A
mí lo que más me impresiona es probablemente su durabilidad, su
permanencia inalterada bajo la piel que lo hace tan difícil –y a veces
tan caro– de borrar
En
estos tiempos de crisis económica hay artistas en nuestro país que para
ganarse la vida han tenido que aprender el arte del tatuaje. Me traía
esto a la cabeza que en estos tiempos de tanto materialismo quizá
deberíamos aprender los filósofos a hacer tatuajes en el alma.
En
mi juventud llevar tatuajes era cosa de marinos, presos y legionarios,
personas aburridas por la perspectiva de estar encerrados mucho tiempo.
Ahora es de futbolistas, cantantes y demás famosos: los tatuajes tienen
ahora glamour y se considera también que son señal de personalidad y de independencia. Por ejemplo, Lady Gaga lleva en su brazo izquierdo un amplio tatuaje en alemán antiguo con una frase de Rainer Maria Rilke, poeta al que califica como su filósofo favorito. Traducido al español viene a decir algo así como: «en
la hora más profunda de la noche, confiésate a ti mismo que morirías si
se te prohibiera escribir. Busca profundamente en tu corazón donde la
respuesta extiende sus raíces, y pregúntate a ti mismo: ¿debo escribir?».

