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sábado, 10 de enero de 2015

¿Se suicida Europa?

¿Se suicida Europa?
   Resurgirá una Europa con nuevas leyes de vida, de familia, de dignidad humana, en la que sus habitantes se seguirán deseando, en fechas como éstas, Santa Navidad y bendiciones del Niño Jesús para el año que comienza.
   Olegario González de Cardedal, en línea con un buen número de pensadores europeos y americanos, ha querido resumir en un artículo los finales de una Europa y los posibles principios de la nueva Europa. No da por acabada Europa, y mantiene todavía la esperanza de levantar un cadáver, cosa verdaderamente encomiable, como siempre es la esperanza.
   “¿Qué muere y que debe renacer hoy en Europa?”, se pregunta, y responde: “Los analistas constatan tres cambios fundamentales: el final de la religión, el final de la metafísica y el final de la conciencia moral”.
En definitiva, podemos decir, que muchos europeos de hoy no quieren saber nada de buscar la Verdad: la verdad sobre ellos mismos, la verdad sobre la realidad que ven con sus ojos, la verdad del sentido de su vida y de su muerte.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La hora de la sociedad

   Sólo una sociedad de emprendedores, de hombres creativos lanzados al bien común, de sujetos generosos incapaces de la usura, de sociedades con praxis de buen gobierno, seremos aptos para salir de esta crisis económica y de la humana: más honda y causa de la primera 

      Hace unos años, me dirigí a un amigo adinerado solicitando ayuda para una tarea de gran contenido social. Su respuesta negativa me hizo pensar ─entonces y ahora─, porque afirmó que para esas faenas ya existe el Estado, la Autonomía, etc. Mi reflexión venía ocasionada porque seguramente esperamos demasiado del Estado, y no precisamente de la subsidiaridad que debe impulsarle a llegar donde la sociedad no llega, pero de ningún modo a sustituirla.

      Siempre me ha gustado más la expresión Sociedad del Bienestar que Estado del Bienestar. Éste es bueno para todos, muy especialmente para los más necesitados, pero los estatismos reinantes en Europa ─sean cual sea el signo político del gobernante─ acaban con la creatividad, impulso y capacidad de emprender de muchos ciudadanos y de sociedades menores. Desgraciadamente, ahora estamos comprobando el error de tal régimen. Y digo desgraciadamente, no por el descubrimiento del yerro, sino por las consecuencias sufridas por tantos y tan hondamente. 

jueves, 26 de julio de 2012

El escenario cultural de la nueva evangelización

   La cultura actual está dominada por una mentalidad deslumbrada en muchos casos por el ‘placer’ y el ‘tener’, con «riesgo de perder también los elementos fundamentales de la fe»
      El capítulo segundo del Documento de trabajo para el sínodo sobre la nueva evangelización presenta los “escenarios”, es decir, los contextos actuales.

La nueva evangelización: necesidad, discernimiento y estímulo 

      Estamos ante un conjunto de transformaciones sociales, muchas de ellas con raíces lejanas en el tiempo. Junto con «beneficios innegables», encontramos «una pérdida preocupante del sentido de los sagrado» que, como afirma Benedicto XVI, no ha conducido a una liberación, sino a un «desierto interior» para las personas. Para afrontar esta situación, la nueva evangelización se presenta «como una exigencia, pero además como una operación de discernimiento y como un estímulo» para los cristianos (cf. n. 44). 

martes, 15 de febrero de 2011

MÁS ALLÁ DEL NIHILISMO

El hecho de que Juan Pablo II haya sido la persona que más jóvenes haya convocado en la historia humana, a pesar de que su mensaje podía resultarles particularmente incómodo y exigente (a ellos como a todos nosotros), tiene que ver con que ese anciano era un hombre que planteaba las preguntas fundamentales de la vida, las únicas que son capaces de sacar a la gente de su aburrimiento
Las últimas dos décadas del siglo XX dieron por tierra con los utopismos, la exaltación de las revoluciones y la creencia de que unos individuos eran tan inteligentes que se podían dedicar a remodelar la sociedad y el hombre a su antojo. Los gritos y puños crispados de los que querían cambiarlo todo, fueron reemplazados por la sonrisa burlona del que piensa que no hay nada nuevo bajo el sol.
      La generación postrevolucionaria no alberga grandes esperanzas, prefiere sufrir un poco todos los días antes que encontrarse con grandes decepciones. La razón contemporánea es una razón cansada, nihilista. Ya no pretende desentrañar el sentido de la historia ni buscar la verdad de las cosas. Tiene horror al fracaso y prefiere el juego.
      Hace unos años, en la Ciudad Universitaria de Santiago de Compostela, decía una pared pintada: “Dios no existe, Marx ha muerto, y últimamente yo no me encuentro nada de bien”. Pero el malestar actual no es comparable a las tragedias que tuvieron que sufrir millones de personas en el siglo pasado. Es simplemente el malestar de quien dice: “comamos y bebamos, que mañana moriremos”.
      Nada se debe hacer en demasía. Hoy, hasta muchos estudiantes universitarios han descubierto las ventajas de la esquizofrenia: mientras de lunes a viernes mantienen un comportamiento irreprochable, dejan los excesos para el fin de semana. Ciertos respetables gerentes hacen otro tanto. Es la esquizofrenia estabilizada, medida.
      Una de las características de estas personas es la carencia de raíces. Son perfectamente cosmopolitas, y hoy están en Santiago como mañana podrían estar instalados en Nueva York, si hubiese presupuesto para hacerlo. Pasan, pero no moran. El valor que más aprecian es la autonomía. 
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Joaquín García Huidobro
Joaquín García Huidobro es abogado, doctor en filosofía y actualmente trabaja como profesor en la Universidad de los Andes (Chile). Este artículo es un capítulo de su libro “Una locura bastante razonable”, Andrés Bello, Santiago de Chile 2003