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martes, 15 de septiembre de 2015

Por una refundación de la ética social y política

Reflexiones acertadas del Dr. Bernal sobre la educación cívica.
Con el nuevo curso escolar, y en contra de la opinión de los habitualmente todopoderosos sindicatos del sector, comenzará en Francia una nueva asignatura, “educación moral y cívica”, según los programas publicados en el diario oficial el pasado mes de junio. A juicio de la ministra, Najat Vallaud-Belkacem, no podía esperar a 2016 esa “gran movilización de la escuela por los valores republicanos”. En el trasfondo, los atentados islamistas de enero, especialmente el cometido contra el semanario satírico Charlie-Hebdo.
El anterior ministro del ramo, Vincent Peillon, no consiguió sacar adelante su proyecto sobre “moral laica”. Pero, en realidad, la actual reforma camina en esa línea de laicidad, para sustituir las actuales materias de educación cívica en primaria y secundaria, y educación cívica, jurídica y social en el liceo. Las disposiciones establecen la autonomía de la asignatura, con unas 300 horas al año.

sábado, 17 de noviembre de 2012

EpC: las razones ocultas de la polémica

   EpC pretende trascender el ámbito curricular para erigirse en una moral de Estado. Muchos padres siguen presentando objeciones de conciencia y se mantienen los recursos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Constitucional. 

   Educación para la Ciudadanía (EpC) es hoy, como hace seis años en el momento de su implantación, motivo de confrontación política y social. Que una mera asignatura provoque un desacuerdo político tal que determinadas Administraciones se declaren insumisas a los decretos gubernamentales nos ponen ya sobre la pista de que, más allá de ser una asignatura, Educación para la Ciudadanía ha sido y es un instrumento ideológico de primer orden. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

El debate francés sobre la moral laica en la escuela

   Si no se acepta una ley natural −concepto estoico antes que cristiano−, la autonomía ética de la persona se desarraiga y puede llegar a las peores aberraciones

      Cuando en Hong Kong dieron marcha atrás —en vísperas electorales— a la imposición de una nueva asignatura sobre educación patriótica, se reabría el debate en París. Lo lanzó el ministro de educación francés Vincent Peillon en un conocido programa de televisión, Le Journal du Dimanche: su propuesta es introducir en las escuelas la enseñanza de una "moral laica", para formar buenos ciudadanos.

      No está nada claro que ese objetivo resulte compatible con el principio de neutralidad propio de una República laica. Menos aún si, como suele suceder, esos programas tienen contenidos que muchos valoran no sólo como imposición, sino como contraposición a la libertad de las conciencias o, simplemente, a la de los padres para elegir los valores que desean para sus hijos.

martes, 19 de junio de 2012

¿Qué hacemos con la Educación para la ciudadanía?

   ¿Crisis de valores?, ¿crisis de ideas?, ¿crisis de conciencias?, ¿crisis económica?, ¿crisis política?. Hay opiniones para todos los gustos; y en no pocas ocasiones, tratan de situar la crisis en todos los niveles del actuar humano.

   Quizá, sin embargo, hay un acuerdo aparentemente unánime, y avalorado por las estadísticas, de que si existe, verdaderamente, una gran crisis en la educación. Bastante generalizada en los distintos países europeos; y mucho más honda que la media, en España.

   Poco se habla de enfrentarse en serio con esta cuestión; y sin embargo, se siguen dando vueltas, y más vueltas a la lamentablemente famosa asignatura de Enseñanza para la Ciudadanía.

miércoles, 1 de junio de 2011

¿QUÉ SE PUEDE HACER ANTE LA INGENIERÍA SOCIAL DEL GOBIERNO SOCIALISTA?

¿Y qué podemos hacer?


La realidad es la que es y es lógico que se quieran soluciones inmediatas, claras, eficaces, contundentes, pero eso, hoy por hoy, no es posible
  
      Hace poco me preguntaban en la radio sobre la situación de dos estudiantes a quienes no se les permite pasar a primero de bachiller por no haber cursado Educación para la Ciudadanía. Di mi opinión jurídica y también la extrajurídica. Expuse lo que se presenta, con toda seguridad, como un duro y difícil camino de recursos, impugnaciones... pleitos en definitiva y de resultado incierto, lo que aumenta el desasosiego. En lo extrajurídico hice una serie de consideraciones acerca de cómo podría haberse evitado llegar a esta situación. 

