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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Coherencia entre los ciclos de Xabec y la vida personal

 


FORMACIÓN PROFESIONAL XABEC NUESTROS PILARES DE EXCELENCIA 

1. LA META: "Mi puesto está en la cumbre" 

Este antiguo lema de los refugios de los Alpes nos recuerda que el camino del aprendizaje es exigente, pero la recompensa está arriba. En vuestra formación profesional, la "cumbre" no es solo un título; es convertiros en los mejores especialistas, trabajar con la máxima calidad y destacar por vuestros valores. No os conforméis con la llanura. Cada día de esfuerzo en las aulas y talleres de Xabec es un paso hacia vuestra propia cima. ¡Vuestro sitio está en lo más alto!

miércoles, 26 de agosto de 2026

La Conciencia, la Brújula de un Profesional Excelente

Introducción: El instrumento ético de navegación


Al igual que en Xabec aprendéis a calibrar maquinaria de precisión, debéis calibrar la herramienta más importante de vuestra vida: la conciencia. Como seres libres, necesitamos esta brújula interna para orientar nuestras decisiones y distinguir el bien del mal en la navegación diaria.

1. ¿Qué es la conciencia? Tu inteligencia en acción
Lejos de ser una voz mística, la conciencia es vuestra inteligencia juzgando la moralidad de vuestros propios actos. Igual que detectáis un fallo técnico, vuestra conciencia detecta si una acción es correcta o incorrecta en la práctica.

Libertad inteligente en el ámbito profesional

 

Introducción: El papel que escribes a tu medida

En una escuela como Xabec no solo venís a aprender una técnica o a manejar herramientas; venís a aprender a ser dueños de vuestro propio futuro. Un animal, como una oveja o un león, siempre repetirá el mismo papel que su especie lleva haciendo millones de años. El león no elige ser león; está programado. Pero vosotros elegís vuestro propio papel, lo escribís a vuestra medida con matices personales y lo lleváis a cabo. Eso es la libertad inteligente: la capacidad de proponerse una meta y gobernarse a uno mismo para alcanzarla.

1. Una libertad real, pero limitada
Para empezar, debemos ser realistas: nuestra libertad no es absoluta porque nosotros tampoco lo somos. Tenemos una triple limitación: física, psicológica y moral. Físicamente necesitamos comer y descansar; psicológicamente no podemos saberlo todo y nuestros sentimientos nos condicionan; y moralmente descubrimos que hay cosas que podemos hacer, pero no debemos hacer (como faltar al respeto a un compañero o hacer un mal trabajo).

La belleza de la verdad

 Para los alumnos de FP Superior de Xabec, las ideas de La belleza de la verdad pueden convertirse en una formación muy práctica: aprender a reconocer la realidad como es, trabajar con rigor y actuar con honradez, aunque resulte incómodo o vaya contra la opinión del grupo.

1. La verdad como adecuación a la realidad

El artículo define la verdad como la adecuación entre el entendimiento y la realidad. Conocer no es hacer que las cosas coincidan con nuestras preferencias, sino descubrir cómo son realmente.

Esta idea tiene una aplicación inmediata en la Formación Profesional. Una instalación, una reparación, un diagnóstico o un proyecto no son correctos porque el alumno crea que lo son, sino porque responden a la realidad y cumplen los requisitos técnicos.

Conocerse para mejorar: personalidad y acompañamiento tutorial

Centro: Xabec, Valencia

Duración orientativa: 50-60 minutos
Objetivo: ayudar al alumnado a conocerse mejor, potenciar sus cualidades y trabajar sus limitaciones mediante objetivos concretos y el acompañamiento de la tutoría.

Introducción

Conocerse no consiste en ponerse una etiqueta ni en justificar la propia conducta diciendo: "Yo soy así". El verdadero conocimiento personal permite reconocer nuestras tendencias, comprender cómo influyen en nuestras decisiones y aprender a gobernarlas.

La personalidad no es una realidad completamente fija. Tenemos unas disposiciones naturales, pero también podemos adquirir hábitos, corregir conductas y desarrollar virtudes. Por eso, el conocimiento propio debe conducir a una pregunta práctica:

jueves, 1 de abril de 2021

El problema del mal

    ¿Cómo se puede seguir confiando en Dios, que se supone Padre misericordioso, en un Dios que –como revela el Nuevo Testamento– es el Amor mismo, a la vista del sufrimiento, de la injusticia, de la enfermedad, de la muerte, que parecen dominar la gran historia del mundo y la pequeña historia cotidiana de cada uno de nosotros? Es la pregunta de un periodista italiano, Vittorio Messori, al obispo de Roma.

