Precisamente porque el hombre no se perfecciona ni se salva de modo individualista ni desencarnado, Cristo quiso la salvación por la mediación de la Iglesia y en comunión con ella.
¿Quién diría que no le interesa la felicidad? La religión afronta la cuestión de la felicidad al hablar de la salvación. 
Un nuevo documento de la Congregación para la doctrina de la fe (Carta ‘Placui Deo’, fechada el 22-II-2018) toca algunos aspectos del mensaje cristiano sobre la salvación en referencia a las enseñanzas del Papa Francisco. Si bien es un documento de tipo doctrinal, manifiesta una notable sensibilidad evangelizadora y pastoral. Sus observaciones tienen especial interés en el campo de la educación cristiana.
Comienza por una mirada a la situación de nuestra cultura: ¿dónde pone la felicidad? ¿Siente la necesidad de “salvación”?