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martes, 18 de diciembre de 2018

El lugar del don y del perdón

“Si los cristianos quieren defender la familia presentándola como refugio sentimental, están debilitándola. Y esto es un problema”
Conversamos con Fabrice Hadjadj durante el congreso Mayo del 68, organizado el pasado mes de noviembre por la Universidad Francisco de Vitoria, para mirar con él al futuro de la familia. Sus respuestas no dan lugar a quedarse cruzado de brazos. 

jueves, 13 de diciembre de 2018

Métricas

Cada uno tiene su organización familiar y su jerarquía de valores, y no voy a dar consejos gratuitos, pero he de admitir que lo de ‘la métrica’ me ha gustado.
Es curioso cómo el léxico, que está diseñado para comunicar, puede llegar a alejar cuando se usa como arma arrojadiza. Estos días postelectorales lo vemos en España a niveles casi esperpénticos. Las palabras pierden su sentido y se aplican, con o sin razón (¡qué importa la verdad en esta época de propaganda y frivolidad desbocadas!), con la sola intención de herir y desacreditar al contrario.

martes, 10 de octubre de 2017

Abuelos al borde de un ataque de nietos’

Si de pequeño alguien le hubiese dicho que pasaría de ser hijo único a tener una familia de 75 personas, no se lo hubiese creído.
Leopoldo Abadía narra cómo es su vida teniendo una familia más que numerosa, pasando por la idea de convertirse en bisabuelo y afirmando que, a sus 84 años, se siente preocupantemente bien.
Si de pequeño alguien le hubiese dicho que pasaría de ser hijo único a tener una familia de 75 personas, no se lo hubiese creído. Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) fue profesor del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) durante 31 años; ahora, ejerce una función muy diferente: es padre de doce hijos y abuelo de cuarenta y ocho nietos.

lunes, 7 de marzo de 2016

Crecer: un proyecto en familia (II)

En esta segunda parte del editorial "Crecer en familia" se afrontan otros elementos que se aprenden en el hogar: la buena educación, la disciplina, el humor, la vida de oración, etcétera
Crepita el fuego en la chimenea durante una apasionada conversación sobre una antigua batalla. Uno de los interlocutores tiene entonces una salida sorprendente: «Creo que hay plácidas victorias y contiendas y grandes sacrificios propios y actos de noble heroísmo (aun en muchas de sus aparentes ligerezas y contradicciones) no menos difíciles de conseguir, porque no tienen crónica ni público terrenales, pero que se realizan todos los días en los más apartados rincones, en las pequeñas familias y en los corazones de hombres y mujeres. Cualquiera de estos podría reconciliar con el mundo al hombre más exigente y llenarle de fe y de esperanza en él»[1].
El futuro del mundo no se forja solo en las grandes decisiones internacionales, por cruciales que puedan ser; se decide sobre todo en esa contienda cotidiana, en el «amor paciente»[2] que es la labor discreta de abuelos, padres e hijos. El proyecto de crecer −un crecer, sobre todo «para adentro»[3]−, que acompaña a cada persona a lo largo de su vida, es necesariamente un trabajo de equipo: todos juntos, al paso de Dios y con su soplo en las velas del alma.

lunes, 22 de febrero de 2016

Crecer: un proyecto en familia (I)

