La voz de Andrei Siniavski desde Rusia ilumina la cabeza y enciende el corazón de sus lectores
Merece la pena leerle para ensanchar nuestra atención a lo cotidiano y aprender así a hacer menos cosas e intentar −con la ayuda de Dios− hacerse mejor.
Hace muchos años, casi cincuenta, me impresionó mucho una frase del escritor ruso Andrei Siniavski, que leí en alguna revista cultural o en algún texto periodístico de finales de los setenta.
Decía así: “Hay que creer, no por la fuerza de la tradición, ni por miedo a la muerte, ni por si acaso. Tampoco porque haya alguien que nos obligue o infunda miedo, ni por una cierta idea de la humanidad, ni para salvar el alma o parecer original. Hay que creer por la sencilla razón de que Dios existe”. Tomé buena nota de aquella frase, que me interpelaba por su autenticidad, y la repetí con alguna frecuencia desde entonces.