La elección del mal

   
           Pertenece a la perfección de la libertad el poder elegir caminos diversos para llegar a un buen fin. Pero inclinarse por algo que aparte del fin bueno –en eso consiste el mal– es una imperfección de la libertad.

    Sabemos por experiencia que el carácter instrumental de la libertad hace que su uso pueda ser doble y contradictorio, como un arma de dos filos que puede volverse contra uno mismo o contra los demás: esclavitud, asesinato, alcoholismo, drogadicción, y también simple pereza, irresponsabilidad, mal carácter, cinismo, envidia, insolidaridad...

    ¿Por qué elegimos mal? Nadie tropieza porque ha visto el obstáculo, sino por todo lo contrario. Del mismo modo, cuando libremente se opta por algo perjudicial, esa mala elección es una prueba de que ha habido alguna deficiencia: no haber advertido el mal o no haber querido con suficiente fuerza el bien. En ambos casos, la libertad se ha ejercido defectuosamente, y el acto resultante es malo.

domingo, 22 de junio de 2014

El valor de los hábitos humanos

   
   Todo niño es un ser hermosamente torpe: necesita muchos meses para echar a andar, aprender a vestirse, atarse los zapatos y coger al vuelo una pelota. Pero sus imprecisos ensayos y tanteos quedan grabados en su memoria muscular, y cada nuevo movimiento es corregido y afinado desde la última posición ganada. Diez años más tarde, esa patosa criatura puede dominar varios idiomas y ganar –si es niña– una medalla olímpica en gimnasia deportiva.

jueves, 19 de junio de 2014

El mal y la Providencia


 
   ¿Por qué permite Dios el mal? Sin resolver el misterio de esta cuestión, una respuesta clásica dice que Dios puede no crear seres libres, pero si los crea, no puede impedir que hagan el mal: ha de respetar las reglas que Él mismo ha puesto. Otra de las respuestas tradicionales afirma que, aunque el mal no es querido por Dios, no escapa a su providencia: es conocido, dirigido y ordenado por Él a algún fin. Todo lo que para nosotros es incierto, incomprensible y azaroso, está en Su mano.

    En este sentido cuenta Viktor Frankl que, en su clínica psiquiátrica de Viena, en una sesión de terapia de grupo, preguntó si un chimpancé al que se había utilizado para producir el suero de la poliomelitis y, por tanto, había sido inyectado una y otra vez, sería capaz de aprehender el significado de su sufrimiento. Al unísono, todo el grupo contestó que no, rotundamente. Debido a su limitada inteligencia, el chimpancé no podía introducirse en el mundo del hombre, que es el único mundo donde se comprendería su sufrimiento.

domingo, 15 de junio de 2014

El fundamento de la realidad

 
 A 2.000 metros de altura, en una cresta caliza del parque nacional que él fundó, se encuentra la tumba de don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias. Grabado sobre la roca, este epitafio: 

   «Enamorado del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, en él desearía vivir, morir y reposar eternamente, pero esto último en Ordiales, en el reino encantado de los rebecos y las águilas, allí donde conocí la felicidad de los cielos y de la tierra, allí donde pasé horas de admiración, ensueño y transporte inolvidables, allí donde adoré a Dios en sus obras como a Supremo Artífice, allí donde la naturaleza se me apareció verdaderamente como un templo».

martes, 10 de junio de 2014

La dignidad humana



«Dignidad» es una palabra. Las palabras expresan cosas o valoraciones. Se valora con palabras como «bueno», «malo», «útil», «inútil», «importante», etc. Pero resulta que esta lluvia es buena para el campo y mala para el turismo. Y es que las valoraciones son casi siempre relativas, con muy pocas excepciones: la expresión «dignidad humana» es una de ellas. Significa que todo ser humano es siempre máximamente valioso, que la vida humana debe ser intocable.

    Todo esto resultaba muy claro a mediados del siglo xx. Después de las Guerras Mundiales, después de Hirosima y del holocausto nazi, se pensó que la lección sería inolvidable. El deseo de todos se llamó «¡nunca más!»: que nunca más regrese la barbarie. Pero se intentó afianzar la dignidad humana sobre la base de las buenas intenciones. El mundo cometió la ingenuidad de creer que solemnes Declaraciones de Derechos bastarían para defender esos derechos. No fue así: estalló la Guerra Fría, el gran pretexto para que buena parte del Tercer Mundo se desangrase en largas guerras y se empobreciera más allá de toda posibilidad; se levantó el Telón de Acero, losa para enterrar a media Europa durante medio siglo.

domingo, 8 de junio de 2014

El fundamento de la responsabilidad humana

Helena en Somalia

    Helena pasó el verano de 1992 en Somalia. Acompañaba a su padre, un cirujano al que Médicos Sin Fronteras había encomendado la dirección de un campo de refugiados. 

