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viernes, 13 de agosto de 2021

‘Dios necesita corazones de niños para trabajar’


La escritora María Vallejo–Nágera comparte sus reflexiones sobre la inocencia y la sencillez que requiere la fe: «Los sabios y los que saben mucho son unos cobardes para las cosas de Dios»

Habla como si tocara las palabras con algodones. Hay un primor alegre y una emoción tersa en su voz. Elude las ironías dolientes y las posturas engoladas de esos eruditos que deslumbran al lector con vocablos inusuales. El cariño y la suavidad con que se expresa rezuman convencimiento sereno. 

No apela a la tragedia, a lo tremendo, al miedo, aunque el Purgatorio y los milagros son recurrentes en sus libros. Y eso que, de los catorce que ha publicado, el primero, El patio de los silencios −con el que estuvo cerca de ganar el Premio Planeta−, era «un libro ateo» con un sacerdote como personaje negativo. Según su propio testimonio, aquella editorial la tenía como niña mimada, tras esa novela que no dejaba, precisamente, en buen lugar a la Iglesia.

viernes, 24 de julio de 2020

‘La respuesta a la pandemia es una conversión moral’

Pandemia, fragilidad y nuevas oportunidades: ¿por dónde empezar de nuevo como cristianos?
El presidente del PAV, la Academia Pontificia para la Vida, el arzobispo Vincenzo Paglia, se detiene en varios aspectos contenidos en "L'Humana Communitas", el segundo documento que la institución vaticana dedica a las consecuencias de la crisis sanitaria mundial y a su interpretación.

jueves, 2 de abril de 2020

Virus corporales y virus espirituales

No nos olvidemos que más grave que el virus que nos atenaza, es el olvido de Dios que parece que se ha introducido en la sociedad actual de un modo más insidioso que el Coronavirus.
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano» (Jn 11, 20). El reproche de Marta al Señor, que leemos en el Evangelio del último domingo, nos interpela especialmente en esta época de pandemia de Coronavirus. Sabemos que Jesús puede acabar con este maldito virus con un solo movimiento de su voluntad. 
Si Él quisiera, mañana mismo desaparecería el Covid-19 de la faz de la tierra y todos los enfermos volverían a la salud, sin siquiera esperar el tiempo establecido para la recuperación, igual que curó instantáneamente a la suegra de San Pedro, que no necesitó de periodo de convalecencia antes de volver a su vida normal.

martes, 14 de mayo de 2019

Conversos gracias a Chesterton

El presidente de la ‘American Chesterton Society’, Dale Ahlquist (autor de ‘G.K. Chesterton: el apóstol del sentido común’), ha presentado en Roma dos libros que pueden apoyar la apertura del proceso de beatificación del escritor y apologeta católico inglés G.K. Chesterton.


jueves, 24 de enero de 2019

Andrea Bocelli: "La fe no puede adquirirse sin esfuerzo"

El fenómeno de la ópera agradece la ayuda de sus padres tanto en su vida personal como profesional y revela su camino de conversión.
Andrea Bocelli, el fenómeno mundial de la ópera ha mostrado su yo más personal en una entrevista concedida a The Big Iussue Habla de sus padres, de su adolescencia, de su ceguera y también de su fe. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

La Cuaresma como fuerza liberadora

Escribe Pablo Cabellos: ‘Tiempos recios’, diría Teresa de Ávila, época para no dejarse confundir y buscar la libertad que libera
Probablemente, algunos piensen que soy un provocador. Y de algún modo aciertan. 
Efectivamente, la moda en ciertos ambientes es el pensamiento de que la libertad se mantiene viva con la posibilidad ilimitada de elegir en campos diversos, si bien acaban teniendo una dirección casi común: el sexo, bien sea por su práctica irrefrenable, bien buscando una buena teoría que lo justifica (ideología de género) o buscando la concomitancia con temas ya casi vulgares como el divorcio exprés o más dolorosos como el aborto procurado y, en algunos casos encubierto, como en los embarazos no deseados. 

