipo de problemas
  A comienzos de mes, la Comisión europea, de acuerdo con el plan aprobado en 2011 de publicar cada dos años informes sobre la corrupción en la UE, difundió un estudio en términos francamente alarmantes. Me recordó un asunto pendiente: hacerme con el Real Decreto de 13 de febrero de 1867, que prohibió expresamente las recomendaciones en la Administración pública.
  La antigüedad del texto me lleva a pensar en la escasa eficiencia de la organización y de las reformas legales para avanzar en este campo. Basta recordar que se han difundido en los últimos años estudios y medidas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la ONU (a partir de la convención contra la corrupción multilateral, UNCAC), y el Consejo de Europa (GRECO: Grupo de Estados contra la Corrupción).

lunes, 15 de abril de 2013

Caso Gosnell: cuando la prensa mira hacia otro lado

  
   Un auténtico asesino en serie que, sin embargo, no es conocido por el grueso de los norteamericanos puesto que no ha llegado a ellos ni a través de las pantallas de sus televisiones y ni en el papel de sus periódicos; básicamente, no se ha informado sobre el asunto

      La idea de que, en el fondo, cada uno ve lo que quiere ver me parece una realidad comprobable empíricamente. El problema se presenta cuando quien mira es un periodista (o un medio): en ese caso, se le pide el esfuerzo profesional para que vea lo que hay, no lo que quiere ver. 

    Lo mismo ocurre con un médico: su misión profesional es ver los síntomas que presenta el enfermo, no los que le gustaría que hubiera. Por desgracia, son numerosos los casos en los que el periodista (o el medio) −como le podría ocurrir al médico− no es capaz de ver lo que hay. O, simplemente, gira la cabeza hacia otro lado.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Corrupción, justicia, perdón

   No entiendo el perdón como liberación de la pena correspondiente, sino como una actitud interior de todos y cada uno que evite posos de amargura, rencores, odios, malquerencias, etc.

      Como afirmó un viejo político español, no nos conviene instalarnos en el triunfalismo de la catástrofe, es decir, no debemos refocilarnos en los males que padecemos para verlo todo negro y huir de algo tan estupendo como es el espíritu positivo. Pero nada de eso impide que, con la debida serenidad, este país nuestro limpie la lacra de la corrupción. Un estado de cosas que adquiere por momentos carácter de pandemia. Además, con la secreta y dura certeza, de que casi nadie hará nada.

jueves, 14 de julio de 2011

La difícil lucha contra la corrupción

La difícil lucha contra la corrupción

   La ética de las virtudes tiende a la coherencia de vida. Sin ésta, no será posible la honestidad en la vida política y económica, por muchas regulaciones que establezcan las leyes mercantiles y penales

Los informes anuales de la ONG Transparencia Internacional, con sede en Berlín, muestran la muy diversa percepción de la ética pública en distintos países. En esa fuente de documentación queda bastante clara la diferencia entre el mundo latino y el anglosajón. Las exigencias morales de éste son vistas a la vera del Mediterráneo casi como puritanismo.

      Se comprueba estos días con las derivas del caso Strauss-Kahn: casi la mitad de los franceses siguen viendo al dimitido director del FMI como un buen candidato a las elecciones presidenciales de 2012, a pesar de la magnitud de su conducta sexual en el Sofitel de Nueva York. Lo suyo puede no ser delictivo, a pesar de la fuerte irrupción inicial de la fiscalía. Pero es toda una inmoralidad. ¿Se fiarán realmente los franceses de la prudencia en el gobierno de Francia por parte de un hombre incapaz de dominar sus pasiones?

      Hace años, el mundo asistió también atónito al caso del presidente de Estados Unidos Bill Clinton, acusado por la becaria Mónica Lewinsky. Pudo seguir adelante, a pesar de la cultura anglosajona, aplicada estos días duramente contra DSK por The Wall Street Journal: "dirigir una institución internacional o aspirar a la presidencia de una importante nación es incompatible con ser a la vez un disoluto famoso y de dedicación completa".

      De todos modos, la opinión pública francesa discurre por otros cauces, como muestra el increíble comentario de Bernard Henri Lévy en Le Point, que tradujo El País el domingo 10 de julio: "Ahogar el establecimiento de la verdad bajo un chorro de imágenes dignas de un mal 'reality show' no es propio de EE UU. En esta ocasión, sin embargo, ese país ha alcanzado la cumbre de la obscenidad".

      Ciertamente, como se ha repetido hasta la saciedad, se puede distinguir y separar la ética privada de la pública. Yo mismo suelo invocar la parábola evangélica del juez inicuo: aunque acaba haciendo justicia a la viuda, sigue siendo injusto. Porque, al menos desde Aristóteles, en la justicia es posible distinguir entre el cumplimiento de su objeto —el derecho de cada uno— y el perfeccionamiento personal del sujeto.

      Pero la ética de las virtudes tiende a la coherencia de vida. Sin ésta, no será posible la honestidad en la vida política y económica, por muchas regulaciones que establezcan las leyes mercantiles y penales. Menos aún en países, como España, que padecen una endémica enfermedad social: el retraso de la administración de justicia. El ciudadano corrupto aprovecha con creces las dilaciones normales, que aumentan con las provocadas mediante incidentes procesales y recursos.

      A pesar de todo, DSK podría ser presidente de Francia, en horas bajas de Nicolas Sarkozy y sin un claro candidato socialista capaz de superarle. De modo semejante, mutatis mutandis, diversos políticos están hoy al frente de comunidades autónomas, diputaciones o ayuntamientos de España, a pesar de existir dudas fundadas sobre su honorabilidad, especialmente a partir de la incoación de procesos judiciales (algunos tan antiguos que casi nadie los recuerda). La posible corrupción no tiene necesariamente consecuencias electorales, al menos, a tenor de los resultados de las recientes consultas: la mayor parte del centenar de candidatos incursos en procesos consiguieron un veredicto favorable en las urnas.

      La ética pública se forja desde la moralidad privada, que incluye a mi entender la necesidad de dimitir ante la menor sospecha de irregularidad. Cuando está en juego el bien común, no se puede invocar la presunción de inocencia, salvo que pueda demostrarse en horas. Porque, en el plano jurídico, no basta el trabajo previo de los "interventores", ni menos aún los informes a posteriori de los Tribunales de Cuentas.

      El excesivo peso del sector público, si falta honestidad personal, viene a ser casi una tentación continua para el político potencialmente corrupto. Como las nuevas tecnologías para la prensa amarilla, tan denostada tras el caso de las escuchas ilegales del News of the World. El magnate Rupert Murdoch puede haberlo sacrificado, no tanto por ética, sino por estrategia: está en juego la toma del 100% de BSkyB, la plataforma de televisión por satélite que ya controla con casi el 39% del capital.

      Al cabo, el fin no justifica los medios. Aunque un político brasileño —no recuerdo si gobernador o alcalde de Sao Paulo, mediado el siglo XX— fue reelegido con este eslogan de campaña: "robo, pero hago".

Salvador Bernal
ReligionConfidencial.com / Almudí