   El país se abrasaba en una sequía total. Veinte meses de guerra civil lo habían sembrado de niños cubiertos de llagas, malogrados para siempre por el miedo y la desnutrición. «Un día, nos contaba Helena en clase, al caer la tarde, llegó una desvencijada carretilla llena de cadáveres de niños somalíes. 

   Los descargamos bajo un árbol frondoso y nos dispusimos a enterrarlos. Cuando toqué uno de aquellos cuerpos inmóviles, el niño se movió y abrió los ojos. Tendría diez años. Estaba paralizado por la debilidad, así que le acaricié y le abrí los labios para darle sales hidratantes. Pareció que volvía a la vida. Un poco de leche le reanimó algo más: dijo que se llamaba Mohamed, y que sus padres habían muerto días atrás. Él había pasado muchas horas tumbado junto a un vertedero, cubierto por una caja de cartón, esperando la muerte».

viernes, 6 de junio de 2014

Una brújula para el bien

Una brújula para el bien

    Sabemos que por ser libres estamos obligados a elegir, pero no estamos obligados a acertar. Por eso necesitamos una brújula que nos oriente en la azarosa navegación de la vida. Si en el primer tema dijimos que esa brújula es la ética, esa respuesta es muy general. Ahora damos un paso más al identificar a la conciencia como el instrumento ético que se encarga de señalar el rumbo, de distinguir el bien y el mal.

    La conciencia es la misma inteligencia que juzga sobre la moralidad de nuestros actos. Por tanto, no se trata de una voz misteriosa ni de un oráculo profético: es, simplemente, la razón que juzga la bondad o maldad de nuestras acciones. La conciencia no echa en cara ser mal deportista o mal dibujante; su juicio es absoluto: eres malo. Por la presencia de ese criterio absoluto intuye el hombre su dignidad absoluta. Por eso entendemos a Tomás Moro cuando escribía a su hija Margaret, antes de ser decapitado: «Esta es de ese tipo de situaciones en las que un hombre puede perder su cabeza y aun así no ser dañado».

lunes, 2 de junio de 2014

La belleza de la verdad

   
   Soy amigo de Platón,  pero soy más amigo de la verdad. (Aristóteles). La belleza de la verdad atrae tanto más cuanto más se la conoce. Vamos a reflexionar sobre ello

    Ética y verdad

    La ética, por definición, busca el bien. Y el bien se logra cuando se conoce y se respeta la verdad. ¿Qué hace bueno el diagnóstico de un médico? ¿Qué hace buenas la decisión de un árbitro y la sentencia de un juez? Solo esto: la verdad. 

   Por eso, obrar bien es obrar conforme a la verdad, conforme a lo que son las cosas. Y, entre la multiplicidad de verdades, la verdad sobre el propio hombre. La más depurada sabiduría griega recomienda el «conócete a ti mismo», y Platón afirma que no podríamos conocer qué conducta nos hace buenos si desconocemos lo que somos.

domingo, 18 de mayo de 2014

El valor de la libertad

   Gracias a la libertad inteligente, el hombre posee la admirable posibilidad de autodeterminarse y elegir. Y la posee en exclusiva.

El asesino de Steinhof

    Permítaseme citar el caso del doctor J. Es el único hombre que he encontrado en toda mi vida a quien me atrevería a calificar de mefistofélico, un ser diabólico. Se le conocía como «el asesino de Steinhof», nombre del gran manicomio de Viena. Cuando los nazis iniciaron su programa de eutanasia, tuvo en su mano todos los resortes y fue fanático en la gran tarea que se le asignó: hizo todo lo posible para que ningún psicótico escapara de la cámara de gas.

miércoles, 7 de mayo de 2014

La belleza del bien

   
   El regreso de Troya fue complicado para Ulises: diez años a merced de los dioses y de los mares, y siempre con la muerte en los talones. 

   Cada vez que su nave arribaba en tierra extraña, una misma inquietud: «¿De qué clase de hombres es la tierra a la que he llegado? ¿Son soberbios, salvajes y carentes de justicia, o amigos de los forasteros y con sentimientos de piedad hacia los dioses?».

    Desde los orígenes, la conducta humana se enfrenta a la doble posibilidad de ser, precisamente, humana o inhumana. La libertad implica siempre el riesgo de escoger tanto una conducta digna del hombre como otra indigna y patológica. Llamamos ética a la elección de la conducta digna, al esfuerzo por obrar bien, a la ciencia y al arte de conseguirlo.