sábado, 23 de abril de 2016

Reformas: primero, el corazón



Escribe Andrea Tornielli:
Sin la reforma de los corazones, las reformas estructurales imitarían criterios que no tienen en cuenta la naturaleza de la Iglesia: esta idea de fondo subyace a las palabras y al testimonio del Papa

viernes, 12 de febrero de 2016

El clamor de los conversos

Escribe Ernesto Juliá: 
Una sinfonía que nos invita a volver siempre a contemplar las Verdades de nuestra Fe, a abrir los ojos para reconocer nuestros pecados, y saborear así, arrepentidos y pidiendo perdón, el amor misericordioso de Dios
Desde la conversión de san Pablo −de perseguidor de la Iglesia incipiente a defensor y apóstol de la Fe en Cristo−, la voz de los conversos ha tenido siempre un lugar privilegiado dentro de la armoniosa sinfonía de voces, y de clamores, que es la Iglesia fundada por el Señor.
San Pablo, incluso, llevo su celo hasta corregir filialmente a Pedro −que recibió muy bien, humildemente, la corrección−, en un momento de debilidad acomodaticia ante las tradiciones rituales judías. Hoy le llamaríamos, anhelo de estar al paso de la “opinión pública”, si es que alguien es capaz de decir con toda precisión que es la “opinión pública”.
Gilbert ChestertonLeon BloBernard Nathanson, Card. NewmanEdith Stein −santa Teresa de la Cruz−, Manuel García-Morente, entre otros, por no hacer la lista demasiado alargada, aunque no puede faltar la voz de san Agustín, han alzado la voz en el coro de Fe de la Iglesia Católica. Voces de acciones de gracias; voces de remordimiento; voces de júbilo,... y voces siempre de una cierta llamada de atención. ¿De atención? ¿Por qué y para qué?

sábado, 20 de septiembre de 2014

Custodiar la esperanza

   Hoy muchos ven la necesidad de “defender el cristianismo”, frente al nihilismo y el relativismo, de un lado, y el fanatismo de otro. Y así es. Al mismo tiempo, con motivo del encuentro de Rimini, se ha señalado la prioridad de “hacer el cristianismo” (Péguy), mostrando de esta manera su belleza. 


    El cristianismo significa curar y redimir al hombre y para eso es necesario salir al encuentro de las personas en su realidad. Esta es la línea de Francisco. En sudiscurso a los obispos de Corea (Seúl, 14-VIII-2014), les ha exhortado a ser “custodios de la memoria y de la esperanza”. Es decir, ser impulsores de la conversión y de la caridad. 

sábado, 31 de mayo de 2014

El enemigo que te muestra amor, te desarma


El enemigo que te muestra amor, te desarma
   Cuesta imaginarse a Joseph Pearce, experto en autores católicos ingleses, como un joven nacionalista radical. Acabó dos veces en la cárcel, pero en su camino se cruzaron Chesterton y, de forma inesperada, el amor de Dios. Hace 25 años, entró en la Iglesia católica
   Ahora, publica Mi carrera con el diablo (ed. Palabra). Llevaba tiempo queriendo escribir sobre su conversión, pero ha esperado a que murieran sus padres, y a tener la madurez para contar su historia con sinceridad, justicia y respeto a los implicados.
   Varios autores cristianos fueron importantes en su conversión. ¿Puede alguien convertirse sólo leyendo libros?
   No. Siempre he aceptado que la gracia fue necesaria; pero, durante años, pensé que mi conversión fue un proceso racional. Me he dado cuenta de que lo fue, pero no sólo racional. Otro ingrediente importante es que mis enemigos me mostraran amor. Viví varios episodios así, y tuvieron mucha fuerza. A la vez que me acercaba racionalmente a la fe, estaba sanando. No podía salir sólo de mi fanatismo. Era un problema psicopatológico e irracional, y tenía que ser curado. Así que intervinieron tanto la razón como una curación por la gracia.

