¡Acabemos con el mito de las supermamás! ¡Son los hijos los que la hacen a una grande!.
Si tienen muchos hijos, seguramente estén acostumbrados a las críticas procedentes de perfectos desconocidos: están locos, son irresponsables, les han hecho el lavado de cerebro, son borregos, son egoístas (!) y obviamente no tienen televisión (por cierto, qué pena que la manía de echarle la culpa a la TV no haya cambiado desde los 70… ¡ya inventaron internet y los smartphones, ¿saben?!).
Muchas personas quieren decirte qué equivocada estás al tener tantos hijos. Curiosamente, puede ser igualmente desagradable escuchar a personas que te quieren canonizar en seguida sólo porque has tenido más hijos que ellas. “¡Debes ser tan santa!”, dicen. “¡Debes ser tan paciente!”, “¡Debes ser tan organizada!”, “Debes tener tanto dinero!”
No. Den un vistazo a mi casa, miren dentro de mi automóvil, escuchen lo que digo en el confesionario, y sabrán que nada de esto es cierto. No soy “tan” nada. Soy solo una persona normal que, vaya casualidad, tiene siete hijos. De verdad.