
Escribe José Antonio García Prieto: Jesús nos enseñó que a la insensatez diabólica de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno
Muchos siguen siendo los comentarios sobre la invasión de Ucrania y, sin minusvalorar otras opiniones, ofreceré una visión trascendente de raíz cristiana, que sintetizo así: Dios no ha muerto en esta guerra y, en Cristo, la está sufriendo allí personalmente. Admito lo atrevido de esta afirmación, pero una conciencia cristiana puede percibir este panorama como un eco del Salmo 2: “¿Por qué se amotinan las gentes y las naciones trazan planes vanos?”. Y un eco, también actual, de la agonía de Cristo en Getsemaní: “Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz” (Mc 14, 36)