La formación que se ofrece en el Opus Dei está también dirigida a los jóvenes, para "que sean −ahora y después a lo largo de su vida− fermento cristiano en las familias, en las profesiones, en todo el campo inmenso de la vida humana".
Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
La proximidad del Sínodo de Obispos, sobre la juventud y el discernimiento vocacional, me mueve a dirigiros estas líneas para invitaros a una renovada dedicación a la obra de san Rafael, que ha de ser, para todos, −en expresión de san Josemaría− como «la niña de nuestros ojos», pues la formación cristiana de la juventud es y será siempre una prioridad apostólica en la Iglesia y por tanto en la Obra.

