La fe como la de los Amián-Paramés es un apoyo que muchos hemos descartado sin saber, me temo, lo que realmente estábamos desechando.
Días atrás tuve la oportunidad (y también la suerte) de conocer brevemente a María Paramés y a José Amián. Fue en la función de fin de curso del colegio Nuestra Señora del Recuerdo, en la que intervenían su hija y mi nieto. José y María son los padres de José Amián, el joven de diecisiete años que se precipitó al vacío junto con Belén, su novia, al ceder la pared del ascensor en el que viajaban. Días después, María colgó en la Red una carta que se hizo viral. En ella adoptaba el punto de vista de su hijo para decir: «Me tengo que ir, mamá, me llaman desde arriba. No intentes entenderlo, no dolerá menos, me llevo compañía, no me voy solo, me voy con quien yo quiero…».