lunes, 3 de marzo de 2014

Lucidez en la vejez


Lucidez en la vejez
   Lo que la juventud no atisba a ver, la senectud puede lograrlo, cuando quita el velo que oculta la realidad no asumida
   Fue en plena guerra mundial. Mijaíl Kaláshnikov había sido movilizado dentro del enorme Ejército ruso. Era mecánico y un auténtico manitas. Fue quien desarrolló el famoso fusil de asalto AK-47. Falleció hace unas semanas a los 94 años de edad. Sin embargo, han suscitado mi interés las revelaciones producidas a raíz de su muerte. «Mi dolor espiritual es insoportable. Tengo una cuestión sin resolver. Si mi rifle se llevó la vida de miles de personas, entonces soy culpable por las muertes de esas personas», había confesado antes de morir.
   En su misiva, a modo de testamento, manifestaba que fue por primera vez en su vida a una iglesia a la edad de 91 años; y bautizado unos meses más tarde. «Dios me mostró el camino en la tarde de mi vida... Cuando crucé el umbral de una iglesia, mi alma sintió como si hubiera estado allí antes y fuera mi hogar». Palabras de un hombre sencillo que, en el ocaso de su vida, se abre al alba de la esperanza.

domingo, 28 de abril de 2013

Renunciar a los ídolos

  
    El 14 de abril el Papa Francisco celebró misa en la Basílica de San Pablo Extramuros. Junto a la tumba de San Pablo, quiso reflexionar sobre tres verbos: anunciar, dar testimonio, adorar. Y comenzó invitando a preguntarse: "¿Somos capaces de llevar la Palabra de Dios a nuestros ambientes de vida? ¿Sabemos hablar de Cristo, de lo que representa para nosotros, en familia, con los que forman parte de nuestra vida cotidiana?". Desde ahí desarrolló cómo "la fe nace de la escucha, y se refuerza con el anuncio".

   En primer lugar el anuncio. Este no consiste solo en palabras, sino que ante todo se realiza con el testimonio de la vida, "con la entrega de nosotros mismos, sin reservas, sin cálculos, a veces a costa incluso de nuestra vida", como Jesús anunció a Pedro (cf. Jn 21, 18).

   Y de nuevo nos pregunta el Papa: " ¿Cómo doy yo testimonio de Cristo con mi fe? ¿Tengo el valor de Pedro y los otros Apóstoles de pensar, decidir y vivir como cristiano, obedeciendo a Dios?".

lunes, 31 de diciembre de 2012

"Sobrevivir para contarlo"

   Ruanda es un pequeño país muy densamente poblado de la región de los Grandes Lagos de África. Es conocido por su fauna salvaje, por sus ciudades típicas y por los preciosos parajes naturales que ofrece su terreno fértil y montañoso. 
 
   Pero sobre todo es conocido y recordado por la sangrienta guerra civil que se desató en 1994, tras una larga historia de diferencias raciales y de discriminación entre las dos principales etnias del país. La etnia dominante en aquel momento, los hutus, se dejó arrastrar por el odio acumulado desde muchas generaciones atrás y desencadenó uno de los genocidios más intensos y sangrientos de la historia, con más de 800.000 tutsis asesinados en un espacio de apenas tres meses.

   Immaculée Ilibagiza tenía entonces 22 años. Era una estudiante universitaria de raza tutsi. Cuando estalló el conflicto, en el mes de abril de 1994, ella se refugió junto con otras siete mujeres en un pequeño cuarto de baño en la casa de un pastor hutu que se atrevió a esconderlas allí. El baño apenas tenía dos metros cuadrados, pero estaba bien oculto detrás de un gran armario que desplazaron para tapar la puerta de entrada. Desde su escondite escuchaba a sus vecinos, que hasta entonces creía amigos, y les oía gritar llenos de ira que iban a matar a todos los tutsis. 

lunes, 23 de julio de 2012

Jesucristo, la gran noticia de Dios

   Ser cristiano es ser apóstol, tener una misión. El apostolado cristiano, la evangelización, consiste en contarle al mundo nuestro encuentro personal con Jesucristo: comunicar (ante todo con la coherencia de nuestra vida) esta buena noticia, la gran noticia, la mejor noticia para cada persona y para la humanidad.