      Muy mal debí de presentar el panorama porque el entrevistador, llevado del inevitable, me reclamaba soluciones ya, inmediatas. De mis palabras deducía —así lo dijo— cierta melancolía, es decir, ese dolor, esa tristeza, estéril ante lo que debió ser y no fue. Lo negué. La realidad es la que es y es lógico que se quieran soluciones inmediatas, claras, eficaces, contundentes, pero eso, hoy por hoy, no es posible. Al día de la fecha este panorama sólo puede clarificarse de la mano de lo que digan dos tribunales, el Constitucional y el de Estrasburgo, o que llegue un cambio de gobierno que mande al trastero todo el andamiaje jurídico que regula esa asignatura. 

      En otra ocasión me ocurrió exactamente lo mismo y en ese caso al interlocutor le sugerí un ejemplo, un ejemplo bélico. Le dije más o menos que en 1940, con casi toda Europa ocupada por los nazis, muchos se preguntarían: ¿Qué podemos hacer? No parecía que Hitler fuese a morir, ni que el Tercer Reich se resquebrajase; alguno podría desear que todos los jerarcas nazis tomasen un avión que acabase desapareciendo en medio de una tormenta. Pero no. Hitler murió unos días antes de la capitulación y los jerarcas o se suicidaron en esos días, o acabaron en el patíbulo, o en la cárcel meses, o años después. Ante una Europa ocupada no existían esas soluciones inmediatas, claras, eficaces, contundentes que me reclamaba el entrevistador; la única solución la dio Churchill en ese famoso discurso: "Sangre, sudor y lágrimas"; triple receta que fue cuádruple pues suele olvidarse que añadió "esfuerzo". Fue en 1940 ante la Cámara de los Comunes, cuando todo era derrota. Estaba todo por ganar y se ganó. 

      Algo parecido ocurre con esas chicas que pueden verse obligadas a repetir y no por haraganear, sino por ejercer un derecho fundamental. Y quien dice esto dice otras situaciones creadas en los últimos años: por ejemplo, ¿qué hacer con la ley del aborto? ¿Y con la de los matrimonios homosexuales? ¿Y con la ley tal o cual?; o en otros aspectos, ¿qué hacer con un Ministerio Fiscal gubernamentalizado? ¿Y con una Justicia ineficaz? Lo deseable serían cambios rápidos, o algo parecido a lo que se hizo en la Segunda República, que en sus primeros momentos revisó toda la obra legislativa de la Dictadura de Primo de Rivera. No sé si llegará, si un cambio de mayoría parlamentaria llevará a revisar la obra legislativa de las últimas legislaturas; habría que hacerlo y exigirlo, pues hay normas que son insalvables en su totalidad y otras que requieren un repaso a conciencia para eliminar innovaciones dañinas y cegar así ciertos focos de los que emana una contaminación persistente. 

      Afortunadamente esas familias no están solas. Si algo hay que agradecer a nuestros actuales gobernantes es que hayan conseguido que vaya cayendo el tópico de que somos un país acomodaticio. Poco a poco va cuajando una masa de pensamiento crítico y mucha gente va despertando. Han logrado que se sienta inquietud ante lo que pasa y nos rodea. Pienso en la situación que había hace unos quince años —por poner una referencia temporal— y creo que no exagero al afirmar que esa anhelada sociedad civil, de la que tanto se habla, va tomando cuerpo. Gracias a esa sociedad, civil esos padres tienen asesoramiento, apoyo y medios, luego no pelean en solitario. 

      Desde luego que aún queda mucho camino por delante hasta que en España se pueda hablar de una sociedad despierta, atenta, crítica y exigente —eso es una sociedad civil—, pero arrastramos una idiosincrasia y algo debe significar que, a diferencia de otros países, en nuestro solar hayan florecido o florezcan dictaduras o actitudes poco amigas de las libertades reales, o que se haya convivido con tanto intervencionismo en lo social y en lo económico. Por lo tanto, nada de melancolías: es que estamos empezando a ir por un camino no precisamente corto.

José Luis Requero (Magistrado) Alacet.org (*) / Almudí

lunes, 1 de noviembre de 2010

LOS NIÑOS DIÁBOLO; LAS NIÑAS BALÓN

¿Por qué esta ley contra natura, si lo que les pide el cuerpo a los niños es pegarle patadas a una pelota y no jugar a la comba?

