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lunes, 21 de febrero de 2022

¿Es anticuado el pudor?

 Es importante distinguir entre vergüenza y pudor: el pudor nos permite existir como seres singulares y ofrece un espacio privado, al abrigo de la mirada de los demás. La vergüenza surge más bien cuando se produce una intrusión en ese espacio (Monique Selz)

 ¿Ha pasado de moda, definitivamente, el pudor? En una sociedad donde la escasez de ropa es considerada un signo de libertad, parece que habría que contestar que sí. Y, sin embargo, un artículo en la publicación católica belga Cathobel sostiene el profundo arraigo de esta virtud en la naturaleza humana. "¿Y si el pudor no ha dicho aún su última palabra?", se interroga. Y responde con el parecer de algunos expertos:

martes, 12 de febrero de 2019

Internet, intimidad y sentido del pudor

La educación de los jóvenes empieza fuera de la web.
Hace algún tiempo, en un reality show de televisión, se presentó un chico que era stripper.
 Por su forma de bromear con el presentador y por su forma de complacerse con el aprecio del público, se veía consciente de tener un cuerpo hermoso, sabía que era admirado por su apariencia física y esto le enorgullecía visiblemente. 

miércoles, 29 de enero de 2014

Educar en el pudor (2): La infancia y la adolescencia


Educar en el pudor (2): La infancia y la adolescencia

   La adolescencia es una etapa fundamental en la vida de cada persona. Se necesita sentir la libertad y al mismo tiempo se necesita sentirse ligado a los demás. La educación en esta etapa es diferente

      El periodo que va, más o menos, entre los siete y los doce años −cuando ya empiezan a asomarse algunos rasgos de la adolescencia− corresponde a la época más dulce del crecimiento para padres e hijos, sobre todo si previamente la educación ha sido bien llevada. El hijo o la hija ya es capaz de atender por sí solo sus asuntos, pero cuenta mucho con sus padres y les suele confiar todas sus cosas. Hay un verdadero afán de saber, de despejar cualquier incógnita. Y, cuando se utilizan las palabras adecuadas, comprenden muy bien lo que se les transmite.
      Esa relativa tranquilidad no debe ser una excusa para descuidar la tarea educativa, pensando quizás que las cosas van bien por sí mismas. Debe ser, en cambio, la época en la que se asientan en la cabeza las ideas y los criterios que configurarán en el futuro su vida. Podría decirse que es el momento de explicarlo todo, incluso adelantándose a lo que se encontrarán más adelante.

martes, 27 de agosto de 2013

Educar en el pudor (1): los años de la niñez

 
   El sentido del pudor se despierta en la persona humana a medida que va descubriendo su propia intimidad. El respeto que tiene que tener cada persona por si misma se aprende, principalmente, en la familia. Buenas reflexiones del Dr. de la Vega

      ¿Qué es el pudor? A primera vista, un sentimiento de vergüenza que lleva a no manifestar a los demás algo de nuestra intimidad. Para muchos, se trata simplemente de una defensa más o menos espontánea contra la indecencia, y no faltan quienes lo confunden con la mojigatería.

      Sin embargo, esta concepción resulta limitada. Es fácil apreciar esto cuando consideramos que, donde no hay personalidad ni intimidad, el pudor resulta superfluo. Los animales carecen de él.

      Además, no se extiende solo a las cosas malas o indecentes; hay también un pudor de las cosas buenas, una vergüenza natural a manifestar, por ejemplo, los dones que se han recibido.

miércoles, 19 de junio de 2013

Educar en el pudor (1): los años de la niñez

   El sentido del pudor se despierta en el hombre a medida que va descubriendo su propia intimidad. El respeto que tiene que tener cada persona por si misma se aprende, principalmente, en la familia. Algunas sugerencias en este editorial.

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¿Qué es el pudor? A primera vista, un sentimiento de vergüenza que lleva a no manifestar a los demás algo de nuestra intimidad. Para muchos, se trata simplemente de una defensa más o menos espontánea contra la indecencia, y no faltan quienes lo confunden con la mojigatería.

Sin embargo, esta concepción resulta limitada. Es fácil apreciar esto cuando consideramos que, donde no hay personalidad ni intimidad, el pudor resulta superfluo. Los animales carecen de él.

Además, no se extiende solo a las cosas malas o indecentes; hay también un pudor de las cosas buenas, una vergüenza natural a manifestar, por ejemplo, los dones que se han recibido.