      ¿Y cuál es esta noticia? Que Dios no sólo nos ha hablado en su creación, en el mundo que nos rodea, y también en las Escrituras; sino que nos ha enviado a su Hijo para liberarnos del pecado y, por medio de la Eucaristía, darnos una vida plena. Esto nos hace testigos y anunciadores del Evangelio.

viernes, 18 de mayo de 2012

Literatura y Conversión: el poder de la Belleza

Literatura y Conversión: el poder de la Belleza

   «El mejor modo de transformar el mundo es ser santo: hacer llegar a todos la experiencia del amor de Dios. Pero es necesario insistir siempre en la racionalidad de la fe. Para mí y para muchos conversos el camino hacia Dios ha venido precedido de un proceso intelectual, siempre acompañado de la sanación del corazón por la Gracia. Pero en un mundo post-racional, donde la cultura está impregnada de relativismo, probablemente el modo más eficaz para hacer llegar el mensaje cristiano sea la fuerza de la belleza. La contemplación de la belleza lleva al agradecimiento, y eso plantea la pregunta ¿a quién debo estar agradecido?, que es un primer paso que orienta hacia un modo correcto de pensar».

      Joseph Pearce decía estas palabras en el Colegio Mayor Moncloa en un coloquio titulado “Literatura y conversión: El poder de la Belleza”. El Profesor de la Ave Maria University de Florida, en USA, había participado esa tarde en un congreso sobre Chesterton. Joseph Pearce es conocido por sus biografías sobre C. K. Chesterton, Hillarie Belloc, Tolkein, Oscar Wilde, Solzhenintsyn, Shakespeare, etc. y una voluminosa monografía titulada Escritores conversos, principalmente británicos, del s. XX.

miércoles, 6 de abril de 2011

Entrevista a Fabrice Hadjadj

Fabrice Hadjadj
Fabrice Hadjadj es un filósofo francés a quien en alguna ocasión se ha mencionado en Infocatólica. En la Revista Huellas publicada por el Movimiento Comunión y Liberación publicaron en estos días una entrevista que le hicieron en la cual habla de diversos temas relacionados con la Cuaresma. Me ha parecido valiosa y oportuno compartirla con vosotros.

   «La apologética, dar razón de la fe, comienza dentro de nosotros. Antes de mirar la paja en el ojo del “ateo”, probemos a interrogarnos sobre nuestro credo. Podremos comprender que la fe no es un simple privilegio, sino una exigencia de amor. Y la Cuaresma es el tiempo que nos ayuda a descubrir de nuevo lo esencial, la verdadera alegría, ese sentido de sorpresa ante todo aquello que nos rodea». Para darse cuenta de que la mirada de Fabrice Hadjadj es la de un enamorado, sorprendido por la realidad, basta ver con qué ojos observa a su mujer y a sus cinco hijos pequeños, que brincan a su alrededor mientras habla. Pero muestra toda su fama de pensador lúcido cuando debate sobre la fe con una claridad que desarma y una franqueza que pilla fácilmente desprevenido a su interlocutor. Filósofo francés que se convirtió al catolicismo, Hadjadj, cuarenta años, de origen tunecino, intervino días atrás en la Universidad Católica de Milán invitado por el Centro Cultural de Milán para hablar de “Modernidad y modernismo. A propósito del sentido religioso”.

   Sus libros siguen causando mucho “ruido”. Sólo en Italia en el último año se han publicado cuatro textos suyos: Mística de la carne (Medusa), Farcela con la muerte (Cittadella), La terra cammino del cielo (Lindau), La fe de los demonios (Marietti). Se basa en temas espinosos como el Maligno y las seducciones de la carne.  