   LAS libertades van hacia atrás que escarban. Hasta se echan albero en el lomo. No hablo de las libertades fundamentales que durante cuarenta años nos negó la dictadura. En España, gracias a Dios y a ese Rey que ahora sacan en chándal ridículo y chungo de pinreles «an cá» Belén Esteban, elegimos a nuestros políticos. Podemos apuntarnos a un partido o a un sindicato. Manifestarnos con una pancarta y expresarnos libremente. Aunque esto último, como decía «Hermano Lobo»: dentro de lo que cabe. Puedes expresarte libremente para poner verde a la derecha. Pero si te llamas Pérez Reverte y ejerces tu libertad, te dará la del tigre la nueva Inquisición manipuladora y adoctrinada del «pásalo», en la que Rubalcaba es el Von Karajan que dirige magistralmente la orquesta y la máquina de cabrear a media España para movilizar su voto.
   Puedes expresarte libremente si tu opinión no transgrede los dogmas de lo políticamente correcto. Me río yo de la mentalidad dominante en tiempos de dictadura y nacional-catolicismo. Ahora padecemos el nacional-laicismo y la dictadura de lo políticamente correcto. Se habrán consolidado las grandes libertades, pero están cada día más amenazadas las pequeñas libertades de cada día, las que nos hacen agradable la vida y permiten que la vivamos, pensemos y hablemos como queremos.
Franco metía en la cárcel al pobre de Marcelino Camacho por fundar Comisiones Obreras frente al Sindicato Único, pero ahora te recluyen en el Carabanchel de los fachas, los machistas, los homófobos y los racistas si no marcas el paso del «pásalo». De momento todo el que no piense como ellos es un facha, y después ya veremos. Y, además, te ordenan la vida. Los que en Mayo del 68 decían que estaba prohibido prohibir cada vez te prohiben más cosas y te imponen obligaciones ante las que no puede haber ni objetores ni insumisos. 
   Te prohiben fumar. Te prohiben que lleves a tu niño en el coche sin el asiento que ellos digan. Te prohíben que pongas en tu casa bombillas de filamento. Te prohíben que tires botellas al cubo de la basura. Tienes que poner las llaves de paso de la cocina en el mismísimo techo. Y Europa, además, les echa una manita y todo lo que ellos aún permiten viene y lo prohíbe con una directiva. Y por si todo esto fuera poco, las nuevas y laicas santas cruzadas del ecologismo y del hembrismo. Como ha dicho Salvador Sostres: «El ecologismo y el feminismo son los dogmas a los que recurrió la izquierda para continuar ejerciendo su totalitarismo después de desahuciado el comunismo».
   Tanto te ordenan la vida, que no respetan ya ni a los niños, a pesar de tanta protección del menor. No contentos con ordenar la vida de los padres hasta dentro de las casas, donde hemos tenido que poner a la fuerza la TDT, ahora empiezan con los hijos. La manipuladora Educación para la Ciudadanía les parece poco. Ahora se quieren meter hasta en el recreo, y sacar una ley con «protocolos de juegos no sexistas para que se implanten y desarrollen en los espacios de juego reglado y no reglado en los colegios públicos y concertados de Educación Primaria». Por la dictadura de la paridad y la igualdad, no quieren que los niños jueguen con un balón en el recreo, como toda la vida, y las niñas a la comba o al diábolo. ¿Dónde está el Defensor del Menor? ¿Por qué esta ley contra natura, si lo que les pide el cuerpo a los niños es pegarle patadas a una pelota y no jugar a la comba? Me da pánico acordarme de cómo acabó aquel niño melancólico (que dice Felipe Campuzano) de mi pandilla, que cuando venían a casa a jugar a piola se quedaba prendado de las muñecas de mi hermana...
ANTONIO BURGOS
ABC

martes, 12 de octubre de 2010

Pensar por uno mismo


OpusPrima.wordpress.com
VIDEO: Sócrates
 
Pensar por uno mismo. Si analizamos los manuales de educación de los centros escolares españoles nos daremos cuenta, de inmediato, que la expresión con la que da inicio este texto no se halla presente en lo más mínimo. La célebre Educación para la Ciudadanía no Almudi.org - enseña a los niños a pensar por ellos mismos, sino que se muestran contenidos manchados ideológicamente y que los menores deben asimilar como si de dogmas se tratasen.

        Pensar por uno mismo. Esta expresión nos traslada a la figura de Sócrates, el filósofo que hizo de la pregunta el objeto central de todo pensamiento. La existencia debe ser cuestionada, pues sólo así el hombre puede situarse ante la verdad y confrontarse con ella.

        En el dintel del templo de Delfos se hallaba la exhortación Conócete a ti mismo, que es otro modo de decir piensa por ti mismo. Y es que el hombre, como bien señala Juan Pablo II en la Carta Encíclica Fides et Ratio, «cuanto más conoce la realidad y el mundo y más se conoce a sí mismo en su unicidad, le resulta más urgente el interrogante sobre el sentido de las cosas y sobre su propia existencia».  

