Podemos aprender de la figura del pelícano, del amor familiar y de la Eucaristía.
Pensaban los antiguos que el pelícano era un ave singular, entendían que alimentaba a sus crías con su propia carne, creían que se autolesionaba para dar su carne y sangre a sus polluelos hambrientos. Por eso el pelícano es símbolo de los padres de familia y de la Eucaristía.
En el precioso himno que compuso Tomás de Aquino para honrar al Santísimo en la fiesta del Corpus se dice: “Señor Jesús, Pelícano bueno”. Y son muchas las pinturas y esculturas que así representan a Jesús Eucaristía: un pelícano adulto que alimenta a su prole de la sangre que brota de su pecho.