Demasiado difícil, en este tiempo, no ceder a la tentación de preguntarle cómo vive él la Cuaresma…
Es un tiempo de penitencia, pero a menudo nos engañan sobre su significado. La penitencia no tiene como fin último el sufrimiento, sino la alegría. Por otra parte, la palabra penitencia no viene de “pena”, sino de una palabra latina que significa “retorno”. Es un tiempo en el que se retorna a lo esencial, nos despojamos de todo aquello que nos agobia para descubrir la alegría de Jesucristo, muerto y resucitado por todos. Cada persona está llamada a vivir eternamente. Por eso se debe buscar no la alegría para uno mismo, sino aquella que nace de la comunión con los demás. Personalmente vivo ya sin televisión, y en este período la única película que veo con mi mujer es Shoah, de Claude Lanzmann sobre Auschwitz y los campos de concentración: dura 9 horas, pero es una obra grandiosa. Por lo demás, intento estar más tiempo con la familia y rezar con mayor intensidad, especialmente mediante la adoración eucarística.
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A usted no le gusta mucho hablar de su conversión. ¿Por qué?
No me gusta ser anecdótico y retrospectivo. La conversión es un punto de partida, no de llegada. Es como un nacimiento. Pero no se puede preguntar a los conversos únicamente por aquello que sucedió en el momento del parto. Me he preguntado a menudo sobre mi bautismo, que fue algo extraordinario. Pero me preguntan menos por mi matrimonio, que sin embargo es el cumplimiento de mi bautismo. Podría escribir miles de páginas sobre mi conversión. Pero si dijese aquello que hizo que me hiciera cristiano sería prisionero de algo que pertenece al pasado. Debo siempre poder decir que si soy cristiano es también gracias a ella, que está a mi lado. Lo que fundamente la fe es sobre todo el asombro ante aquello que me rodea.
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¿Qué es lo que más le fascina del cristianismo respecto a las demás religiones?
Estoy convencido del misterio de la Trinidad: Dios es una comunión de tres personas, y esto significa que en el cristianismo la sabiduría no es un conocimiento, sino un encuentro con Jesús, que se completa en una comunión de personas. No es una teoría o un estado de serenidad como en otras filosofías. Me gusta repetir que en el cristianismo los nombres propios son más importantes que los nombres comunes, y que los rostros son más importantes que las ideas. El cristianismo me dice que cada rostro es desconcertante y sobre todo no elimina nada de la experiencia concreta. Esto me lleva al otro gran misterio: la Encarnación. El Verbo se ha hecho carne significa que ya no se puede separar la carne del espíritu.

Si tuviera que contar a un “ateo” lo que está viviendo, ¿de qué partiría?
Pienso que, ante todo, es necesario evitar las etiquetas. Es muy difícil definirse “ateo”. Pero si alguno se definiera así, para ser coherente no debería divinizar nada en lugar de Dios, ningún otro ídolo: dinero, técnica, comunismo… Hoy en día está de moda decir “soy ateo”, “soy homosexual”, etc… Nadie dice; “soy un hombre”. Lo importante para el creyente es comprender que ante él tiene siempre a un hombre. Uno que está como yo expuesto al pecado y a la muerte y que tal vez es un poco menos consciente del Misterio. Pero, como yo, es alguien rodeado por un desconocido. Antes de ponernos a discutir con un “ateo”, hay que sentir y vivir esta fraternidad humana: ¿sois capaces de reír juntos?, ¿y de cantar juntos? Sólo a partir de ese momento podremos dialogar. Los cristianos dicen que no hay que dormir con una chica antes de haber hecho todo el recorrido del noviazgo, y sin embargo al mismo tiempo existen cristianos que dicen que habría que discutir con el ateo sin pasar por un periodo de “noviazgo”: es una contradicción total.
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Antonio Giuliano (La Bussola Quotidiana) / infocatolica