        La pregunta lleva a pensar e inaugura el diálogo el hombre necesita aprender tanto de los sujeto de su tiempo como de los anteriores por los cuales se conserva el conocimiento. Por el contrario, Educación para la Ciudadanía se inscribe en el dictado, en la asimilación de contenidos sin una consecuente reflexión. 

        Hoy, desde instancias políticas que interfieren sobre el papel del docente, se pretende que los estudiantes sean autónomos, que aprendan a partir de la propia manipulación del conocimiento, es decir, se pasa del conocimiento teórico al conocimiento práctico, con lo que se confunde el aprender con el jugar. De ahí que aspectos propios del aprendizaje como el esfuerzo, la tradición sapiencial y la autoridad dentro de la educación se conciban como elementos autoritarios que atentan contra la libertad del niño.  

        Es necesario que los niños aprendan a pensar por sí mismos para poder asimilar contenidos determinados a través de su propio juicio, es decir, distinguir lo que es una información u opinión y lo que es una certeza. Sólo de este modo el niño puede encaminarse hacia la verdad y adecuarse ante ella, porque de lo contrario cae presa de la mentira y del interés ideológico, que es una falsificación de la realidad.  

ALMUDÍ

sábado, 11 de septiembre de 2010

Educación para la Ciudadanía en el País Vasco: cuando el fin no justifica los medios

          Es la historia de una polémica anunciada: el rifi-rafe entre socialistas y nacionalistas sobre los nuevos contenidos de Educación para la Ciudadanía que incluye el “Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia”.

          El Gobierno Vasco anuncia como uno de los objetivos de esta educación contra la violencia que los alumnos “sientan empatía hacia los que la sufren y no hacia los que la provocan". Así que, a partir de septiembre, los alumnos vascos de la ESO aprenderán a empatizar el sufrimiento ajeno gracias al material escolar que se está adaptando y, sobre todo, a los testimonios de las víctimas del terrorismo en las aulas. Ni qué decir tiene que la AVT aplaude la iniciativa con la que colabora seleccionando testimonios.

          Como era de esperar, el PNV ha puesto el grito en el cielo pues dice desconocer los contenidos propuestos —que se basan en una remodelación de los elaborados por el anterior ejecutivo: "el PNV ya advirtió de que permanecería vigilante y realizaría un seguimiento detallado de la aplicación que el Ejecutivo pudiera hacer del Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia", donde ha enmarcado el Gobierno Vasco la iniciativa presentada.

           Más allá de las connaturales discrepancias entre gobierno y oposición, creo que la disputa pone de relieve indudablemente tres cuestiones de hondo calado social.

           Primeramente, evidencia el carácter intrínsecamente adoctrinador de Educación para la Ciudadanía ¿o creen ustedes que gobierno y oposición iban a echarse los trastos a la cabeza por los contenidos del currículum de matemáticas?. Como avisábamos desde el movimiento objetor a EpC, “si no rechazas hoy esta Educación para la Ciudadanía, la rechazarás mañana”. Educación para la Ciudadanía, tal como está configurada en España es, fundamentalmente, vehículo de adoctrinamiento político y moral. De ahí los cambios de contenido que suceden inevitablemente a los cambios de gobierno.

Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo
Padre Objetor a Educación para la Ciudadanía
ANÁLISIS  DIGITAL
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sábado, 8 de mayo de 2010

PARTE DE GUERRA

        Ya han pasado cuatro años desde que se inició la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la ciudadanía. Prosigue la defensa de este derecho fundamental de los padres a educar libremente a sus hijos. Alba recuerda el camino recorrido en estos años

          Han pasado cuatro años -y tres ministros de Educación- desde que un grupo de madres de Bullas (Murcia) decidiera, en la primavera de 2006, informar al resto del pueblo de la amenaza que a su juicio suponía una nueva asignatura: Educación para la Ciudadanía.

          Sin saberlo, estas madres iniciaban entonces un movimiento cívico que habría de involucrar a miles de padres, plataformas y asociaciones y que se convertiría en la resistencia pacífica más importante del siglo XXI español.

          Pero, ¿a qué temían esas madres de entonces? A un proyecto del que dio pistas el catedrático de Filosofía del Derecho, Gregorio Peces Barba, en un artículo publicado en El País en 2004. “Necesitamos una asignatura sobre la educación en valores que no puede ser improvisada, ni coyuntural ni oportunista (…) y que exige una estabilidad y una permanencia para que pueda producir frutos. (…) El Estado debe tomarse en serio la asignatura y debe darle estatus de materia principal, evaluable y explicada por profesores solventes y competentes. (…) Sólo con ser capaz de poner en marcha esta asignatura, el Gobierno habrá justificado su legislatura”, dijo.