Nadie llega al mundo por accidente; cada uno vale mucho, lo vale todo. El valor de la propia vida se aprende, sobre todo, en la familia, lugar para la forja de la personalidad
¡Cómo se parece a su madre! La misma sonrisa, ese movimiento de la mano cuando habla… hasta en el modo de andar… Muchas veces oímos o hacemos comentarios de este tipo. Porque, efectivamente, son muchos los aspectos que tomamos de la personalidad de nuestros padres y hermanos, sin apenas darnos cuenta. Algunos rasgos son heredados, como el color de los ojos o el temperamento, el modo de ser; tantos otros, en cambio, se han forjado con el trato, el roce diario, la formación: la vida.
Las notas de la madurez personal se siembran y germinan precisamente en el contexto familiar. Por eso, ¡qué importante es cuidar de la familia! Es, debe ser, la tierra buena en la que inicia, se desarrolla y acaba nuestro camino: «en cada edad de la vida, en cada situación, en cada condición social, somos y permanecemos hijos»[1].
La oración de muchas personas se vierte hoy desde todos los hogares del mundo en los padres sinodales para que, unidos al Papa y con las luces del Espíritu Santo, interpreten con profundidad los desafíos a los que se enfrenta la familia. Pero la responsabilidad sobre la institución familiar, querida por Dios, nos atañe a todos, ya sea como padres o hermanos… y a la vez, siempre como hijos. Vamos a considerar nuestro papel en el hogar en dos tiempos: primero reflexionaremos, en las líneas que siguen, acerca de lo que hace única a la familia, y acerca del “oficio” de padres e hijos. En una segunda parte, profundizaremos en la vida familiar y en los detalles que la llenan de luz y de alegría.

domingo, 24 de enero de 2016

Retos actuales de la familia

El ser humano ha sido diseñado para vivir en familia. Es algo que percibimos desde la niñez cuando formamos parte de un hogar con papá y mamá. En ella comenzamos a tener nuestro espacio y nuestras responsabilidades. Luego, cuando somos adultos, muchos de nosotros empezamos a construir una familia con la persona adecuada. Ya lo decía el Papa Francisco en el inicio del más reciente Sínodo de las Familias: “Éste es el sueño de Dios para su criatura predilecta: verla realizada en la unión de amor entre hombre y mujer; feliz en el camino común, fecunda en la donación recíproca”.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Hacer hogar: una tarea común que da sentido al trabajo

El ritmo de vida actual parece plantear un dilema: o trabajo o hijos; o trabajas o cuidas del hogar; las dos cosas a la vez parecen un imposible. Artículo de la serie sobre el amor humano.
A fin de conocer el plan de Dios para el hombre y la familia es preciso volver al origen. “Ortega y Gasset ha recordado la historia del explorador del Polo que tras apuntar con su brújula hacia el norte, corre con su trineo (…) para comprobar que se encuentra al sur de la posición inicial. Ignora que no viaja por tierra firme, sino sobre un gran iceberg, que navega raudo en dirección opuesta a su marcha. 
También hoy muchos con buena voluntad ponemos nuestra brújula apuntando al norte para avanzar, ignorando que flotamos sobre el gran iceberg de las ideologías y no sobre la tierra firme de la verdad de la familia”[1]
En la cuna de la humanidad, están las pautas necesarias, la brújula que marcará siempre el norte.

miércoles, 11 de junio de 2014

Paternidad destronada: ¿cómo completar el don del amor?

Paternidad destronada: ¿cómo completar el don del amor?
   Urge reconocer que la mujer y el hombre, cada uno desde su perspectiva, manifiestan valores y características propias cuya interrelación enriquece a ambos sexos
   María Calvo Charro, profesora titular en la Universidad Carlos III y autora dePadres destronados (Editorial Toromítico), tiene claro que la figura paterna es esencial para el correcto desarrollo del niño, aunque lamenta que la sociedad actual la ha desacreditado.
   Ha dedicado toda su trayectoria profesional a la docencia y la investigación, tanto en España como en Estados Unidos (Universidad de Harvard y Universidad de William and Mary). Es Presidenta en España de la European Association Single Sex Education (Easse). Se la considera una de las mayores expertas en educación diferenciada tanto a nivel nacional como internacional.
En la contraportada de su libro Padres destronados explica:
“El empeño puesto durante años en conseguir la emancipación de la mujer ha provocado un efecto colateral con el que nadie contaba: un oscurecimiento de lo masculino, cierta indiferencia −cuando no desprecio− hacia los varones y un inevitable destierro de estos a un segundo plano. Existe actualmente la idea, muy extendida, de que en la crianza y educación de los hijos el padre es prescindible, incluso un estorbo.