lunes, 10 de mayo de 2010

Alec Guinness: la fe católica del viejo maestro Jedi

          La biografía oficial del actor británico Alec Guinness, muerto hace 10 años, destacaba el papel de Dios en su vida y su proceso de conversión. (Publicado el 15 de febrero de 2005)
En 2005 apareció en inglés la biografía oficial del actor británico Alec Guinness, fallecido el año 2000. Guinness fue ídolo de toda una generación por su papel del maestro jedi Obi Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias, pero antes ya se había hecho un enorme prestigio en el mundo del cine, con un Óscar en 1957 por su papel en El puente sobre el Río Kwai. El biógrafo, Piers Paul Read, presta en esta obra ( Alec Guinnes: the authorized biography ), una atención especial a la fe católica del actor, la fe de un converso en la que siempre encontró consuelo y crecimiento.

Hijo de madre soltera y bebedora


          La infancia de Guinness no fue fácil: nació en Londres en 1914, nunca supo quién fue su padre y vivía en pensiones con una madre que apenas se preocupaba de él. “Mi madre era una puta”, diría con dureza Guinness a John le Carré. “Se acostó con toda la tripulación del yate de Lord Moyne en la Regata Cowes y cuando dio a luz llamó Guinness al bastardo pero mi padre fue probablemente el maldito cocinero”. Era bebedora y robaba cosas. Como reacción a esta infancia, cuando años después Guinness triunfe, desarrollará un cierto dandismo, un puntillismo famoso en círculos artísticos y un gusto por los trajes elegantes y las compras exquisitas.

          En su época de estudiante Guinness conoció los ambientes turbios de la homosexualidad e incluso experimentó inclinaciones en este sentido, aunque parece ser que las resistió. El biógrafo recoge su amistad con el director Peter Glenville, un católico convencido, que sin embargo mantuvo una relación homosexual de por vida a la vez que reconocía la necesidad de confesarlo, arrepentirse y seguir la enseñanza de la Iglesia. Guinness escribió que este tipo de pasiones “podían controlarse, si no curarse, mediante la oración, el arrepentimiento y la Gracia de Dios”.

          Tras la escuela, trabajó un año en una firma publicitaria y después empezó a formarse como actor. En 1934 John Gielgud  puso en marcha su exitosa carrera con el papel de Osric en Hamlet.

El catolicismo, “regimiento de élite”


          Durante la Segunda Guerra Mundial Guinness adoptó el anglocatolicismo, la rama ritualmente más parecido al catolicismo de la Iglesia Anglicana. En aquella época, los anglicanos no ordenaban mujeres ni casaban homosexuales y la doctrina era muy cercana a la católica. Según escribió, la religión anglicana era “un baluarte psicológico contra las incertidumbres de la guerra y el miedo al futuro y me mantuvo por el buen camino”. Incluso, después de casarse, jugó un tiempo con la idea de hacerse sacerdote anglicano. Pero ya entonces, en los años de la guerra, siendo oficial en la Royal Navy, consideraba que el catolicismo era “el regimiento de élite” del que pensaba que no podía permitirse sus “caros uniformes”.

          A los cuarenta años Guinness escribe en su diario: “mi alma, mi cuerpo, mi cerebro languidecen necesitando religión. El mundo es demasiado inhóspito e inexpresivo sin un sentido de adoración”. Cuando su hijo Matthew cayó enfermo de poliomelitis, Guinness hizo el pacto con Dios de convertirse si el chico se recobraba: Matthew se curó y Guinness se convirtió. Así lo explica en su autobiografía Blessings in Disguise (1985), aunque Piers Paul Read y otros señalan que fue en realidad un paso más en un deseo lento pero tenaz de vivir y crecer en fe. 

FORUM LIBERTAS
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sábado, 8 de mayo de 2010

Murió Anthony Flew, el ateo «que tuvo que rendirse ante la evidencia»

Buena entrada de Juanjo Romero que reproduzco.


Anthony Flew, in memoriam, el ateo que se rindió a la evidencia           Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que los ateos se veían liderados por personajes fieles a sus principios, buscadores de la verdad y que se atrevían al debate, como el famoso de B. Russell con el jesuita Copleston.