          Y poco tiempo después, el presidente Rodríguez Zapatero confesó al escritor Suso del Toro la existencia de un “proyecto”. “Un proyecto de alcance en valores culturales y, por tanto, ideológicos, que pueden definir la identidad social, histórica de la España moderna por mucho tiempo”.

Diálogo cero
        Así pues quedaba clara la existencia de un plan que el movimiento objetor ha denominado “de ingeniería social” y que tiene como objetivo transformar la mentalidad de los españoles con “tres nuevos dogmas emancipadores: laicismo, relativismo e ideología de género”.

          Las primeras concreciones de ese plan quedaban plasmadas en los borradores de EpC, en la primavera de 2006. Profesionales por la Ética pidió entonces una reunión con la ministra de Educación, Mª Jesús San Segundo. Esta primera negativa -la entrevista nunca fue concedida- marcaría el tono negociador del Gobierno durante todo el conflicto de EpC: diálogo cero con quien critica el proyecto educativo.

          Aunque la asignatura no empezaría a impartirse hasta el curso 2007-2008, la resistencia social ya estaba en marcha mucho antes. A esas madres murcianas seguirían otras más, y en octubre de 2006 se presentaba públicamente el Observatorio para la Objeción de Conciencia a EpC, una iniciativa de Profesionales por la Ética, Hazte Oír, Foro de la Familia, el Centro Jurídico Tomás Moro y otras asociaciones. Nacía poco después la guía Los padres elegimos, que ha encontrado desde entonces una amplísima difusión.

          Abril de 2007 marcaría otro hito en la batalla de EpC. Se presentaron en Toledo y Madrid las primeras objeciones a la asignatura. Irían seguidas de la objeción casi en masa del colegio madrileño Monte Tabor -90% de los padres- y de las de las alumnas del centro toledano de la Compañía de María.

          Dos meses después, en junio, nace en Lucena (Córdoba) la primera plataforma de padres objetores. Ellos fueron los primeros en unir esfuerzos en la lucha por la libertad educativa, pero desde luego, no los únicos ni los últimos. Un año más tarde había más de 50 plataformas y hoy rondan el centenar e incluso se han constituido en una federación nacional, España Educa en Libertad.

          Pero volvamos al verano de 2007. Comienzan las presiones y amenazas por parte de la Administración educativa, asombrada por una resistencia tan extendida. El Gobierno castellanomanchego anuncia que EpC es obligatoria y que no cursarla implica “el suspenso, la no promoción y la no titulación”.
El secretario general de Educación, Alejandro Tiana, echaba más leña al fuego al afirmar en rueda de prensa que los alumnos cuyos padres objetaran a EpC no podrían pasar de curso. Afirmaciones que fueron corroboradas por la titular de Educación, Mercedes Cabrera, que se vio obligada a rectificar días después, el 18 de julio. Entonces Cabrera dejó a los alumnos en manos de las comunidades autónomas.

          Y así el problema de EpC se agrava todavía más. En Madrid los objetores cuentan, en principio, con el respaldo del Gobierno, pero en Cataluña o Andalucía, por ejemplo, los padres tienen que recurrir a los tribunales. El colegio Abat Oliba de Barcelona asegura que no impartirá en sus aulas ideas contrarias al ideario del centro y pronto ve amenazado el concierto educativo. Llegan así los recursos judiciales, los poderes notariales, abogados…comienza el periplo judicial.

          Mientras tanto, la expectación creada por la asignatura y sobre todo por el movimiento objetor lleva a un periodista de El País a ‘colarse’ en la primera clase de Ciudadanía de un colegio público de Barcelona. “Hasta ahora parece que lo más normal es que un chico se sintiera atraído por una chica y al revés. Pero alguien del sexo masculino se puede sentir atraído por otro del mismo sexo, y lo mismo el sexo femenino. ¿Os parece bien?, inquiere el profesor. Sí, se escucha, y el profesor da este argumento: el sexo es una cosa y la preferencia sexual otra”. El periodista narraba la clase y los objetores confirmaban que sus temores ante EpC no eran infundados.

Ni un paso atrás
          Continúa la lucha y en febrero de 2008 se celebra el primer Encuentro Nacional de Objetores de Conciencia a EpC. Por primera vez la resistencia al adoctrinamiento tiene cara, nombre, historias particulares que se unen en un grupo sólido dispuesto a seguir adelante. Y nace su indiscutible lema: “Ni un paso atrás”.

