Escribe Pablo Cabellos: Para no liarme en muchos temas, tomo del diario ‘Las Provincias’ algo sumamente acertado: un editorial titulado “No es concertada, es libertad”.
El interrogante inicial que deseo plantear es sencillo: ¿Cabe en los medios de comunicación una imagen de la Iglesia Católica simpática, luchadora por los más desfavorecidos, no enquistada entre delitos sexuales? Es muy probable que el lector avistado piense que no es posible tal cosa, incluso para el que estima que sería justo, pero no lo juzga viable.
He vuelto a releer una obra de dos profesores universitarios que plantean el problema: Nueva izquierda y cristianismo fue publicada en 2011 y plantea con especial rigor, algo que tal vez ha adquirido más actualidad con el advenimiento del Partido Socialista al poder. Estimo que el problema reside en que la izquierda dominante no busca soluciones económicas a la situación general, sino que realiza una tarea de ingeniería social destinada a cambiarnos como indican Contreras y Poole autores de la citada obra. Si la Iglesia es un baluarte contra tal movida obtendrá la palma del martirio.