          El referente de esa época, por su estilo y coherencia fue Anthony Flew, que murió hace dos semanas (8 de abril). Sólo La Vanguardia [Española] le dedicó noticia.
Con 87 años el filósofo era un pedazo de historia. En su juventud asistió al Club Socrático de C.S. Lewis, pero al margen de admiración por el maestro —«un hombre eminentemente razonable»— no sacó mucho más que una fidelidad inquebrantable al pensador griego: «sigue el argumento hasta sus últimas consecuencias»
Hábil polemista su presunción de ateísmo (que resolvía la aporía atea de demostrar la no existencia) y las críticas a la vida después de la muerte y del libre albedrío (fue marxista y determinista) eran la munición intelectual de la que se servían otros ateos. Dos de sus libros Dios y la Filosofía (1966) y La presunción de ateísmo (1984), eran los libros de cabecera de la secta atea y el artículo «Teología y Falsificación» uno de los más citados durante 20 años.

          Pero a partir del año 2000 comenzaron los rumores de la conversión de Flew, que confirmó el propio Anthony en 2004 en una entrevista: «Ateo se vuelve teísta», cierto que era al «Dios aristotélico» pero echaba por tierra toneladas de falacias, fallos de argumentación y negación de las evidencias de los últimos avances científicos. En el fondo, si Dios cupiese entero en nuestras cabezas, bien pequeño sería.
Era la consecuencia 'lógica' de su admiración por los argumentos teleológicos y la fuerza de los hechos: «los argumentos más impresionantes de la existencia de Dios son aquellos que son apoyados por recientes descubrimientos científicos»

          Tres años después publicaba «Hay un Dios. Cómo el más famoso ateo cambió de parecer», un libro que conmocionó a la comunidad atea hasta tal punto que pusieron en duda que hubiese sido escrito por él. Acusaron al coautor —Roy A. Varghese— de haberlo secuestrado e inventado todo el contenido. El propio Flew tuvo que remitir una nota a través de la editorial:
Mi nombre está en el libro y representa exactamente mis opiniones. No permitiré que se publique un libro con mi nombre con el cual no estoy cien por ciento de acuerdo. Necesité que alguien lo escribiera porque tengo 84 años. Ese fue el papel de Roy Varghese. La idea que alguien me manipuló porque soy viejo es exactamente incorrecta. Puedo ser viejo, pero es difícil que alguien me manipule. Éste es mi libro y representa mi pensamiento.
          Empujaba con fuerza el «Nuevo Ateísmo», y esa generación de ateos bienpensantes fue sustituida por divulgadores de segunda fila como el autoproclamado «apóstol del ateísmo» Richard Dawkins.
Flew lo contaba así en una de las últimas entrevistas, al ser preguntado por su cambio (conversión intelectual):
Dos factores fueron especialmente decisivos. Uno fue mi creciente empatía con la idea de Einstein y de otros científicos notables de que tenía que haber una Inteligencia detrás de la complejidad integrada del universo físico. El segundo era mi propia idea de que la complejidad integrada de la vida misma —que es mucho más compleja que el universo físico— solo puede ser explicada en términos de una fuente inteligente. Creo que el origen de la vida y de la reproducción sencillamente no pueden ser explicados desde una perspectiva biológica, a pesar de los numerosos esfuerzos para hacerlo. Con cada año que pasa, cuanto más descubrimos de la riqueza y de la inteligencia inherente a la vida, menos posible parece que una sopa química pueda generar por arte de magia el código genético. Se me hizo palpable que la diferencia entre la vida y la no-vida era ontológica y no química. La mejor confirmación de este abismo radical es el cómico esfuerzo de Richard Dawkins para aducir en El espejismo de Dios que el origen de la vida puede atribuirse a un "azar afortunado". Si este es el mejor argumento que se tiene, entonces el asunto queda zanjado. No, no escuché ninguna voz. Fue la evidencia misma la que me condujo a esta conclusión.
          Me hubiese gustado extenderme más con este personaje de trayectoria apasionante, pero no voy a tener ese tiempo tranquilo y reflexivo. Sirva al menos de homenaje a una inteligencia coherente.