          Cuando la polémica copa ya las páginas de educación de los diarios nacionales, llega la primera sentencia, en marzo de 2008. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía falla a favor de la objeción de unos padres de Bollullos Par del Condado. El mismo órgano confirmaría dos meses más tarde el carácter ideológico de la asignatura, dando impulso a una lucha que contaba cada vez con más militantes.

          El peso social del movimiento no pasa inadvertido y, en plena campaña electoral, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, asegura que reconocerá y apoyará a los padres objetores.
Poco después, a finales del curso 2007-2008, el Partido Popular manifestaba su apoyo al movimiento objetor en unas declaraciones que, sin embargo, no vendrían acompañadas de hechos en muchas de las comunidades gobernadas por populares. Por entonces se presentaban en España más de 100 objeciones diarias, había casi un centenar de asociaciones y casi una veintena de fallos judiciales que daban la razón a los críticos con EpC.

ALBA

miércoles, 5 de mayo de 2010

UN GOBIERNO SIN VERGÜENZA

Acertado artículo de Antonio Burgos sobre la degradación ética propiciada por el gobierno de España actual.

Guarreridas españolas

          NO creo que podamos considerar a Chiquito de la Calzada como paradigma de lo que los andaluces entendemos por vergüenza. Y hasta al propio Chiquito, hombre-espectáculo de la poca vergüenza, le daría pudor hablar de lo que la consejera de Salud pone en publicaciones oficiales de la Junta de Andalucía. ¡Qué poca vergüenza tiene doña María Jesús Montero, qué poco pudor! No le estoy levantando ningún falso testimonio, sino que hago comentario de textos sobre lo que dice la Guía de Sexualidad para Jóvenes editada oficialmente por su Consejería, donde puede leerse: «La sexualidad no es sólo la penetración en la vagina, el ano o la boca. Es la capacidad de disfrutar de nuestro cuerpo, del cuerpo de la otra persona, del mismo o de distinto sexo...»

-¿Eso pone? ¡Qué guarrería!
          Por eso citaba al principio a Chiquito. Chiquito, con la poca vergüenza que tiene Chiquito, nunca se atrevió a decir estas procacidades. Las mienta como «guarreridas españolas» en general. Y por eso digo que la consejera de Salud no tiene vergüenza, porque no le da pudor gastarse nuestro dinero en las guarreridas españolas que promueve entre las adolescentes, a quienes las propone como el ideal de la libertad, cual anuncio de pastillas de detergente para la lavadora y la palangana: a mano o a máquina. Para la Consejería de Salud no hay listas de espera en los hospitales ni esas tonterías: lo fundamental es «el gustirrinín que da la gachí con la filomatic», que cantaba en Cádiz la comparsa de Paco Alba.

          Así que esta señora por aquí declarando el orgasmo obligatorio para las chavalas; la otra, gastándose un dineral en el levantamiento topográfico del mapa del clítoris; en los planes de estudio, los Talleres de Masturbación; y en Educación para la Ciudadanía, apología de la homosexualidad. Y los de Igualdad, diciendo que igual da por detrás que por delante, con macho que con hembra. Da hasta asco, o por lo menos pudor y vergüenza, citar todo lo que han montado para la perversión sexual de la barra libre del «todo vale» para los jóvenes de la píldora del día después, sin la menor referencia a la moral, la ética o al irrenunciable derecho de los padres a la educación de sus hijos. ¿Para esto mandan las madres a sus hijas a la escuela, para que les enseñen las técnicas del gustirrinín de la filomatic?
Como a la vista de su actuación política se ve que no tienen no sólo ni vergüenza ni pudor, sino ni siquiera moral, no puede decirse en puridad que tengan una doble moral. Pero sí la tienen. O dos varas de medir. A mí todo esto de la oficialización de las guarreridas españolas en los colegios me llena de perplejidad. 

          ¿Para qué tanta Ley del Menor, tanta protección de la infancia, tanto Defensor del Menor, tanta multa a las madres exhibidoras de niños por los platós y tanta obligación de tapar los ojos de los chavales cuando salen retratados en los periódicos o filmados en la tele, si luego esos mismos menores tan protegidísimos por las leyes, de cintura para abajo son pervertidos sexualmente de una manera no sólo oficial, sino obligatoria, en los mismos colegios, por orden de la autoridad y según sus planes de estudio? No quiero levantar ningún falso testimonio, pero lo que hacen con su política de guarreridas españolas oficiales me parece sencillamente perversión de menores. Antes el pervertidor de menores era un tío satirón en cueros con una gabardina por lo alto, que se la abría cuando las chavalas salían del colegio. Ahora el pervertidor de menores es el Estado y sus autoridades, que se abren la gabardina dentro de clase, desde el BOE, en las publicaciones oficiales de las consejerías, les enseñan a las chavalas el mandado y decretan el orgasmo obligatorio. Me pregunto perplejo: ante esta perversión de la infancia y adolescencia promovida desde el poder, ¿dónde está el Defensor del Menor? (ABC, Miércoles , 05-05-10)

ANTONIO BURGOS

domingo, 25 de abril de 2010

“El Estado no puede imponer un criterio moral con Educación para la Ciudadanía”

El catedrático de Derecho Constitucional Andrés Ollero ha presentado esta semana en Granada el libro titulado ‘Un estado laico. La libertad religiosa en perspectiva constitucional’ (Ed. Aranzadi Thomson).


En palabras del profesor Ollero, que recoge el diario IDEAL de Granada, el libro «es un análisis exhaustivo del artículo 16 de la Constitución española, que se refiere a la libertad ideológica y religiosa». «Analizo -añade- la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Supremo referida a cuestiones como la objeción de conciencia y la llamada Educación para la Ciudadanía».

En cuanto a la libertad religiosa, Andrés Ollero distingue entre la condición de «laicidad» y «laica» de la Constitución, «porque se establece un estado laico pero con la equidad positiva, que se opone a la separación de la religión de lo público». Ollero estima que «la religión funciona en ese sentido positivo al igual que la cultura, y el Estado debe mantenerse neutral y tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad, respetar y no favorecer a otras tendencias religiosas, y ver lo que los ciudadanos prefieren».

Moralidad

Respecto a la Educación para la Ciudadanía, Ollero defiende «que los padres tienen derecho a plantear la moral de sus hijos, al igual que la Ley del Aborto establece que los padres completarán la educación sexual de sus hijos, de ahí que no se les pueda prohibir hablarles de moral».

El catedrático considera que «la Constitución debe respetarse aplicándola tal y como es, porque hay gente a la que le gustaría que dijera cosas que no dice, como permitir que se aborte a discreción». «La Carta Magna existe -añade- para que los legisladores no establezcan por su cuenta determinadas cosas».

Según el especialista «vivimos en ambiente post-constitucional que se parece al post-concilio eclesiástico y hay personas que quieren que la gran ley diga determinadas cosas que no dice». En cuanto a una modificación constitucional, «debería hacerse tal y como establece la Constitución».

PROFESIONALES POR LA ÉTICA

sábado, 20 de marzo de 2010

Los planes de educación sexual y Educación para la Ciudadanía incitan a un autoerotismo


El último número de Alfa y Omega ofrece nuevas reflexiones sobre la educación sexual incluida en la asignatura Educación para la Ciudadanía. Al final, incluyo dos enlaces a dos buenos artículos sobre de educación sexual de Enrique Rojas y del profesor Barrio.

La masturbación no es un juego

En plena crisis económica, el Ministerio de Igualdad se ha gastado 26.000 euros en financiar un Mapa de excitación del clítoris. Amén del derroche económico, el estudio del Ministerio encabezado por doña Bibiana Aído ejemplifica el constante interés de nuestras autoridades por promocionar la masturbación; una práctica sexual que, según advierten los científicos, tan peligrosa resulta desbocada, como mal contenida.

Juguetes peligrosos

La normalización del onanismo en la esfera pública es tan notable que ha invadido las aulas españolas: Comunidades como Valencia, Asturias, Andalucía o Extremadura imparten talleres de sexualidad, en los que se alaban las bondades de la masturbación. Incluso, el Gobierno extremeño financia unas reuniones en las que un Sex-shop madrileño presenta sus productos a los alumnos, como si fuesen juguetes sexuales: una expresión, por cierto, muy usada en los medios, y que transmite una evidente visión lúdica de la masturbación. Los ejemplos son tan abundantes que basten sólo dos más: el Ministerio de Igualdad ha gastado 26.000 euros en un Mapa de excitación sexual del clítoris; y junto al Ministerio de Sanidad prevé articular la vertiente educativa de la Ley del aborto, promocionando, entre otras cosas, el cibersexo, para «prevenir embarazos no deseados».