DE LAPSIS

martes, 4 de mayo de 2010

Un compañero en cada momento de la vida


          Uno de los motivos que movieron al Papa, el año pasado, a convocar el Año Sacerdotal, que se está celebrando desde junio de 2009 fue «ayudar a percibir la importancia del papel y de la misión del sacerdote». Un papel y una misión que se desarrollan «en la Iglesia y en la sociedad contemporánea», aunque de una forma escondida, y sin restar protagonismo a los laicos. Ya sea ayudando a acercarse a Dios a un converso, acompañando a un católico a vivir en coherencia con Almudi.org - "Un compañero en cada 
momento de la vida"su fe, o de cualquier otra forma, los sacerdotes han ayudado a cambiar la vida de cientos de miles de personas. En algunos casos, las personas beneficiadas eran famosas, lo que ha permitido que la labor callada del sacerdote tuviera frutos más visibles.

          Amistad, compañía, dirección espiritual, formación, reconciliación... son algunos de los ingredientes que no suelen faltar en los cientos de miles de historias de sacerdotes que han ayudado a cambiar una vida. Puede ser el asesoramiento a alguien que desea vivir su fe más profundamente, o un acompañamiento que termine en conversión.

          Un ejemplo de esto último: «A mediados de los cincuenta, comenzó silenciosamente la conversión de mi padre al catolicismo. Simplemente comenzó a venir con nosotras a Misa con más frecuencia. La razón aparente era oír los sermones de un sacerdote joven y dinámico, el padre Harold Ford. Mi madre le invitó a tomar algo una tarde, pensando que habría alguna conversación profunda sobre cosas espirituales. ¡Pero no! Él y mi padre desaparecieron en la sala de armas, y por lo que yo sé sólo hablaron de caza, pesca y buceo».
Así empezó un relato que sería como tantos otros, si el padre de la autora de este texto no hubiera sido el actor Gary Cooper

          Hace unas semanas, el blog Jesucristo en el cine traducía el relato, incluido en la biografía del actor. El padre Ford y todos los sacerdotes protagonistas de este reportaje trabajaron con el mismo celo por los famosos que por cualquier otro miembro de su rebaño, y con el mismo objetivo: su salvación. Pero su labor callada ha dejado huella —desde un testimonio a toda una carrera— en la sociedad.

ALMUDÍ
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viernes, 5 de marzo de 2010

ENSANCHAR LA JUSTICIA


Articulo de Pablo Cabellos en El Levante sobre el mensaje del Papa para la Cuaresma

Como expresa el título, deseo escribir sobre una justicia más amplia de lo que suele entenderse al emplear esta palabra. Con la definición de Ulpiano, en el lenguaje común, justicia es dar a cada uno lo suyo —dare cuique suum.

Sin embargo, como ha escrito Benedicto XVI en su mensaje para la presente Cuaresma, esta clásica enunciación no aclara en que consista eso «suyo», que es necesario asegurar a cada uno. Ciertamente, se podría afirmar que son nuestros todos los contenidos en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sencillamente porque somos humanos. También es verdad que cada persona debe recibir lo que legalmente le corresponda.

Pero, ¿se puede garantizar todo por ley? Evidentemente, no. Ni siquiera los Derechos Humanos están asegurados a todos, incluso en las sociedades democráticas, donde algunos muy elementales —la vida, por ejemplo— no son de posesión universal, bien porque una ley lo impide —en el caso citado, el aborto legal—, bien porque una determinada situación lo hace imposible. En este escenario se encuentra, con desgraciada actualidad, el derecho al trabajo.

Sin embargo, el Papa va más lejos al afirmar que lo más necesario para el hombre no se le puede garantizar por ley; gozar de una existencia plena requiere algo más íntimo: el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. El derecho del hombre a Dios es más necesario que el derecho al pan, con ser éste imprescindible y una obligación el proporcionarlo a todos.

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