Aberración médica

Esta forma de presentar la masturbación, sin embargo, ha alarmado no sólo a los padres, sino también a los profesionales sanitarios. El doctor Blas Bombín, responsable de atender las adicciones sexuales del Cetras, Centro para el Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones Sociales, de Valladolid, afirma que inculcar esta visión desde las aulas y desde los medios es «una aberración, no sólo por lo que conlleva de riesgo de afianzar al niño (o al adulto) en prácticas que no requieren del esfuerzo de la conquista, de la relación de amistad y afecto con otra persona, sino por lo que conllevan de cosificación del sexo, que se convierte en un objeto de consumo y lo despojan del necesario componente afectivo que hace de nuestra sexualidad una psico-sexualidad. Hay que educar para la práctica digna del sexo, no para la práctica zoológica».

ALFAYOMEGA
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LA EDUCACIÓN SEXUAL COMO EDUCACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS (ENRIQUE ROJAS)
LA EDUCACIÓN SEXUAL Y AFECTIVA (JOSE MARÍA BARRIO)

EDUCACIÓN PARA LA REVOLUCIÓN


Reproduzco el editorial de hoy de La Gaceta sobre los libros de Educación de la Ciudadanía publicados por Akal.

Si Akal no distribuyera sus manuales de Educación para la Ciudadanía entre escolares de 2º y 4º de la ESO de ocho comunidades autónomas, LA GACETA no habría publicado ni una línea sobre sus burdas viñetas. Pero la libertad de expresión acaba donde empiezan la libertad de los padres a elegir educación para sus hijos y el derecho a no ser discriminado por razones religiosas. Y ahí está el problema.

La editorial Akal arremete contra los valores occidentales, la Iglesia, el libre mercado y la familia. Pero su propietario, Ramón Acal, que ridiculiza el capitalismo, disfruta de un chalé de 384 metros cuadrados. Y mientras en unas viñetas satiriza al Papa, edita libros sobre el islam o la espiritualidad china. No sabemos si se ha enterado de que está en España, donde el Estado no debe romper la neutralidad ideológica y menos para inculcar consignas a adolescentes.

Además despide un aroma sectario y partidista: presenta a la derecha, como la caverna, (“derecha precivilizada”) y al “socialismo como la única esperanza que tiene la humanidad para frenar el capitalismo”. Efectivamente cabe calificar estos manuales de “material de apoyo”, pero para el partido en el Gobierno. Hábil utilización de las aulas para hacer propaganda electoral, troquelando cabecitas de futuros votantes.

Los autores de los manuales, marxistas declarados, satirizan al enemigo hasta la caricatura. Una táctica que recuerda a las de la izquierda revolucionaria, que trasladaba a la conciencia colectiva que los objetos de su burla no eran personas y ciudadanos, sino elementos perjudiciales para el progreso, esa utopía permanente a la que aspira la izquierda más radical. La estrategia es tan vieja como la revolución, y a veces se diría que son simples plagios de tantos fanzines subversivos que se han editado a lo largo de la historia: curas hipócritas y gordos que mueven a risa, señores con chistera y puro que esclavizan al proletariado, en fin, los mismos estereotipos, las mismas caricaturas editadas a millones en el siglo pasado. Pero además de proselitismo, las viñetas de Akal también consiguen hacer ricos a unos pocos. Y es que, aunque todavía les queda su admirada Cuba, los gurús progres hace tiempo que asumieron con entusiasmo la cara más simpática del capitalismo, la que les permite construir sus mansiones y dar un paseo en yate. Cebrián, Roures, Contreras o, a otro nivel, Ramón Acal, con su chalecito... todos pertenecen a ese soviet supremo de la pasta, especialistas en hacerse ricos con contratos públicos y concesiones administrativas. La izquierda caviar ve muy natural el cómodo disfrute de lujos y prebendas, porque ellos no se equiparan con el pueblo cubano, sino con sus dirigentes, a los que no les falta de nada. Intelectualmente aún viven al otro lado del Muro, y en privado, probablemente, a sus palacetes les llaman dachas.

En los libros de Akal, en los que se ataca a los ricos presentándolos como malvados explotadores, debieran guardar un espacio para explicar las excepciones. Por ejemplo, debieran quedar a salvo de su diatriba los que han hecho fortuna expandiendo el odio hacia los valores cristianos, o los que se forraron con contratos gubernamentales, o los magnates de la corrupción, o los de la ceja, que también tienen paletadas de dinero gracias a películas que no ve nadie pero que pagamos todos... o, en fin, a lo mejor les resulta más lógico dejar en paz sus exclusivas urbanizaciones y atacar a la clase media, que es a la que de verdad aborrecen.

LA GACETA